La evaluación de la CE reafirma que la Directiva de Nitratos sigue siendo clave para proteger las aguas europeas

La evaluación concluye que la norma sigue siendo necesaria, eficaz y relevante, aunque reclama una mejor aplicación por parte de los Estados miembros para reducir la contaminación por nitratos y avanzar en los objetivos de calidad del agua de la UE

La Comisión Europea ha publicado la primera evaluación completa de la Directiva de Nitratos desde su adopción hace más de tres décadas, confirmando que esta normativa continúa siendo una herramienta necesaria, relevante y eficaz para prevenir y reducir la contaminación de las aguas provocada por los nitratos de origen agrario. No obstante, el informe advierte de que su potencial depende de una aplicación y cumplimiento más efectivos por parte de los Estados miembros.

La evaluación, elaborada durante casi tres años, concluye que la Directiva sigue siendo esencial para recuperar el buen estado ecológico de ríos, lagos, aguas subterráneas y aguas costeras, al tiempo que contribuye al cumplimiento de otros marcos normativos europeos como la Directiva Marco del Agua, la Directiva sobre Agua Potable, la Directiva de Hábitats o la nueva Estrategia Europea de Resiliencia del Agua.

 

La contaminación por nitratos sigue afectando a más de un tercio de las aguas europeas

La Comisión subraya que la contaminación difusa procedente de la agricultura continúa ejerciendo una fuerte presión sobre los recursos hídricos europeos. Actualmente, más de un tercio de las masas de agua subterráneas, ríos, lagos y aguas costeras presentan impactos negativos asociados a la contaminación agrícola.

Entre los principales contaminantes destacan los nitratos, cuyo exceso favorece procesos como la eutrofización y deteriora la calidad de los ecosistemas acuáticos, además de comprometer el abastecimiento de agua potable y generar importantes costes económicos y ambientales.

Según recuerda el informe, el impacto económico derivado de esta contaminación supera ya los 22.000 millones de euros anuales, lo que equivale a unos 60 millones de euros al día.

 

La contaminación agrícola afecta ya a más de un tercio de las masas de agua europeas y genera costes superiores a 22.000 millones de euros al año

 

La Directiva de Nitratos permite adaptar las medidas a cada Estado miembro

La evaluación considera que uno de los principales puntos fuertes de la Directiva de Nitratos es su capacidad para adaptarse a las características de cada territorio. La normativa permite a los Estados miembros diseñar programas de actuación teniendo en cuenta factores como el tipo de suelo, las condiciones climáticas o las particularidades de sus sistemas agrícolas, siempre que se garantice el cumplimiento de los objetivos de protección de las aguas.

 

La normativa permite a los Estados miembros diseñar programas de actuación teniendo en cuenta factores como el tipo de suelo, las condiciones climáticas o las particularidades de sus sistemas agrícolas

 

Sin embargo, la Comisión insiste en que esta flexibilidad debe ir acompañada de una correcta aplicación y supervisión de las medidas previstas. El informe señala que la existencia de diferencias significativas entre países en la implementación de la Directiva continúa siendo uno de los principales obstáculos para mejorar el estado de las aguas europeas.

Desde el European Environmental Bureau (EEB) consideran que esta evaluación confirma que la Directiva sigue siendo el instrumento más eficaz para reducir la contaminación agrícola en origen y recuerdan que diversas resoluciones judiciales y la evidencia científica han demostrado los efectos que los nitratos procedentes de la agricultura tienen sobre los ecosistemas acuáticos y la calidad del agua destinada al consumo humano.

 

La Comisión Europea defiende mantener los límites al uso de estiércoles

El informe reconoce igualmente el papel del límite de aplicación de estiércoles establecido por la Directiva como una referencia fundamental para reducir el impacto ambiental de la ganadería intensiva.

No obstante, el EEB advierte de una aparente contradicción entre esta valoración y algunas iniciativas recientes impulsadas por la propia Comisión Europea para flexibilizar determinadas disposiciones de la normativa.

Entre ellas figura el acto RENURE, aprobado en febrero de 2026, que permite a los Estados miembros autorizar el uso de determinados fertilizantes recuperados a partir de estiércoles por encima del límite actualmente fijado por la Directiva de Nitratos. Según la organización, esta medida podría incrementar cerca de un 50 % la cantidad de nitrógeno procedente de estiércoles que puede aplicarse sobre los suelos agrícolas.

Asimismo, el EEB recuerda que la Comisión ha anunciado tanto en el Plan de Acción sobre Fertilizantes como en la futura Estrategia Europea para la Ganadería su intención de ampliar esta excepción al uso de digestatos procedentes de estiércoles, una propuesta que ha suscitado críticas por parte de organizaciones ambientales, agricultores y entidades de la sociedad civil.

 

La evaluación respalda los límites actuales de la Directiva, mientras continúa el debate sobre la flexibilización del uso de fertilizantes derivados de estiércoles

 

La prioridad pasa ahora por reforzar la aplicación de la Directiva

Para el EEB, el principal mensaje de la evaluación es que la Unión Europea ya dispone de las herramientas necesarias para combatir la contaminación agrícola del agua y que el reto pasa ahora por garantizar su correcta aplicación.

La organización considera que el próximo ciclo de planificación previsto en el marco de la Directiva Marco del Aguarepresenta una oportunidad para acelerar la implantación de prácticas agrarias más compatibles con los límites ecológicos y favorecer modelos de producción que reduzcan la contaminación en origen.

La evaluación de la Comisión concluye además que la aplicación de la Directiva constituye una inversión rentable. Según el análisis, los beneficios ambientales, sanitarios y económicos derivados de reducir la contaminación agrícola del agua son entre tres y siete veces superiores a los costes necesarios para aplicar la normativa.

Adoptada hace 35 años, la Directiva de Nitratos obliga a los Estados miembros a vigilar la calidad de las aguas, identificar las zonas vulnerables a la contaminación procedente de fuentes agrarias y desarrollar programas específicos de actuación para reducir la entrada de nitrógeno al medio acuático.

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