Con más de ocho años al frente de Aguas de las Cuencas de España (ACUAES), María Rosa Cobo ha dirigido una de las etapas de mayor actividad de la sociedad estatal, marcada por el impulso de grandes actuaciones de saneamiento, depuración, abastecimiento y reutilización en todo el territorio. En esta entrevista analiza el papel que desempeña ACUAES como instrumento de ejecución de la política hidráulica del Estado y repasa los principales proyectos que han permitido acelerar la modernización de las infraestructuras del agua.
La directora de ACUAES también reflexiona sobre los desafíos que condicionarán el futuro del sector: la adaptación al cambio climático, la necesidad de agilizar la ejecución de infraestructuras estratégicas, el aprovechamiento de los fondos europeos, la colaboración entre administraciones y usuarios y la transición hacia instalaciones capaces de reducir su huella de carbono, recuperar recursos y mejorar su autosuficiencia energética.
ACUAES se ha consolidado como uno de los principales instrumentos del Estado para la ejecución de infraestructuras hidráulicas. ¿Qué balance de todos estos años al frente de la sociedad estatal?
Desde luego, el balance no podría ser más positivo. Gracias a la confianza que este Gobierno ha depositado en nosotros, ACUAES se ha convertido en un referente para el sector del agua de este país debido al volumen de obra pública hidráulica que hemos sido capaces de licitar y ejecutar en estos últimos ocho años. En este tiempo, se han licitado 344 contratos con un presupuesto de 1.402 millones y se han tramitado 5.521 expedientes expropiatorios.
Ello ha sido posible gracias a la aprobación por el Consejo de Ministros, a propuesta de nuestro Ministerio de tutela, el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, desde el año 2019, de hasta cuatro modificaciones de nuestro Convenio de Gestión Directa (CGD), que han permitido elevar el número de actuaciones encomendadas hasta 167 y una inversión de 8.166 millones.
En estos momentos estamos trabajando en la aprobación de una quinta modificación del CGD con nuevos proyectos muy importantes.
El problema de depuración aún no está resuelto, pero estamos mejor que hace ocho años
La actividad de ACUAES se ha centrado fundamentalmente en el desarrollo de actuaciones de saneamiento y depuración en todo el país. ¿Se ha conseguido resolver el problema en esta materia?
El problema de la depuración de las aguas residuales en nuestro país aún no está resuelto, pero estamos mejor que hace ocho años. Hemos acometido proyectos en zonas de un alto valor natural donde, en pleno Siglo XXI, no había un sistema de saneamiento y depuración que permitiera el tratamiento de las aguas residuales antes de su vertido a los cauces. Zonas como la cuenca del río Guadiaro, dentro del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, en Málaga, que cuenta con distintas figuras de protección, pero que carecía de depuradoras. Hemos construido 4 EDAR, unos 15 kilómetros de colectores y 8 estaciones de bombeo. La actuación se completará con una quinta EDAR en Benaoján-Montejaque que, hasta ahora no se ha podido construir por el rechazo de los ayuntamientos, vecinos y grupos de interés a la ubicación inicialmente propuesta, pero que, tras un proceso de concertación pública, se va a llevar a cabo próximamente para completar la actuación de saneamiento y depuración en esa zona de alto valor ecológico en la cuenca alta del rio Guadiaro.
Llevamos ocho años trabajando también en la Isla de Tenerife donde, gracias a la puesta en marcha de las depuradoras de Granadilla y Guía de Isora, se ha elevado la potencialidad del tratamiento de las aguas residuales a niveles nunca vistos en la Isla, y continuamos trabajando en sistemas importantes como el de Montaña Reverón y Acentejo hasta completar un primer paquete de inversión de 233 millones. Y en Barbate, donde construimos una EDAR que permitirá corregir el incumplimiento de la normativa europea que ha dado lugar a un procedimiento sancionador por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea por el que España lleva pagando importantes multas desde julio del año 2018. En Santiago de Compostela hemos construido la EDAR de Silvouta, una depuradora que vierte en zona sensible como el río Sar y que, después de años de espera y al límite de capacidad de las anteriores instalaciones, solo ahora se ha completado gracias al impulso decidido del MITECO. Son solo algunos ejemplos de nuestra hoja de ruta para colaborar en el objetivo de tratar correctamente las aguas residuales y cumplir con la Directiva 91/271, modificada por la Directiva 2024/3019, evitando con ello los procedimientos de infracción.
