“La eficiencia será la gran prioridad estratégica del agua en la próxima década”

Entrevista a Belén Benito, directora de Operaciones de Canal de Isabel II
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Autor/es
Águeda García de Durango
01-09-2026
Publicado en
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El agua afronta una nueva etapa marcada por la incertidumbre climática, el crecimiento de la demanda, la presión regulatoria y la necesidad de acelerar la transición hacia modelos de gestión más sostenibles. Así, las empresas gestoras del ciclo integral del agua se enfrentan al desafío de reforzar la resiliencia de sus infraestructuras sin renunciar a la eficiencia, la innovación y la calidad del servicio.

Belén Benito, directora de Operaciones de Canal de Isabel II, explica en esta entrevista cómo la compañía está abordando esta transformación a través de una estrategia basada en la digitalización, la economía circular, la modernización de sus infraestructuras y una apuesta decidida por la innovación aplicada. La responsable también analiza el papel que desempeñarán las biofactorías, la reutilización del agua regenerada, la inteligencia artificial y la colaboración con el ecosistema científico y empresarial para afrontar los retos de la próxima década.

 

El sector del agua afronta una etapa marcada por el cambio climático, el crecimiento de la demanda y la necesidad de acelerar la transición hacia modelos más sostenibles. Desde la perspectiva de Canal de Isabel II, ¿cuáles considera que son hoy los principales desafíos operativos y estratégicos del ciclo integral del agua?

Efectivamente nos enfrentamos a un contexto especialmente exigente en el que confluyen varios factores. Por un lado, el impacto del cambio climático, que se está traduciendo en una reducción de las aportaciones a nuestros embalses en las últimas décadas, independientemente de que estos dos últimos años hayan sido provechosos en este aspecto. Por otro lado, el crecimiento sostenido de la población en la Comunidad de Madrid, que incrementa la demanda de un recurso que es, por definición, limitado.

 

“Hoy nuestras EDAR no solo depuran el agua residual, sino que recuperan fertilizantes, agua regenerada, combustibles limpios, energía o calor: son realmente biofactorías”

 

A estos desafíos se suman fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes, y un marco normativo más severo que eleva los estándares en depuración y sostenibilidad. Todo ello nos obliga a avanzar hacia un modelo de gestión más resiliente, eficiente y sostenible.

Nuestra respuesta se basa en la anticipación. Esto es, en la planificación a largo plazo, en inversiones estratégicas y en una gestión del agua que prioriza la eficiencia. No se trata solo de garantizar el suministro o la depuración hoy, sino de hacerlo posible también para las generaciones futuras de madrileños.

 

La digitalización está transformando profundamente la gestión de las infraestructuras hidráulicas. ¿Qué papel desempeñan actualmente las tecnologías digitales, la automatización y el análisis de datos en la optimización de la operación de Canal de Isabel II?

La digitalización es una herramienta clave para transformar la gestión del agua. Hemos de preguntarnos: “¿Digitalizar para qué?”. En Canal nos hemos hecho esa pregunta y ya no hablamos únicamente de incorporar tecnología, sino de cambiar la forma en que concebimos y operamos nuestros procesos.

Una cuestión muy visible de esta transformación es el despliegue de la telelectura de consumos de agua. Esto nos proporciona una cantidad de información sin precedentes sobre el consumo y nos permite detectar anomalías con rapidez, mejorar la eficiencia y ofrecer a los usuarios más capacidad de control sobre su propio consumo. A finales de este año prevemos alcanzar uno de nuestros grandes hitos de los últimos tiempos: terminaremos de conectar el 100 % de los equipos de medida a nuestro sistema de telelectura mediante tecnología NB-IoT. Serán en total más de 1,6 millones de contadores. Ya estamos cerca de esa cifra.

En paralelo, seguimos avanzando en el uso de inteligencia artificial, gemelos digitales, analítica de datos o infraestructuras IoT, que nos permiten optimizar la gestión de las redes, mejorar la eficiencia energética o anticiparnos a incidencias. La digitalización, en resumen, nos ayuda a tomar mejores decisiones y a prestar un servicio más eficaz.

 

 

La resiliencia de las infraestructuras se ha convertido en un concepto clave ante fenómenos meteorológicos extremos y escenarios de incertidumbre hídrica. ¿Cómo está adaptando Canal sus instalaciones y procesos para responder a estos nuevos retos?

La garantía de suministro en un contexto de incertidumbre climática exige actuar en varios frentes simultáneamente. En primer lugar, contamos con un sistema de abastecimiento robusto y flexible. Disponemos de trece embalses, recursos subterráneos y la posibilidad de interconectar distintas cuencas, lo que nos permite adaptarnos a diferentes escenarios hidrológicos.

