Así avanza el tratamiento de PFAS en agua potable en Europa tras los límites obligatorios de 2026

La entrada en vigor de los límites de PFAS en la Directiva europea de agua potable activa una década de inversiones en tecnologías como carbón activo, resinas selectivas y ósmosis inversa
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09-02-2026
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El tratamiento de PFAS en agua potable en Europa entra en una nueva etapa marcada por el paso de la monitorización a la implantación obligatoria de tecnologías de depuración. La aplicación de los límites establecidos en la Directiva europea de agua potable, en vigor desde el 12 de enero de 2026, está impulsando a los operadores municipales a acelerar la planificación y contratación de soluciones permanentes para abordar la contaminación por estas sustancias.

Según un informe de Bluefield Research, el gasto total en tratamiento de PFAS en sistemas de agua potable en diez países europeos podría alcanzar los 3.600 millones de euros hasta 2036, con un aumento progresivo de la inversión a partir de 2026 debido a los plazos de planificación, compra pública y limitaciones de financiación.

 

Un mercado liderado por Alemania, Italia, Francia y España

Las previsiones apuntan a que Alemania, Italia, Francia y España concentrarán aproximadamente dos tercios del gasto total en tratamiento de PFAS, debido a su mayor base instalada de infraestructuras, una aplicación normativa más intensa y una exposición más elevada a riesgos históricos de contaminación.

Alemania lideraría la inversión con 1.100 millones de euros, seguida de Italia (900 millones), Francia (700 millones) y España (400 millones). En el resto de países, la adopción avanzará de forma más gradual mediante estrategias regionales de cumplimiento y programas de modernización por fases.

 

La normativa activa la primera ola de inversión

Con los límites vinculantes ya en vigor, los operadores están pasando de la evaluación y el seguimiento hacia la inversión en tratamiento y la ejecución de proyectos. Este cambio implica una intensificación de la planificación de capital, la selección tecnológica y la actividad de contratación, especialmente en instalaciones medianas y grandes que abastecen a poblaciones densas.

 

En palabras de la analista Zineb Moumen, “abordar los PFAS ya no es un asunto emergente en Europa, sino una inversión impulsada por el cumplimiento normativo”, subrayando que la Directiva revisada convierte los límites en acción operativa.

 

Carbón activo granular como solución dominante en la fase inicial

Ante los plazos regulatorios, los operadores están priorizando tecnologías maduras y de rápida implantación. En esta primera fase, el carbón activo granular (GAC) se perfila como la opción dominante, al representar cerca del 80 % del gasto previsto durante el periodo inicial de cumplimiento.

Su uso se ve favorecido por su disponibilidad comercial, familiaridad operativa y capacidad de adaptación a sistemas de alta demanda sin necesidad de rediseñar por completo la infraestructura existente.

 

 

Segunda fase: tecnologías más selectivas y sistemas avanzados

A medida que se amplíen los requisitos de control y se endurezca la supervisión, el sector anticipa una segunda ola de inversión centrada en tecnologías de mayor selectividad. En este escenario, se prevé un crecimiento del uso de resinas específicas, sistemas híbridos y vías de destrucción orientadas a reducir residuos y exposición a largo plazo.

Dentro del gasto total estimado, el informe proyecta que el intercambio iónico representará un 12 % y la ósmosis inversa un 8 %, reflejando un desplazamiento progresivo hacia soluciones más avanzadas.

 

Del cumplimiento puntual a la gestión operativa a largo plazo

El foco económico también evolucionará desde la inversión inicial hacia los costes operativos, con elementos clave como los ciclos de sustitución del medio filtrante, la regeneración y la gestión de residuos. En este contexto, los proveedores capaces de reducir el coste del ciclo de vida completo estarán mejor posicionados.

Además, el mercado tiende a valorar cada vez más plataformas integradas que combinen diseño, apoyo a la contratación, construcción, puesta en marcha, operación y gestión de residuos, lo que podría favorecer la consolidación en torno a grandes actores del sector.

 

Según Moumen, “el paso de proyectos reactivos de cumplimiento a una disciplina operativa sostenida definirá la próxima fase del mercado europeo de tratamiento de PFAS en agua potable”.

 

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