La responsabilidad ampliada del productor (RAP) atraviesa una etapa de profunda transformación. La entrada en vigor de nuevas obligaciones regulatorias, el incremento de los objetivos de recogida y reciclaje y la, ya cada vez más conocida, exigencia en materia de sostenibilidad están obligando a las empresas a replantear la forma en que gestionan el impacto ambiental de sus productos. Así, los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) están ampliando su papel tradicional para convertirse en socios estratégicos capaces de acompañar a los productores en ámbitos como la prevención, el ecodiseño, la trazabilidad o la medición del impacto.
La prevención de residuos se ha consolidado, además, como uno de los principales ejes de la economía circular. Frente a un modelo centrado históricamente en la correcta gestión del residuo una vez generado, las nuevas políticas europeas y nacionales impulsan actuaciones que permitan reducir la generación de residuos desde el origen, prolongar la vida útil de los productos y optimizar el uso de los recursos. Este cambio de paradigma está situando el diseño de producto, la reutilización y la gestión de datos en el centro de las estrategias empresariales.
Para conocer cómo está evolucionando este escenario y qué herramientas tienen a su disposición las empresas para afrontar estos retos, conversamos con Lucas González, director de Estrategia e Innovación de AMBIWASTE, y Natalia Sierra Conde, directora de Servicios al Productor y Comunicación Externa. Ambos analizan las principales demandas que trasladan actualmente los productores, el creciente protagonismo de la prevención y el papel que desempeñan iniciativas como Circular Place o los Planes Empresariales de Prevención para impulsar modelos más circulares y eficientes. A lo largo de esta entrevista, también abordamos la importancia de la digitalización, la trazabilidad y el análisis de datos como palancas para mejorar la toma de decisiones, así como las nuevas líneas de innovación que marcarán la evolución de la responsabilidad ampliada del productor en un entorno regulatorio y tecnológico cada vez más exigente.
El contexto normativo y los nuevos retos de los productores están impulsando una transformación de los sistemas de responsabilidad ampliada. Desde vuestra perspectiva, ¿cuáles consideráis que son hoy las principales demandas y necesidades que os trasladan las empresas productoras?
Desde AMBIWASTE observamos claramente que la transformación del marco regulatorio —más exigente, más técnico y en continua evolución— está cambiando también el tipo de acompañamiento que necesitan las empresas productoras. Ya no buscan únicamente cumplir con la Responsabilidad Ampliada del Productor, sino hacerlo de forma eficiente, anticipada y alineada con su estrategia de sostenibilidad.
En este sentido, las principales demandas que nos trasladan hoy se pueden sintetizar en varios ejes clave: la claridad normativa, la simplificación y el cumplimiento de objetivos de recogida, el control de costes y la transparencia, el acompañamiento y el control del dato.
"Las empresas ya no buscan únicamente cumplir con la Responsabilidad Ampliada del Productor, sino hacerlo de forma eficiente, anticipada y alineada con su estrategia de sostenibilidad”
En este escenario, la prevención está ganando protagonismo dentro de las estrategias de economía circular. ¿Cómo está evolucionando el papel de los SCRAP para ayudar a las empresas a reducir el impacto ambiental de sus productos más allá del cumplimiento normativo?
En este nuevo escenario, la prevención está dejando de ser un elemento complementario para convertirse en un pilar central de la economía circular, y eso está transformando nuestro papel. Si tradicionalmente nos hemos centrado en garantizar la correcta gestión del residuo una vez generado, hoy las empresas productoras nos están pidiendo ir mucho más allá: necesitan apoyo para actuar desde el origen, evitando que el residuo se produzca.
Desde AMBIWASTE impulsamos proyectos que ayuden a nuestros productores a reducir el impacto que sus productos generan cuando se convierten en residuo. La idea es dotarles de herramientas que puedan usar para ese fin último, en función de sus necesidades.
"Hoy las empresas productoras nos están pidiendo ir mucho más allá: necesitan apoyo para actuar desde el origen, evitando que el residuo se produzca”
Una de las herramientas que habéis desarrollado en esta línea es Circular Place. ¿Qué es exactamente esta plataforma y qué necesidades pretende cubrir para los productores adheridos?
Circular Place es una iniciativa que hemos desarrollado desde AMBIWASTE para dar respuesta a una problemática cada vez más relevante: la existencia de productos nuevos y plenamente funcionales que, por diferentes motivos comerciales, no han sido comercializados y corren el riesgo de acabar gestionándose como residuos.
A través de esta plataforma digital (www.circularplace.org) ponemos en contacto a productores y distribuidores con entidades sociales, organizaciones sin ánimo de lucro y centros educativos, facilitando que excedentes de stock, devoluciones o productos descatalogados encuentren una segunda vida útil allí donde realmente pueden generar valor.
"Productos nuevos y plenamente funcionales corren el riesgo de acabar gestionándose como residuos por motivos exclusivamente comerciales”
Esta plataforma se presenta como una herramienta orientada a la prevención. ¿Qué funcionalidades destacaríais y qué beneficios concretos puede aportar a las empresas en la toma de decisiones sobre sus envases y RAEEs?
Para los productores adheridos, Circular Place supone una herramienta que les permite, en primer lugar cumplir con la normativa de prohibición de eliminación de stocks que regula la Ley de Residuos, y en segundo lugar, gestionar este tipo de productos de forma eficiente, transparente y trazable, evitando los costes económicos y ambientales asociados a su almacenamiento prolongado o destrucción. Además, les ayuda a reforzar sus compromisos en materia de sostenibilidad y responsabilidad social, integrando la prevención en la generación de residuos en sus estrategias de economía circular.
