Los retos en la implementación de la Estrategia de Economía Circular

Por Jesús Losada, ex-Director General de Ihobe (Gobierno Vasco)*


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La aplicación e implementación de todas las medidas que contiene el Pacto Verde Europeo tendrá un impacto muy significativo en la economía de todos los Estados miembros y regiones europeas y deberán tenerse en cuenta en el plan de acción que se derive de la Estrategia de Economía Circular.

Entre los retos que las Administraciones Públicas tenemos, destacaría la necesidad de un desarrollo jurídico administrativo para determinar y acelerar el fin de la condición de residuo y la declaración de subproducto, la dinamización de la demanda de productos verdes y de materiales secundarios a través de la compra pública, y la aplicación de una fiscalidad alineada con las políticas de economía circular, penalizando el vertido y favoreciendo los productos más circulares.

En la Administración pública vasca somos conscientes que aún queda camino por recorrer. La baja disposición del mercado a valorar productos o servicios medioambientalmente más sostenibles, y la falta de recursos, tiempo y conocimiento para abordar nuevos proyectos de economía circular son aspectos que requieren nuestra atención, por ello el futuro Plan de acción debería contemplar al menos tres aspectos para el desarrollo de las medidas que incorpore:

 

Centrarse en la economía

La primera idea es que la economía circular representa una gran oportunidad para las empresas. Las expectativas de crecimiento de la facturación son mayores para los productos o servicios derivados de proyectos de Economía Circular que para los tradicionales. De hecho, el 88% de las empresas prevén destinar en el período 2019-2025 nuevas partidas económicas a la Ecoinnovación y a la inversión en nuevos equipos más eficientes. Un estudio realizado en 40 empresas vascas refleja que sus ventas de productos y servicios basados en Economía Circular ascendieron a 4.917 MM€ en el año 2018.

Otra idea a destacar es que los proyectos de Economía Circular que desarrollan las empresas son rentables desde el punto de vista económico. Las acciones mayoritariamente realizadas por las empresas consisten en la mejora del diseño de sus productos, la mejora de los procesos y la mejora de la información sobre sus productos. En el Basque Ecodesign Meeting-BEM2020 celebrado el pasado mes de febrero en Bilbao se presentaron en una exposición pionera más de 150 productos circulares desarrollados y fabricados por 98 empresas vascas.

Si queremos dar señales claras al mercado debemos abordar tres instrumentos económicos:

  • La fiscalidad, tanto para penalizar el vertido de residuos como para favorecer las inversiones verdes mediante deducciones fiscales.

  • Una política de información regulada de la huella ambiental en determinados productos claves en la economía circular, tal y como se ha hecho en Francia o Italia. Esta información otorgaría un mayor poder a las personas consumidoras.

  • Activar con más fuerza la compra y contratación pública verde incorporando requisitos ambientales de productos y servicios.

 

Poner el foco en la colaboración público-privada para capacitar y aplicar medidas

La colaboración público-privada debe ser un elemento diferenciador en el plan de acción de la Estrategia. 

El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco colabora en el Basque Ecodesign Center con grandes empresas tractoras que desarrollan métodos y herramientas para facilitar la aplicación de medidas en estas empresas y en su cadena de suministro. 

En relación con la capacitación, Ihobe, tres universidades vascas y la fundación Novia Salcedo trabajan en la formación de jóvenes en economía circular que posteriormente aplican su conocimiento en Pymes mediante proyectos colaborativos. En los últimos 6 años, esta iniciativa ha congregado a más de 170 alumno/as con la colaboración de un total de 76 empresas y clústers, que han desarrollado 160 proyectos. 

 

Priorizar la innovación y la digitalización

Las empresas compiten en los mercados mediante la fabricación de productos y la prestación de servicios diferenciados en términos de su impacto medioambiental. Una de las principales claves para lograr esta diferenciación en clave de sostenibilidad es la utilización de herramientas de ecodiseño y de medición del rendimiento medioambiental en el ciclo de vida de los productos y servicios. En este punto innovación y digitalización irán muy unidos. 

La digitalización trae nuevas oportunidades para las empresas. Algunas derivan de la aplicación de la Directiva de Ecodiseño a nuevos productos o en asegurar que los productos electrónicos sean más duraderos mediante la disponibilidad de actualizaciones obligatorias, repuestos y servicios de reparación.   


Artículo publicado en el número 224 Julio/Agosto 2020

* Cuando se publicó el artículo Jesús Losada todavía ostentaba el cargo de Director General de Ihobe. Posteriormente ha sido sustituido por Alexander Boto.

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Sostenibilidad, Opinión, España
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