 

“La reutilización de agua regenerada será, probablemente, el ámbito con mayor impacto directo en la resiliencia del sistema”

 

Pero la clave está en la eficiencia. Hemos logrado situar nuestras pérdidas en niveles muy por debajo de la media nacional, gracias a la inversión en renovación de redes, la sectorización del sistema y la detección temprana de fugas. Al mismo tiempo, trabajamos en la diversificación de recursos, potenciando la reutilización de agua regenerada y optimizando el uso del agua potable disponible. Todas estas actuaciones en pro de la eficiencia, unidas a la concienciación ciudadana sobre el uso responsable del recurso, han conseguido reducir el consumo de agua per cápita en la Comunidad de Madrid en más de un 30 % desde la última sequía del año 2005.

En el caso del saneamiento, además de reconvertir nuestros sistemas, apostamos por apoyar a los municipios en la adaptación de sus redes de drenaje urbano.

 

La economía circular se ha convertido en un eje estratégico del sector del agua. ¿Cómo definiría la apuesta de Canal de Isabel II por este modelo, y qué prioridades se han marcado en este sentido para los próximos años?

En las últimas décadas hemos transformado nuestro modelo de depuración. Hoy nuestras EDAR no solo depuran el agua residual, sino que recuperan recursos de gran valor como fertilizantes, compost, agua regenerada, combustibles limpios, energía o calor: son realmente biofactorías.

Nuestra apuesta por la economía circular se basa en convertir los residuos en recursos, fomentando la valorización de lodos, la reutilización del agua y el aprovechamiento energético de los subproductos de la depuración.

De cara a los próximos años, nuestras prioridades en esta línea pasan por aumentar los niveles de valorización, reducir el consumo de recursos naturales, impulsar la autosuficiencia energética y seguir incorporando innovación como acabamos de hacer con la construcción de nuestra planta de hidrógeno verde. En definitiva, para nosotros el proceso de depuración es tan mágico como la potabilización; no vemos el agua residual como un problema, sino como una oportunidad para generar valor ambiental y social.

 

La EDAR de Arroyo Culebro se está consolidando como un referente en innovación aplicada a la economía circular con la creación del Centro de Innovación de Agua y Energía. ¿Qué necesidades impulsaron este proyecto, y qué papel aspira a desempeñar dentro del ecosistema nacional e internacional de innovación en el agua?

Este centro de innovación nace de una doble necesidad. Por un lado, dar respuesta a los grandes retos de descarbonización, escasez de recursos y nuevas exigencias ambientales; y por otro, acelerar la aplicación real de la innovación y trasladarla al terreno operativo, integrándola directamente en nuestras instalaciones. La EDAR Arroyo Culebro Cuenca Media Alta ya era un ejemplo avanzado de economía circular (fue precursora en la producción de agua regenerada de alta calidad para suministrar a la industria papelera), pero con este centro de innovación hemos dado un paso más, concentrando en un mismo entorno proyectos pioneros que convierten el agua residual en recursos estratégicos.

 

“A finales de este año tendremos conectados mediante telelectura el 100 % de nuestros más de 1,6 millones de contadores”

 

Un buen ejemplo es la planta de hidrógeno verde, en la que utilizamos agua regenerada y energía renovable generada en la propia depuradora, cerrando el ciclo y demostrando que es posible avanzar hacia la autosuficiencia energética y la descarbonización del sector. Nuestra ambición es que este espacio, al igual que los otros centros de innovación de Canal, sea una plataforma de referencia para el ecosistema de innovación del agua, capaz de atraer talento, generar alianzas y exportar soluciones a escala nacional e internacional.

 

 

Más allá de las tecnologías concretas que puedan desarrollarse, ¿qué tipo de colaboración busca Canal de Isabel II con universidades, centros tecnológicos, empresas y startups a través de este nuevo centro?

En Canal entendemos este tipo de colaboraciones como un medio para inducir cambios en todo el sector del agua urbana a nivel nacional e internacional. Nosotros trabajamos con otras empresas públicas y privadas, con centros de investigación y universidades, en relaciones “uno a uno” y en consorcios nacionales e internacionales. Se trata de dirigir bien los esfuerzos hacia resultados útiles y eficientes.

El modelo de colaboración que impulsamos combina el conocimiento científico de universidades y centros tecnológicos con la capacidad industrial de las empresas. A través de esta cooperación buscamos activar la innovación, incorporar nuevas tecnologías a nuestras operaciones y generar soluciones aplicables a gran escala. Además, estas alianzas nos permiten compartir conocimiento, participar en proyectos de cierta envergadura y reforzar nuestro posicionamiento como referentes en la gestión sostenible del agua.

