Economía circular: la estrategia de supervivencia económica de Europa y una oportunidad histórica para Canarias

Un artículo de Íñigo J. Núñez Quintana, CEO de Ewaste Canarias y presidente de la Fundación Canaria para el Reciclaje y el Desarrollo Sostenible (Canarias Recicla)
Autor/es
Íñigo J. Núñez Quintana
Entidad
03-08-2026
Publicado en

En los últimos años hemos escuchado con frecuencia términos como economía circular, kilómetro cero, huella de carbono, huella hídrica, reutilización, transición energética o digitalización. A menudo estos conceptos se presentan como si formaran parte de una agenda exclusivamente ambiental. Sin embargo, la realidad es mucho más pragmática.

La economía circular no es un movimiento ideológico ni una moda pasajera. Tampoco es una corriente “flower power” nacida de planteamientos románticos sobre la sostenibilidad. La economía circular es, fundamentalmente, una estrategia económica de supervivencia para Europa.

Todo puede resumirse en dos conceptos sencillos: eficacia y eficiencia. La eficacia consiste en alcanzar los objetivos; la eficiencia, en hacerlo utilizando de la mejor manera posible los recursos disponibles. Precisamente ahí reside la razón por la que la Unión Europea ha situado la economía circular en el centro de su estrategia de competitividad.

 

La economía circular no es una moda ni una política ambiental aislada: es la respuesta económica de Europa para reducir dependencias y reforzar su competitividad

 

El verdadero problema de Europa: la dependencia

Europa se enfrenta a una realidad incómoda. Carece de gran parte de las materias primas críticas que necesita su industria, depende energéticamente del exterior y ha visto cómo una parte importante de su capacidad productiva se trasladaba durante décadas hacia regiones con costes más bajos.

Aquellos territorios que en el pasado eran simplemente destinos de producción barata son hoy líderes tecnológicos, controlan recursos estratégicos, disponen de energía abundante y compiten directamente con Europa en los mercados globales.

La consecuencia es evidente: dependemos de nuestros competidores para obtener buena parte de los recursos que sostienen nuestro modelo económico.

Por ello, la respuesta europea pasa por tres grandes objetivos:

  • Recuperar materiales y recursos dentro de su propio espacio económico.
  • Reducir la dependencia energética mediante energías renovables.
  • Reindustrializar sectores estratégicos para recuperar autonomía productiva.

La llamada minería urbana, basada en la recuperación de materias primas procedentes de residuos y productos fuera de uso, se convierte así en una herramienta esencial para reforzar la autonomía económica europea.

La digitalización desempeña igualmente un papel decisivo. No se trata únicamente de incorporar tecnología, sino de utilizarla para producir mejor, consumir menos recursos y aumentar la productividad.

 

La nueva geopolítica económica

La globalización tal y como la conocimos está cambiando.

Seguiremos viendo empresas multinacionales, pero cada vez resulta más evidente la consolidación de grandes bloques económicos que buscan reforzar su autonomía estratégica y proteger sus intereses.

Europa ha comprendido que no puede depender indefinidamente de terceros para acceder a recursos, energía o capacidades industriales críticas. Por ello, apuesta por productos de alto valor añadido, con menores emisiones, mayor eficiencia energética y elevados estándares laborales y ambientales.

No se trata únicamente de proteger el medio ambiente. Se trata de construir una ventaja competitiva frente a economías que operan bajo reglas diferentes.

El informe de Mario Draghi sobre la competitividad europea refuerza esta visión. Europa necesita invertir más en innovación, tecnología, industria y defensa para preservar su capacidad de decisión en un contexto internacional cada vez más complejo.

En definitiva, la economía circular forma parte de una estrategia más amplia destinada a preservar el modelo europeo de prosperidad, cohesión social y calidad de vida.

 

Canarias: donde la economía circular deja de ser una opción

Si la economía circular es una necesidad para Europa, en Canarias se convierte en una obligación estratégica.

Las Islas Canarias constituyen una de las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea. Nuestra realidad económica está condicionada por tres factores estructurales: la lejanía respecto a los grandes centros productivos europeos, la fragmentación territorial derivada de la condición archipelágica y la dependencia exterior en materias primas, energía y bienes manufacturados.

Estas circunstancias generan sobrecostes permanentes que afectan a la competitividad empresarial, a la prestación de servicios públicos y a la capacidad de atraer inversiones industriales.

Cada isla funciona, en gran medida, como un pequeño sistema económico que debe garantizar abastecimiento, infraestructuras, tratamiento de residuos y servicios esenciales con mercados reducidos y limitadas economías de escala.

Por ello, conceptos como proximidad, autosuficiencia, valorización de residuos o generación energética local adquieren en Canarias una relevancia mucho mayor que en territorios continentales.

La economía circular permite reducir la dependencia exterior mediante el aprovechamiento de recursos que ya se encuentran dentro del territorio. Cada tonelada de material recuperado, cada componente reutilizado y cada kilovatio generado localmente representan una menor exposición a los costes logísticos y a las incertidumbres de los mercados internacionales.

En territorios ultraperiféricos como Canarias, la economía circular no debe interpretarse únicamente como una política ambiental, sino como una herramienta de resiliencia económica. Cada flujo de materiales que logramos mantener dentro del archipiélago reduce nuestra dependencia exterior, genera actividad económica local y mejora nuestra capacidad para afrontar futuras crisis de suministro, energéticas o logísticas.

