Humedales Ramsar en España: qué implica esta figura y cuáles son sus límites reales
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La designación de un humedal como sitio Ramsar, de importancia internacional, suele interpretarse como un sello de máxima protección ambiental. Cada 2 de febrero, con motivo del Día Mundial de los Humedales, esta figura vuelve a ocupar un lugar destacado en el discurso institucional. Sin embargo, desde una perspectiva técnica y de gestión, conviene precisar qué implica realmente ser Ramsar y por qué esta designación, por sí sola, no garantiza la conservación efectiva de los humedales en España.
España forma parte de la Convención Ramsar sobre los Humedales desde 1982, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), y cuenta actualmente con 76 sitios incluidos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, que suman una superficie aproximada de 313.855 hectáreas, de acuerdo con el perfil oficial del país publicado por la propia Convención Ramsar.
Estas cifras sitúan a España entre los países europeos con mayor número de humedales reconocidos a escala internacional y reflejan la diversidad de sus zonas húmedas, con humedales costeros, interiores y artificiales de alto valor ecológico. Todo ello en un país donde los humedales desempeñan un papel clave frente al cambio climático.
España cuenta con 76 humedales incluidos en la Lista Ramsar, que suman más de 313.000 hectáreas reconocidas a escala internacional
Ramsar: un tratado internacional, no un régimen jurídico de protección
La Convención Ramsar sobre los Humedales es un tratado internacional adoptado en 1971 en la ciudad iraní del mismo nombre y en vigor desde 1975, considerado uno de los acuerdos ambientales multilaterales más antiguos en activo. Su finalidad es promover la conservación y el uso racional de los humedales a escala global, integrando criterios ecológicos, sociales y económicos, tal y como recoge el propio texto del convenio.
El concepto de uso racional constituye uno de los pilares del acuerdo y se define como aquel que permite obtener beneficios sociales y económicos de los humedales sin comprometer sus funciones ecológicas ni su capacidad para satisfacer las necesidades futuras. Desde esta perspectiva, Ramsar no plantea una conservación estrictamente excluyente, sino un marco de compatibilidad entre protección ambiental y actividades humanas.
Sin embargo, tal y como explica el MITECO, la Convención Ramsar no establece un régimen jurídico de protección directa, equiparable al de otras figuras ambientales de ámbito nacional o europeo. La designación de un humedal como sitio Ramsar no implica automáticamente la aprobación de planes de gestión, la asignación de recursos hídricos específicos ni la imposición de limitaciones concretas sobre los usos del suelo o del agua.
La designación Ramsar facilita el acceso a redes internacionales de conocimiento, intercambio técnico y buenas prácticas en gestión de humedales
Qué compromisos asume España al designar un humedal Ramsar
La inclusión de un humedal español en la Lista Ramsar implica una serie de compromisos generales asumidos por el Estado, entre ellos la obligación de promover su conservación, fomentar su uso racional y comunicar a la Secretaría de la Convención cualquier cambio significativo en su estado ecológico.
Asimismo, la designación Ramsar conlleva el compromiso de integrar la conservación de los humedales en las políticas sectoriales y de fomentar la cooperación internacional. En este sentido, Ramsar proporciona un marco común de referencia y facilita el intercambio de información y buenas prácticas entre países.
No obstante, la Convención no impone obligaciones vinculantes de gestión. En particular, no obliga a garantizar caudales ecológicos específicos, a limitar captaciones de agua ni a establecer restricciones automáticas sobre usos agrícolas, urbanísticos o productivos. Estas decisiones dependen de las políticas sectoriales nacionales y autonómicas, especialmente de la planificación hidrológica, la política agraria y la ordenación del territorio.
Esta ausencia de medidas obligatorias explica por qué la designación Ramsar puede coexistir con situaciones de degradación ambiental, cuando los compromisos internacionales no se traducen en decisiones operativas.
Estado de conservación: reconocimiento internacional frente a realidad ecológica
El estado de conservación de los humedales Ramsar en España es desigual y, en muchos casos, preocupante. Un informe elaborado por SEO/BirdLife en 2022, titulado Humedales Ramsar en España: en alerta, concluye que una parte significativa de los humedales evaluados presenta un estado de conservación global desfavorable, con presiones altas o muy altas sobre elementos clave como el régimen hídrico, la calidad del hábitat o la biodiversidad asociada.
Estos diagnósticos coinciden en señalar la sobreexplotación de los recursos hídricos, la contaminación difusa y la alteración de los regímenes naturales de inundación como amenazas recurrentes. Se trata, en la mayoría de los casos, de presiones vinculadas a decisiones adoptadas fuera del ámbito estrictamente ambiental.
El caso de Doñana ilustra de forma especialmente clara esta contradicción. A pesar de su reconocimiento internacional y de contar con múltiples figuras de protección, diversos informes técnicos han advertido reiteradamente de los impactos derivados de la sobreexplotación de acuíferos y la presión agrícola en su entorno.
La integración pendiente con la planificación hidrológica
Uno de los principales límites de la eficacia de la figura Ramsar en España es su insuficiente integración en la planificación hidrológica y en la gestión del agua, a pesar de que muchos humedales Ramsar dependen de aportes superficiales o subterráneos regulados a través de estos instrumentos.
Los Planes Hidrológicos de Cuenca, elaborados en aplicación de la Directiva Marco del Agua, condicionan de forma determinante el funcionamiento ecológico de estos ecosistemas. Sin embargo, la designación Ramsar no tiene un reflejo automático ni vinculante en decisiones clave como la fijación de caudales, las extracciones o las prioridades de uso del agua.
Sin una integración real en la planificación hidrológica, Ramsar queda limitada a un papel declarativo, con escasa capacidad para influir en la gestión del agua
Esta desconexión reduce la capacidad real de la figura para incidir en los factores estructurales que determinan el estado ecológico de los humedales.
Del reconocimiento internacional a la gobernanza efectiva
En el contexto del Día Mundial de los Humedales, la designación Ramsar suele presentarse como un logro en sí mismo. Sin embargo, desde un enfoque técnico, su verdadero valor reside en su capacidad para reforzar la gobernanza de los humedales e influir en la planificación y en la toma de decisiones sobre el agua y el territorio.
Avanzar hacia esta integración efectiva resulta imprescindible para que la figura Ramsar pueda evolucionar más allá del reconocimiento simbólico y convertirse en una herramienta operativa de conservación. Solo así podrá contribuir de forma real a la gestión sostenible de los humedales en España, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático, la escasez hídrica y la creciente competencia entre usos del agua.