Otro aspecto especialmente relevante es el impacto social que se genera. Gracias a la plataforma, estos productos pueden destinarse a proyectos educativos, iniciativas de apoyo a colectivos vulnerables o programas vinculados a la lucha contra la pobreza energética, entre otros. Hasta la actualidad se han donado a través del proyecto más de 100.000 unidades de producto del que se han beneficiado multitud de entidades sociales del país.
"Más de 100.000 unidades de producto han encontrado una segunda vida a través de Circular Place”
La medición y el análisis de datos son cada vez más relevantes para avanzar en sostenibilidad. ¿Cómo ayuda Circular Place a identificar oportunidades de mejora y a convertir la prevención en una estrategia tangible y medible?
Cada operación está trazada al objeto de que el productor, la organización receptora y el SCRAP para sus informes anuales a la administración, tengan conocimiento de los volúmenes que no se han convertido en residuo. Adicionalmente, la plataforma complementa la trazabilidad, incorporando una metodología de cálculo que permite estimar las emisiones de CO₂ evitadas gracias a que un producto encuentra una segunda vida en lugar de ser destruido y sustituido por otro nuevo. De este modo, cada operación realizada a través de Circular Place se traduce en indicadores concretos que muestran el impacto social y ambiental generado.
Esta información proporciona a las empresas una visión mucho más precisa de su contribución a la economía circular y les permite integrar estos resultados en sus memorias de sostenibilidad, estrategias ESG y sistemas de reporte. Además, el análisis de los datos acumulados ayuda a identificar patrones y oportunidades de mejora, detectando qué categorías de productos generan un mayor impacto positivo.
Otro de los proyectos destacados son los Planes de Prevención. Para aquellos que aún puedan no conocerlo, ¿qué objetivos persigue esta iniciativa y qué papel desempeña dentro de vuestra estrategia de apoyo al productor?
El Plan Empresarial de Prevención para RAEEs y Ecodiseño para el caso concreto de los envases (PEP-E) es una herramienta clave porque traslada la prevención al origen del problema: el diseño del producto y de sus envases. Su objetivo es ayudar a los productores a identificar medidas concretas que permitan reducir el consumo de materiales, mejorar la reciclabilidad, incorporar contenido reciclado y, en definitiva, minimizar el impacto ambiental de RAEEs y envases, a lo largo de todo su ciclo de vida.
Desde nuestra perspectiva, estos planes no deben entenderse únicamente como una obligación normativa, sino como una oportunidad para que las empresas incorporen criterios de ecodiseño y eficiencia en sus procesos productivos que prolonguen la vida útil de sus productos y retrasen el momento en que estos se convierten en residuo. Por eso, desde AMBIWASTE acompañamos a los productores en todo el proceso de elaboración, seguimiento y evaluación de estos planes, facilitándoles tanto el cumplimiento regulatorio como la identificación de mejoras que generen valor ambiental y económico.
Dentro de nuestra estrategia de apoyo al productor, el PEP- E ocupa un papel especialmente relevante en nuestro porfolio de servicios al productor porque permite anticiparse a las exigencias regulatorias y avanzar hacia modelos más circulares. Además, genera información muy valiosa para la toma de decisiones, ya que permite medir la evolución de los objetivos de prevención y cuantificar los beneficios derivados de las acciones implantadas.
También estáis poniendo en marcha un nuevo Portal del Productor. ¿Qué mejoras incorpora respecto a las herramientas anteriores y cómo contribuye a simplificar la gestión diaria de las obligaciones de las empresas?
El nuevo Portal del Productor nace con el objetivo de simplificar la gestión diaria de las empresas y ofrecer una experiencia más ágil, intuitiva y centralizada. Hemos reunido en una única plataforma toda la información, documentación y trámites relacionados con sus obligaciones, facilitando el acceso a los datos, mejorando la trazabilidad de las gestiones y convirtiéndolo en un recopilatorio documental
Entre sus principales mejoras destacan una navegación más sencilla, la consulta en tiempo real de información relevante y una mayor automatización de procesos, lo que permite reducir cargas administrativas y ganar eficiencia.
En definitiva, el portal se convierte en una herramienta clave para que los productores puedan gestionar sus obligaciones de forma más rápida, sencilla y segura, dedicando más tiempo a generar valor y menos a tareas administrativas.
Mirando al futuro, ¿qué nuevos desarrollos o líneas de innovación estáis explorando para seguir aportando valor a los productores en un entorno regulatorio y tecnológico cada vez más exigente?
Nuestro foco está puesto en desarrollar soluciones que ayuden a los productores a afrontar los nuevos retos regulatorios de una forma cada vez más sencilla, eficiente y digitalizada. Estamos trabajando en herramientas digitales que mejoren la trazabilidad, automaticen procesos y faciliten el acceso a información clave para la toma de decisiones.
Asimismo, seguimos impulsando proyectos vinculados a la prevención, la reutilización y la medición del impacto ambiental, con especial atención a indicadores como las emisiones de CO₂ evitadas o los beneficios asociados a la economía circular.
Nuestros productores demandan cada vez más información con una visión integradora sobre los procesos de tratamiento actuales, medición del impacto, corresponsabilidad, etc.
Desde AMBIWASTE estamos afrontando los cambios que necesitamos, apoyándonos en la tecnología y en sistemas de Inteligencia Artificial, para dotar al productor de todos los recursos para mejorar su actividad productiva y su impacto, tanto social como medioambiental.