 

Cada flujo de materiales que permanece en el archipiélago reduce la dependencia exterior, genera actividad económica local y fortalece la resiliencia de Canarias

 

Los retos de los territorios ultraperiféricos y fragmentados

Sin embargo, la implantación de un modelo circular en regiones ultraperiféricas presenta desafíos específicos.

Escala y masa crítica

Muchas actividades industriales necesitan volúmenes mínimos para ser viables económicamente. En territorios fragmentados como Canarias resulta imprescindible coordinar flujos de materiales entre islas para garantizar la continuidad de suministro necesaria para atraer inversiones.

Ninguna industria de reciclaje, valorización o transformación de materiales puede desarrollarse únicamente sobre buenas intenciones. La inversión industrial requiere volumen suficiente, continuidad en el suministro de materias primas secundarias, estabilidad regulatoria y seguridad jurídica. Sin estas condiciones resulta difícil atraer capital, financiar infraestructuras y consolidar cadenas de valor capaces de generar empleo y riqueza.

Logística y doble insularidad

La doble insularidad, presente en muchas islas no capitalinas, incrementa significativamente los costes de transporte y dificulta la consolidación de cadenas de valor locales.

La economía circular no puede desarrollarse en igualdad de condiciones cuando los costes logísticos derivados de la insularidad penalizan el movimiento de materiales recuperados entre islas o hacia los centros de transformación. Por ello, el principio de continuidad territorial debe entenderse como un elemento esencial de la competitividad circular en las regiones ultraperiféricas.

Regulación y competitividad

Con demasiada frecuencia se aplican normas diseñadas para grandes territorios continentales sin considerar las particularidades de regiones alejadas, insulares y fragmentadas. Cuando esto ocurre se generan barreras administrativas que dificultan la implantación de proyectos industriales, energéticos o de valorización de residuos.

La simplificación administrativa, la seguridad jurídica y la adaptación normativa a la realidad ultraperiférica son tan importantes como los mecanismos de compensación económica destinados a corregir desventajas estructurales permanentes. No hablamos de ayudas, sino de instrumentos que permiten competir en condiciones equivalentes a las del territorio continental.

El papel del REF y la continuidad territorial

La Unión Europea reconoce esta realidad mediante instrumentos específicos para las regiones ultraperiféricas. En Canarias, el Régimen Económico y Fiscal y, en particular, los principios recogidos en el artículo 14 del REF, deben servir para compensar los sobrecostes derivados de la lejanía, la insularidad y la fragmentación territorial.

La correcta aplicación de estos principios resulta esencial para garantizar la continuidad territorial, la competitividad de las actividades vinculadas al reciclaje y la valorización de residuos, así como para favorecer la implantación de nuevas capacidades industriales asociadas a la economía circular.

 

El futuro será circular, digital y eficiente

La economía circular también transformará nuestra relación con los productos.

La digitalización permitirá avanzar hacia modelos basados en el uso y no exclusivamente en la propiedad. Los fabricantes tendrán incentivos para diseñar productos más duraderos, reparables y actualizables, reduciendo la necesidad de consumir continuamente nuevas materias primas.

Este modelo debería permitir mantener e incluso mejorar los niveles de bienestar utilizando menos recursos naturales.

Pero para que funcione será imprescindible contar con empresas rentables, trabajadores bien retribuidos, administraciones eficientes y un entorno regulatorio que facilite la innovación en lugar de bloquearla.

 

La economía circular solo será viable si combina sostenibilidad con rentabilidad, innovación industrial y seguridad jurídica

 

Una cuestión de supervivencia económica

La economía circular no es una campaña de comunicación institucional ni una simple política ambiental. Es una estrategia económica, industrial y geopolítica.

Su objetivo es garantizar que Europa siga siendo competitiva en un mundo donde la energía, las materias primas, la tecnología y la capacidad industrial determinarán el equilibrio económico global.

Para Canarias, además, representa una oportunidad histórica.

Una oportunidad para reducir dependencias, fortalecer la autonomía económica del archipiélago, generar empleo cualificado, atraer inversión industrial y convertirnos en un referente internacional en soluciones aplicadas a territorios aislados, insulares y fragmentados.

Si para Europa la economía circular es una cuestión de competitividad, para Canarias es también una cuestión de resiliencia territorial.

Porque, en última instancia, la verdadera sostenibilidad no consiste únicamente en proteger el medio ambiente. Consiste en garantizar que las próximas generaciones dispongan de los recursos, las oportunidades y la capacidad económica necesarias para construir su futuro.

Y en un mundo cada vez más competitivo, la eficiencia dejará de ser una ventaja para convertirse en una condición indispensable para sobrevivir. Para Canarias, además, la economía circular representa una oportunidad única para transformar los condicionantes derivados de la ultraperiferia en ventajas competitivas, convirtiendo al archipiélago en un referente internacional en gestión eficiente de recursos, transición energética y desarrollo sostenible para territorios insulares y fragmentados.

Canarias puede convertirse en uno de los mejores laboratorios europeos para demostrar que la economía circular no es una política ambiental complementaria, sino una estrategia de desarrollo económico capaz de transformar territorios aislados, fragmentados y dependientes en territorios más resilientes, competitivos y autónomos. En una región ultraperiférica, la economía circular no es una opción; es una necesidad estratégica.

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