El reciclaje insuficiente en Europa, uno de los grandes cuellos de botella para la transición energética

Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo advierte de la escasa eficacia de la diversificación de importaciones, los cuellos de botella en la producción interna y el bajo desarrollo del reciclaje
03-02-2026

La Unión Europea tiene dificultades para garantizar el suministro de las materias primas fundamentales necesarias para cumplir sus objetivos energéticos y climáticos. Así lo concluye un nuevo informe especial del Tribunal de Cuentas Europeo, que alerta de que las medidas adoptadas hasta ahora no están generando resultados tangibles y que muchos de los proyectos apoyados por la UE podrían no alcanzar sus objetivos a tiempo.

 

Dependencia exterior de materias primas críticas

La transición hacia las energías renovables depende en gran medida de tecnologías como baterías, aerogeneradores y paneles solares, cuya fabricación requiere materias primas críticas como litio, níquel, cobalto, cobre o tierras raras. Actualmente, el suministro de estos materiales se concentra en un número reducido de países terceros, entre ellos China, Turquía y Chile, lo que supone una vulnerabilidad estratégica para la UE.

Con el objetivo de reducir esta dependencia, la UE aprobó en 2024 el Reglamento de Materias Primas Fundamentales, que identifica 26 minerales esenciales para la transición energética y establece metas orientativas para reforzar la seguridad de suministro. Sin embargo, según los auditores, estos objetivos son no vinculantes, afectan solo a un número limitado de materias primas consideradas estratégicas y carecen de una base clara que justifique los niveles fijados para 2030.

 

“Sin materias primas fundamentales no habrá transición energética, ni competitividad, ni autonomía estratégica”, ha señalado Keit Pentus-Rosimannus, miembro del Tribunal responsable de la auditoría, quien ha advertido de la “peligrosa dependencia” de la UE respecto a unos pocos países proveedores.

 

Diversificación de importaciones sin resultados visibles

El informe subraya que los esfuerzos de la UE por diversificar sus importaciones no han dado resultados concretos. En los últimos cinco años, la UE ha firmado catorce asociaciones estratégicas sobre materias primas, siete de ellas con países que presentan bajos niveles de gobernanza. No obstante, entre 2020 y 2024, las importaciones procedentes de estos socios disminuyeron para aproximadamente la mitad de las materias primas analizadas.

Además, algunas iniciativas clave permanecen bloqueadas o sin avances significativos, como las negociaciones con Estados Unidos, paralizadas desde 2024, o el acuerdo UE-Mercosur, aún pendiente de ratificación por todos los Estados miembros, pese a que los países firmantes cuentan con importantes recursos minerales.

 

Reciclaje incipiente y sin incentivos claros

El Reglamento establece que al menos el 25 % de las materias primas estratégicas consumidas por la UE debería proceder del reciclaje en 2030. Sin embargo, el Tribunal advierte de que este objetivo está lejos de alcanzarse. Actualmente, siete de las 26 materias primas presentan tasas de reciclaje de entre el 1 % y el 5 %, y diez no se reciclan en absoluto.

A ello se suma que la mayoría de los objetivos europeos en esta materia no están definidos por material concreto, lo que dificulta el impulso del reciclaje de elementos especialmente complejos, como las tierras raras o el paladio. Los recicladores europeos, además, se enfrentan a altos costes de procesamiento, barreras tecnológicas y regulatorias, y a la limitada disponibilidad de residuos aprovechables.

 

Producción interna: plazos incompatibles con 2030

En cuanto a la extracción interna, la UE aspira a cubrir el 10 % de su consumo de materias primas estratégicas mediante producción propia. No obstante, las actividades de exploración siguen siendo limitadas y, incluso en el caso de nuevos yacimientos, el desarrollo de un proyecto minero puede requerir hasta veinte años, lo que hace improbable una contribución relevante antes de 2030.

La situación es similar en el ámbito del procesamiento, donde la UE se ha fijado como objetivo alcanzar el 40 % del consumo con capacidad interna. Sin embargo, varias instalaciones están cerrando, en parte debido a los elevados costes energéticos, lo que afecta a la competitividad del sector y puede generar un círculo vicioso: la falta de suministro frena nuevas inversiones, lo que a su vez reduce la capacidad de asegurar materias primas.

El Tribunal de Cuentas concluye que, sin una acción más decidida y coherente, la UE corre el riesgo de no disponer de los recursos necesarios para sostener su transición energética y su autonomía estratégica en la próxima década.

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