Asturias presenta en Europa su modelo de gestión sostenible e innovadora del agua
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Asturias participa en la reunión anual de la Alianza de Regiones de la UE para la Resiliencia Hídrica, celebrada en Bolonia (Italia), donde ha presentado diferentes iniciativas relacionadas con la gestión sostenible del agua, la digitalización de infraestructuras, la reutilización de recursos hídricos y la adaptación al cambio climático.
La directora general del Agua, Vanesa Mateo, ha trasladado la experiencia del Principado a este foro europeo, concebido para compartir soluciones desarrolladas desde los territorios y contribuir a las futuras políticas comunitarias en materia de seguridad y resiliencia hídrica.
Entre los proyectos expuestos destaca la transformación de la depuradora de Villaperi, en Oviedo, en una biofactoría basada en los principios de la economía circular, una actuación con la que Asturias pretende avanzar hacia un nuevo modelo de gestión y aprovechamiento de los recursos asociados al tratamiento de las aguas residuales.
La transformación de Villaperi en una biofactoría movilizará una inversión global de 70 millones de euros, cofinanciada con fondos Feder
Villaperi como ejemplo de economía circular aplicada al agua
El Principado ha situado el proyecto de Villaperi entre los principales ejemplos de su estrategia de innovación hídrica. La actuación busca convertir esta infraestructura en un referente en economía circular aplicada al ciclo del agua, superando el enfoque convencional de una estación depuradora.
La iniciativa se enmarca en una estrategia autonómica que incorpora también la digitalización de las infraestructuras hidráulicas, la reutilización del agua y la adaptación frente a los efectos del cambio climático.
Asturias pretende que estas experiencias contribuyan al debate europeo sobre cómo garantizar a largo plazo recursos hídricos suficientes y de calidad para la población, las actividades económicas y los ecosistemas.
Mateo ha defendido, además, la necesidad de reforzar la participación de las regiones en la definición de las políticas europeas relacionadas con un recurso cuya gestión presenta condiciones y desafíos diferentes en cada territorio.
Una alianza para influir en la política hídrica europea
La reunión de Bolonia supone un nuevo paso en la consolidación de una red de regiones que pretende convertir la seguridad hídrica en una prioridad estratégica de la Unión Europea.
Su hoja de ruta se articula alrededor de tres grandes ámbitos: contribuir al desarrollo de la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica y su normativa asociada, movilizar financiación comunitaria y recursos del Banco Europeo de Inversiones para proyectos relacionados con el agua y facilitar el intercambio de conocimiento y experiencias entre los territorios participantes.
La Alianza quiere movilizar financiación europea para proyectos de agua y trasladar la experiencia de las regiones a la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica y a su desarrollo normativo
El encuentro combina una vertiente política y otra técnica. La primera contempla la formalización del compromiso de las regiones mediante la aprobación y firma de un documento que recoge sus objetivos y hoja de ruta comunes.
La segunda se centra en definir el plan de trabajo, las prioridades y los mecanismos de cooperación, así como las propuestas que las regiones pretenden trasladar a los futuros programas y políticas comunitarias.
Escasez, inundaciones e infraestructuras envejecidas entre los desafíos
La Alianza parte de la consideración de que los problemas relacionados con el agua han dejado de circunscribirse exclusivamente al ámbito ambiental. La escasez de recursos, las inundaciones, la contaminación y el envejecimiento de las infraestructuras tienen implicaciones crecientes para otros ámbitos económicos y sociales.
La red europea plantea la seguridad hídrica como un elemento transversal para la competitividad económica, la cohesión territorial y el desarrollo sostenible de Europa
Entre ellos se encuentran la producción agrícola, la energía, la salud pública, la competitividad empresarial y la calidad de vida, lo que refuerza la necesidad de integrar la resiliencia hídrica en la planificación de las próximas décadas.