¿Cuál considera que debe ser su papel estratégico en el nuevo contexto marcado por el cambio climático, la escasez hídrica y las exigencias de sostenibilidad?
No sé si me atrevería a calificarlo como estratégico, pero una de las características más importantes de los proyectos que acomete ACUAES es que en todos ellos intentamos que contribuyan a una gestión del agua sostenible basada en la economía circular, la reutilización y la eficiencia energética
La innovación implementada por ACUAES en sus proyectos no radica tanto en la incorporación de tecnologías inéditas para la reutilización de aguas residuales, sino en su aplicación generalizada en la práctica totalidad de las instalaciones que actualmente se están construyendo o se encuentran en proyecto, con el objetivo de conseguir el máximo volumen disponible para riego agrícola y otros usos municipales.
Además, las depuradoras que estamos construyendo incorporan avanzados sistema de tratamiento de fangos mediante digestión anaerobia e hidrólisis térmica, lo que permite optimizar el aprovechamiento energético de los lodos generados, reducir el impacto ambiental del proceso y la posibilidad de su uso en agricultura.
ACUAES está evolucionando desde el concepto tradicional de infraestructura hidráulica hacia un modelo de infraestructura sostenible y responsable
Los fondos europeos han supuesto una oportunidad sin precedentes para modernizar las infraestructuras del agua. ¿Qué balance realiza de su impacto, y qué legado deberían dejar una vez finalizados los actuales programas de financiación?
España lleva 40 años siendo miembro de la Union Europea, antes Comunidad Económica Europea, y casi desde el principio de su adhesión ha sido un socio privilegiado en la gestión y aprovechamiento de fondos europeos, en especial FEDER y Fondo de Cohesión.
ACUAES y las anteriores Sociedades de Aguas que por un proceso de fusión por absorción han configurado la actual ACUAES fueron, desde su nacimiento, gestores de importantes volúmenes de esas ayudas europeas destinadas a la obra pública hidráulica. Baste recordar, a título de ejemplo, Depurbaix con una inversión de 484,3 millones, que incluye la gran depuradora del Baix Llobregat, que se construyó a principios de los años 2000 con una inversión de 244,1 millones.
Durante estos últimos años, de la misma manera que en otros momentos, un porcentaje elevado de la inversión que hemos ejecutado ha sido posible gracias a los fondos europeos FEDER y, en este caso también, Next Generation EU. Estas ayudas han sido decisivas para llevar adelante proyectos que, de otra manera, no hubieran podido ejecutarse, por ejemplo, la EDAR Palma II con una inversión de 120 millones o la ya mencionada EDAR de Silvouta con una inversión de 60 millones, pero también otras como Miranda de Ebro, Illa de Arousa, Galindo, Ponteareas o Sanxenxo, y también las EDAR que se han construido y se están construyendo en Tenerife y Lanzarote. En definitiva, los fondos europeos han permitido impulsar infraestructuras hidráulicas muy necesarias y dar respuesta a las necesidades de municipios que por sí solos tendrían grandes dificultades para acometer este tipo de actuaciones.
Gracias a una planificación rigurosa y a una gestión eficaz, ACUAES ha logrado al final de distintos periodos de programación captar incluso más financiación europea de la inicialmente asignada.
Pero más allá de las cifras, lo importante es el impacto que estas inversiones tienen en los territorios. Los fondos europeos son el mayor aliado para pequeños municipios con muchas necesidades y pocos recursos. Aún recuerdo la intervención del alcalde de Arriate, uno de los municipios de la cuenca del río Guadiaro, durante el acto de inauguración de la nueva depuradora. Definió aquel momento como “un día histórico” para el pueblo y destacó que se trataba de “la mayor inversión” realizada en el municipio. Igualmente, la alcaldesa de Ponteareas calificó la nueva EDAR como “una infraestructura imprescindible para sustentar el presente y el futuro” del municipio. Testimonios como estos reflejan el valor de estas actuaciones y la importancia de aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la financiación europea.