 

Las estaciones depuradoras están evolucionando desde instalaciones de tratamiento hacia auténticas biofactorías. ¿En qué punto se encuentra Canal de Isabel II en esta transformación y cuáles son las principales líneas de valorización de recursos que están impulsando?

Como decíamos anteriormente, nuestras instalaciones de depuración se han transformado en verdaderas biofactorías, capaces de recuperar recursos en múltiples variantes.

Por ejemplo, en la EDAR Sur de Getafe contamos con la mayor planta de producción de estruvita de España, donde el año pasado produjimos más de 500 toneladas de este fertilizante.

También tenemos acuerdos con los agricultores, a quienes entregamos gratuitamente el lodo deshidratado extraído de nuestras depuradoras, que también se comporta como enmienda orgánica y mejora la estructura de los suelos agrícolas. Desde Canal de Isabel II prestamos un servicio integral a los agricultores que disfrutan de nuestro lodo: se lo transportamos, les hacemos el plan de abonado según la plantación, les mandamos un tractor esparcidor para aplicar al suelo la dosis definida…

Otra utilidad destacada de los lodos generados por el agua residual es su aprovechamiento para la generación de energía. Una vez retirados del agua, los tratamos en digestores hasta producir con ellos una materia prima renovable muy versátil, el biogás, cuyo poder calorífico permite obtener calor, electricidad o carburantes para vehículos.

Pero además de valorizar los elementos que transporta el agua residual, también le damos una segunda vida al agua. Tenemos 33 plantas de regeneración donde aplicamos un tratamiento adicional al agua depurada que la hace apta para el abastecimiento en usos que no demanden la máxima calidad. La destinamos al riego de zonas verdes y campos de golf, el baldeo de calles y usos industriales. De este modo, el agua regenerada permite liberar presión sobre nuestros embalses.

 

“Hemos conseguido reducir el consumo de agua per cápita en la Comunidad de Madrid en más de un 30 % desde la sequía de 2005”

 

La recuperación de agua regenerada, la producción de energía renovable, la valorización de biosólidos o la recuperación de nutrientes representan algunas de las principales oportunidades de la economía circular. ¿Qué ámbitos considera que ofrecerán un mayor potencial de desarrollo en los próximos años?

Todos esos ámbitos tienen un enorme potencial y, de hecho, ya forman parte de nuestra hoja de ruta. Pero si miramos a los próximos años, vemos tres grandes vectores que van a marcar el desarrollo de la economía circular en el sector del agua.

En primer lugar, la reutilización de agua regenerada, que será clave para hacer frente a la escasez hídrica. Este es, probablemente, el ámbito con mayor impacto directo en la resiliencia del sistema. En segundo lugar, el aprovechamiento energético, donde estamos viendo una evolución significativa desde el biogás y la cogeneración hasta nuevas soluciones como el hidrógeno verde o los combustibles sintéticos. Aquí el reto es avanzar hacia instalaciones cada vez más autosuficientes desde el punto de vista energético. Y, en tercer lugar, la valorización de subproductos y recuperación de nutrientes, que permite cerrar el ciclo y reducir la dependencia de materias primas externas.

 

España cuenta con un importante conocimiento técnico en gestión del agua. ¿Qué oportunidades identifica para que las soluciones desarrolladas por Canal de Isabel II puedan convertirse también en referentes exportables o replicables en otros territorios?

En Canal de Isabel II contamos con una gran ventaja competitiva: un modelo de gestión supramunicipal muy avanzado que combina infraestructuras, tecnología, eficiencia operativa y sostenibilidad. Y por encima de todo, una experiencia acumulada de 175 años que, en sí misma, es una de las bazas que nos convierten en una operadora de referencia en todo el mundo.

Esa experiencia nos hace destacar en la gestión eficiente del ciclo del agua, especialmente en ámbitos como la reducción de pérdidas, la planificación del recurso o la digitalización, donde ya contamos con modelos plenamente consolidados. Herramientas propias como el sistema VIGÍA, dedicado a la monitorización epidemiológica de las aguas residuales, lo hemos exportado a países como Perú, lo que demuestra que nuestras capacidades son replicables y aportan valor en contextos muy diferentes.

 

“El Centro de Innovación de Agua y Energía nace para acelerar la aplicación real de la innovación e integrarla directamente en nuestras instalaciones”

 

La innovación requiere inversiones sostenidas, pero también nuevas formas de colaboración. ¿Cómo valora el papel de la colaboración público-privada y de los fondos europeos para acelerar la transformación del sector?

