Humedales en España: cuántos hay y por qué son clave frente al cambio climático
- 50 lecturas
España es uno de los países europeos con mayor diversidad de humedales, pero también uno de los más vulnerables a su degradación. La situación actual, marcada por el cambio climático, el aumento de las sequías y la intensificación de los fenómenos extremos, ha provocado que estos ecosistemas se conviertan en elementos estratégicos para la gestión del agua y la resiliencia del territorio, especialmente en las regiones mediterráneas. Por ello, en vísperas del Día Mundial de los Humedales, que se celebra cada 2 de febrero, analizamos la importancia de los humedales y cuántos hay en nuestro territorio.
¿Cuántos humedales hay en España?
Según el Inventario Español de Zonas Húmedas, en España existen más de 75.000 humedales, una cifra que engloba tanto espacios naturales como zonas húmedas artificiales, aunque solo una parte de ellos cuenta con algún tipo de figura de protección ambiental. Estos ecosistemas se reparten por todo el territorio y presentan una notable diversidad de tipologías, desde lagunas interiores, marismas y albuferas hasta estuarios, salinas, embalses, arrozales o humedales restaurados.
Nuestro país destaca además por su relevancia a escala internacional, con numerosos espacios reconocidos dentro de la Convención Ramsar, que identifica humedales de especial importancia. El papel de estos enclaves y su distribución territorial forman parte de un análisis específico que cobra especial protagonismo en el marco del Día Mundial de los Humedales.
A pesar de esta riqueza, diferentes estudios coinciden en que más del 60 % de los humedales españoles ha desaparecido o se ha degradado gravemente en el último siglo. La expansión urbanística, la transformación agrícola, la sobreexplotación de acuíferos y la contaminación difusa figuran entre las principales causas de esta pérdida.
Un papel clave frente al cambio climático
La relación entre humedales y cambio climático es directa. Estos ecosistemas actúan como reguladores naturales del ciclo del agua, al almacenar grandes volúmenes durante episodios de lluvias intensas y liberarlos de forma progresiva en periodos secos. Esta función resulta especialmente relevante en un país caracterizado por una elevada irregularidad hídrica, cada vez más acentuada por el calentamiento global.
Además, los humedales contribuyen a reducir el riesgo de inundaciones, amortiguando avenidas y protegiendo zonas urbanas y agrícolas situadas aguas abajo. Su capacidad para recargar acuíferos refuerza su papel como aliados estratégicos frente a la escasez de recursos hídricos, uno de los principales retos ambientales y económicos del país.
Desde una perspectiva climática, estos espacios funcionan también como sumideros naturales de carbono, almacenando CO₂ en sus suelos y vegetación. Cuando se degradan o desecan, no solo pierden esta capacidad, sino que pueden convertirse en fuentes de emisiones, agravando los impactos del cambio climático.
Humedales, agua y biodiversidad: una relación inseparable
Los humedales en España albergan una elevada diversidad biológica y cumplen una función esencial como zonas de refugio y reproducción para numerosas especies, especialmente aves acuáticas. Al mismo tiempo, prestan servicios ecosistémicos fundamentales, como la mejora de la calidad del agua mediante procesos naturales de filtración o la protección del litoral frente a la erosión.
Retos actuales y oportunidades de futuro
Pese a su importancia estratégica, los humedales continúan sometidos a fuertes presiones. La escasez hídrica, el aumento de las temperaturas y la competencia por el uso del agua intensifican su vulnerabilidad, especialmente en las cuencas más tensionadas.
Frente a este escenario, la restauración de humedales degradados, su integración en la planificación hidrológica y su consideración como infraestructuras verdes representan una oportunidad clave para reforzar la resiliencia del territorio. En este sentido, los humedales se consolidan como un elemento central para avanzar hacia una gestión del agua más sostenible y adaptada a los retos climáticos actuales.