Los fondos europeos son el mayor aliado para pequeños municipios con muchas necesidades y pocos recursos
En los últimos años, se ha intensificado el debate sobre la necesidad de acelerar la ejecución de proyectos estratégicos. Desde su experiencia, ¿qué cambios serían necesarios para ganar agilidad sin renunciar a las garantías ambientales y administrativas?
Considero prioritarias varias medidas para agilizar la tramitación y ejecución de proyectos como reforzar la planificación temprana (es importante contar en todo momento con un marco planificado de prioridades que cuenten con un stock de proyectos redactados y aprobados, susceptibles de poderse licitar en cualquier momento), la coordinación entre administraciones para evitar duplicidades y retrasos (declaraciones de proyectos de interés general que cuentan a su vez con declaraciones de interés regional, en definitiva delimitar bien el marco competencial de cada actuación y no perder tiempo en discusiones competenciales), avanzar en la automatización de los procedimientos que así lo permitan y dotar de más recursos y personal a los órganos encargados de la evaluación ambiental y de emitir autorizaciones para poder actuar sobre el terreno.
La colaboración entre administraciones, usuarios y sector privado resulta cada vez más importante en la gestión del agua. ¿Qué modelos de cooperación están demostrando ser más eficaces y qué margen existe para seguir avanzando en esta dirección?
Una persona muy relevante en el sector del agua en nuestro país calificó a ACUAES como una de las herramientas más útiles al servicio de la Administración por dos aspectos: su agilidad y su versatilidad para garantizar el cumplimiento de los objetivos de la Directiva Marco del Agua y su capacidad para llevar a término importantes compromisos de la planificación hidrológica.
Además, nuestro modelo se caracteriza por la absoluta cooperación con el usuario -administraciones locales y autonómicas, mancomunidades, comunidades de regantes, incluso usuarios privados- haciéndoles partícipes del diseño y la ejecución del proyecto desde el primer momento.
Por todo ello, ACUAES se ha convertido en una herramienta muy útil para el conjunto de la sociedad.
Es fundamental formar y concienciar a la población sobre los efectos del cambio climático
La digitalización está transformando el sector del agua. Más allá de la tecnología, ¿qué cambios organizativos y de gestión considera imprescindibles para aprovechar todo su potencial?
Lamentablemente, y sin razón aparente alguna, ACUAES quedó excluido de las ayudas del PERTE de digitalización, por lo que no podemos comentar nuestra experiencia en ese ámbito.
En un contexto marcado por el cambio climático, con fenómenos extremos de inundaciones y sequías, se necesita efectivamente innovación tecnológica pero también un buen sistema de gobernanza, basado en el principio de participación y en una planificación integradora, inversión en infraestructuras resilientes y una planificación de gestión de riesgos con una clara consolidación de la mejora tecnológica, y para ello es imprescindible la colaboración con el sector privado.
Las infraestructuras hidráulicas son cada vez más observadas desde criterios de sostenibilidad y descarbonización. ¿Cómo está integrando ACUAES estos objetivos en la concepción y ejecución de sus proyectos?
ACUAES está integrando los objetivos de sostenibilidad, descarbonización y reducción de huella de carbono desde la propia fase de concepción de sus proyectos. Así, en los pliegos de redacción de proyectos de EDAR, estos criterios se introducen como requisitos de diseño y no como medidas accesorias: las alternativas deben evaluarse considerando la eficiencia energética y la huella de carbono a lo largo de todo el ciclo de vida de la infraestructura (diseño, construcción y explotación). La solución para desarrollar deberá maximizar el aprovechamiento energético de los gases producidos en la digestión de los fangos; generar energía renovable para autoconsumo y optimizar el consumo energético de todos los equipos e instalaciones. El diseño de proyecto incorpora estos objetivos mediante la elaboración de estudios específicos de eficiencia energética, huella de carbono, integración ambiental y gestión sostenible de residuos.