La transformación del sector del agua exige inversiones muy relevantes y sostenidas en el tiempo. En nuestro caso, el Plan Estratégico 20252030 contempla un esfuerzo inversor de más de 2.000 millones de euros, precisamente para modernizar infraestructuras, garantizar el suministro a una población creciente, avanzar en economía circular, reforzar la resiliencia frente al cambio climático y acelerar la transición energética.

En este contexto, los fondos europeos están siendo un instrumento importante porque permiten impulsar proyectos. Para una empresa pública como Canal, estos fondos no solo aportan financiación, sino también alineación con las grandes prioridades europeas, como la descarbonización, la economía circular o la digitalización, lo que refuerza la coherencia de nuestras inversiones a largo plazo. Un ejemplo paradigmático de proyecto cofinanciado con fondos europeos es la instalación masiva de contadores inteligentes con servicio de telelectura. Es un proyecto del que fuimos precursores hace unos años y que, como comentábamos antes, vamos a culminar con éxito este mismo año, en el que terminaremos de instalar estos equipos inteligentes al 100 % de nuestros clientes.

 

La sostenibilidad ya no se mide únicamente por indicadores ambientales, sino también por el impacto económico y social de las infraestructuras. ¿Cómo integra Canal de Isabel II estos tres pilares en la toma de decisiones sobre sus proyectos e inversiones?

En Canal de Isabel II entendemos la sostenibilidad de manera integral, como un equilibrio entre lo ambiental, lo social y lo económico. Este enfoque está plenamente incorporado a nuestra estrategia y a nuestros procesos de toma de decisión, a través de criterios ASG. Desde el punto de vista ambiental, priorizamos inversiones que reduzcan el consumo de recursos, impulsen la economía circular o avancen en la descarbonización. En el ámbito social, evaluamos el impacto de nuestras decisiones en la calidad de vida de los ciudadanos, teniendo en cuenta que prestamos un servicio esencial a siete millones de personas y que debemos responder a sus expectativas con los máximos estándares de calidad. Y, desde la perspectiva económica, debemos garantizar la viabilidad de nuestras inversiones, priorizando aquellas que generan valor a largo plazo y refuerzan la resiliencia del sistema.

 

Desde su posición al frente de las operaciones, ¿qué avances tecnológicos o cambios regulatorios cree que marcarán la evolución del sector del agua durante la próxima década?

En la próxima década vamos a ver una combinación muy clara de impulso regulatorio y salto tecnológico. En el ámbito normativo, por ejemplo, la nueva Directiva europea sobre tratamiento de aguas residuales urbanas (TARU) marca un antes y un después, elevando las exigencias en depuración, eficiencia energética y eliminación de contaminantes. Esto nos está obligando ya a adaptar nuestras instalaciones, incorporando tratamientos más avanzados y reforzando el papel de las depuradoras como infraestructuras clave para la protección del medioambiente. Esta evolución tiene un reflejo directo en nuestras inversiones: dentro del Plan Estratégico 20252030 estamos acometiendo un importante esfuerzo para modernizar y ampliar nuestras EDAR, mejorar su rendimiento y alinearlas con los nuevos estándares europeos.

 

“Contamos con un modelo de gestión supramunicipal muy avanzado respaldado por 175 años de experiencia”

 

En paralelo, desde el punto de vista tecnológico, veremos un fuerte desarrollo de la digitalización, con datos en tiempo real, inteligencia artificial o gemelos digitales. En conjunto, el sector evolucionará hacia un modelo más inteligente, resiliente y circular.

 

Para finalizar, si tuviera que señalar una prioridad estratégica que definirá el futuro de Canal de Isabel II en materia de sostenibilidad y economía circular, ¿cuál sería y por qué?

Si tuviera que señalar una prioridad estratégica, sería continuar avanzando en la eficiencia del sistema para garantizar el abastecimiento, dadas las enormes dificultades para aumentar la capacidad de embalse. En un contexto de cambio climático, menor disponibilidad hídrica y crecimiento de la población, el gran reto no es tanto captar más agua, sino gestionar mejor la que ya tenemos.

Esto implica actuar en múltiples palancas igual que venimos haciendo desde tiempo atrás: reducir pérdidas en la red, impulsar la reutilización del agua regenerada, mejorar la gestión de la demanda o digitalizar el sistema para tomar decisiones en tiempo real. Todas estas líneas forman parte de nuestra estrategia y concentran una parte muy relevante de nuestras inversiones, orientadas precisamente a optimizar infraestructuras y procesos.

En definitiva, la sostenibilidad y la economía circular en Canal podemos resumirlas en una idea muy clara: hacer más con menos.

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