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El riego ilegal bajo plástico en Doñana cae más de un 70 % desde 2017

La CHG atribuye la evolución al refuerzo de las inspecciones, el cierre de captaciones y la mejora del control del acuífero, con 847 pozos clausurados desde el inicio del Marco de Actuaciones
16-09-2026
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La superficie de cultivos bajo plástico en situación irregular en el entorno de Doñana se ha reducido más de un 70 % desde 2017, según los últimos datos de seguimiento de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). Las parcelas fuera de ordenación han pasado de 1.113 hectáreas en 2017 a 330 hectáreas en 2026.

El organismo de cuenca vincula esta evolución al refuerzo de las actuaciones de inspección, el cierre de captaciones ilegales y las nuevas medidas de gobernanza aplicadas sobre las masas de agua subterránea. El seguimiento se realiza semestralmente mediante imágenes del satélite Sentinel-2, que permiten identificar la evolución de las superficies de cultivo.

La presión se concentra especialmente en la masa de agua subterránea de La Rocina, donde la reducción acumulada de la superficie irregular alcanza el 54 % desde 2020. En paralelo, las extracciones ilegales asociadas a estas parcelas han pasado de superar los 5 hm³ anuales a situarse en 1,49 hm³ al año.

 


Las extracciones ilegales vinculadas a estas superficies han bajado de más de 5 hm³ a 1,49 hm³ anuales en la masa de agua de La Rocina

 

Pozos clausurados y más vigilancia sobre el acuífero

Desde el inicio del Marco de Actuaciones se han cerrado 847 pozos en el entorno de Doñana. A estas intervenciones se añaden medidas cautelares que, hasta la fecha, han supuesto el precintado de 124 pozos y 17 balsas en las áreas sometidas a mayor presión.

Entre las actuaciones más recientes figura la clausura de tres pozos ocultos bajo estructuras de hormigón y el vaciado de una balsa utilizada para abastecer 7,25 hectáreas de regadío irregular.

La vigilancia del estado de las aguas subterráneas también se ha reforzado mediante la automatización de la red piezométrica, que dispone actualmente de 190 puntos de control sensorizados. La infraestructura proporciona información continua sobre el comportamiento del acuífero y facilita la generación de alertas tempranas, con especial atención a La Rocina y Almonte.

 


La red piezométrica cuenta ya con 190 puntos de control sensorizados para obtener datos continuos y detectar de forma temprana cambios en el comportamiento del acuífero

 

 

En materia de abastecimiento, la CHG continúa además con la tramitación ambiental para el traslado y optimización de los sondeos de Matalascañas, una actuación orientada a disminuir su afección sobre el Parque Nacional y garantizar un suministro más sostenible.

 

Las comunidades de usuarios ganan peso en la gestión del agua subterránea

Las actuaciones de control se complementan con un nuevo modelo de gobernanza tras la declaración de las masas de agua de La Rocina, Almonte y Marismas en riesgo de no alcanzar el buen estado. Esta situación obliga a constituir sus respectivas Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUMAS).

La CUMA de La Rocina ya se encuentra plenamente constituida y participa en la gestión a través de su Junta de Explotación. Este órgano llegó a aprobar una reducción del 15 % de las extracciones para favorecer la recuperación del acuífero.

Para la campaña 2026-2027 se ha podido establecer un escenario sin restricciones, que la CHG relaciona con la recarga del acuífero favorecida por la pluviometría y con la reducción de la superficie de regadío ilegal.

Por su parte, la CUMA de Almonte se encuentra en una fase avanzada del proceso electoral, mientras que la de Marismas continúa con los trabajos administrativos y censales previos a su constitución.

 


La CHG busca que las CUMAS refuercen el control de las extracciones mediante una mayor coordinación entre la administración y los usuarios de las aguas subterráneas

 

El modelo de inspección se extiende a la comarca de Baza

La Confederación está aplicando una estrategia de control similar en la comarca granadina de Baza ante la expansión de cultivos de regadío de almendro y pistacho. Los planes específicos de inspección comenzaron durante la campaña de 2022 y han ido ampliándose durante los ejercicios posteriores.

Ese primer año se inspeccionaron 4.000 hectáreas, detectándose 1.092 hectáreas de riego ilegal, 18 pozos y 19 balsas irregulares. En 2023, las actuaciones abarcaron más de 1.000 hectáreas y localizaron otras 56 hectáreas de cultivos leñosos en riego ilegal, además de 15 pozos y 11 balsas.

Durante 2024 se desarrollaron dos planes adicionales en Guadiana Menor y Baza, centrados respectivamente en cultivos hortícolas y frutos de cáscara, mientras que para la campaña 2025-2026 se ha diseñado un programa plurianual con 57 inspecciones previstas sobre 2.181 hectáreas.

Hasta el momento se han ejecutado 20 inspecciones sobre 676 hectáreas, en las que se han identificado 58,9 hectáreas de regadío ilegal, nueve captaciones no autorizadas y siete balsas asociadas a usos irregulares.

 


Las inspecciones realizadas desde 2025 en Baza han detectado cerca de 59 hectáreas de regadío ilegal, nueve captaciones no autorizadas y siete balsas vinculadas a usos irregulares

 

La CHG ha iniciado también el proceso para constituir la CUMA de Baza. Durante el primer semestre de 2026 se celebró una primera reunión con los regantes para abordar la elaboración del censo, paso previo necesario para crear formalmente la entidad.

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