Nuestro modelo se caracteriza por la absoluta cooperación con el usuario desde el primer momento del proyecto
Este enfoque, que ya venimos trabajando, se va a aplicar de forma particularmente ambiciosa en el proyecto de la mejora de la EDAR de Loiola, donde la sostenibilidad se ha planteado desde una visión de bio-factoría: una instalación que no solo depura agua, sino que reduce emisiones, produce energía, reutiliza recursos y valoriza subproductos de alto valor.
El proyecto se alinea con la Directiva 2024/3019 y con sus objetivos de neutralidad energética. Persigue incrementar la autosuficiencia energética mediante la combinación de cogeneración con biogás y energía fotovoltaica, optimizar la producción de biogás a través de mejoras en la línea de fangos e impulsar la economía circular mediante la recuperación de recursos como fósforo y bio-carbón, o la higienización del fango para su aprovechamiento como abono en agricultura.
La sostenibilidad se extiende también a la ejecución de las obras, mediante criterios de circularidad que priorizan la reutilización, el reciclaje y la valorización de los residuos de construcción y la reutilización de materiales de excavación.
En conjunto, la EDAR de Loiola ejemplifica cómo ACUAES está evolucionando desde el concepto tradicional de infraestructura hidráulica hacia un modelo de infraestructura climáticamente responsable: menor huella de carbono, mayor autosuficiencia energética, reutilización del agua, aprovechamiento de biogás, valorización de lodos y nutrientes y gestión circular de materiales.
Este enfoque se completa con el climate proofing, entendido como la verificación de que la infraestructura contribuye a la mitigación del cambio climático y, al mismo tiempo, es resiliente frente a sus efectos futuros. Es decir, no solo se diseña para emitir menos, sino también para funcionar de forma segura y robusta en escenarios climáticos más exigentes.
Si tuviera que señalar una transformación que marcará el futuro de la gestión del agua en nuestro país durante los próximos años, ¿cuál sería y por qué?
La gestión del agua está condicionada a los efectos del cambio climático. Hay menos agua disponible y al mismo tiempo aumenta la demanda de agua para el regadío y el consumo en las ciudades, así como para el uso turístico. Además, las lluvias torrenciales saturan las redes de saneamiento provocando desbordamientos que acaban vertiendo las aguas residuales sin tratar a los ríos.
La sostenibilidad ya no es una medida accesoria: forma parte del diseño de nuestras infraestructuras desde su concepción
Para hacer frente a esta situación, es necesaria la colaboración de las administraciones, los sectores técnicos y económicos y la ciudadanía. En este contexto, es fundamental formar y concienciar a la población sobre los efectos del cambio climático para facilitar su adaptación a las nuevas condiciones. Ello permitiría generalizar a todas las entidades del sector de la obra pública hidráulica el modelo de ACUAES, que es el modelo de la Directiva Marco del Agua, trabajando con usuarios dispuestos a pagar por los servicios del agua, lo que permite a las organizaciones recuperar los costes incurridos para promover nuevas inversiones. Se trata de un modelo más colaborativo con usuarios territoriales, pero también con usuarios privados.
Sería también deseable mejorar la regulación de los contratos de concesión de servicios públicos, muchos de los cuales no son objeto de revisión de precios, lo que perjudica sin duda a los operadores del servicio.
Nos comentaba al comienzo de la entrevista que están trabajando en una quinta modificación del Convenio de Gestión Directa. ¿Qué proyectos incluye?
Se trata de 8 nuevas actuaciones, con una inversión total de 269 millones. Seis de ellas se van a desarrollar en Tenerife, donde se prevé una inversión de 241 millones, destinada a proyectos de abastecimiento, saneamiento, depuración y reutilización. En Huelva se contempla el proyecto de la Nueva impulsión de Bocachanza, con una inversión de 20 millones, y en Lugo tenemos previsto la ejecución de obras de saneamiento y depuración en el municipio de Barreiros, con una inversión de 8 millones.
Desde luego, trabajo no nos va a faltar para preparar la conmemoración del 30º aniversario de la sociedad, que celebraremos el próximo año.

