La definición de plástico reciclado en la UE y su impacto en la industria del PET

La futura definición de plástico reciclado en la UE, en el marco de la Directiva de Plásticos de un Solo Uso, será determinante para la viabilidad industrial, ambiental y económica del reciclaje europeo
02-02-2026

La definición de plástico reciclado en la UE que establecerán los nuevos métodos de cálculo de la Directiva de Plásticos de un Solo Uso (SUPD) llega en un momento decisivo para el sector. En un contexto marcado por precios deprimidos, acumulación de existencias y presión de importaciones a bajo coste, el alcance de esta definición determinará si Europa consolida un ecosistema sólido de reciclaje o ve erosionada su capacidad industrial en plena transición hacia la economía circular.

 

Un sector bajo presión pese al liderazgo en reciclaje de PET

Aunque el PET es el segundo polímero más reciclado en la Unión Europea, el sector afronta crecientes dificultades. La combinación de precios bajos y el aumento de importaciones está poniendo en riesgo la supervivencia de instalaciones europeas de reciclaje justo cuando son más necesarias para cumplir los objetivos comunitarios de circularidad.

En este contexto, la definición de plástico reciclado que adopte la SUPD no constituye un mero ajuste técnico, sino una decisión estructural con implicaciones industriales, ambientales y estratégicas para la UE.

 

Seguridad jurídica y protección del reciclaje europeo

Una definición clara y robusta de plástico reciclado, que garantice que los objetivos de contenido reciclado se cumplen principalmente mediante reciclaje realizado en Europa o bajo condiciones equivalentes a las comunitarias, envía una señal inequívoca al mercado. Refuerza el compromiso de la UE con su industria circular, sus objetivos ambientales y su resiliencia económica.

Esta definición aporta la seguridad jurídica necesaria para proteger la capacidad industrial existente, fomentar la innovación y anclar inversiones a largo plazo en el reciclaje europeo, evitando que el sistema se vea distorsionado por presiones externas.

 

Capacidad instalada y riesgo de desindustrialización

Durante la última década, el sector europeo del reciclaje de plásticos ha realizado importantes inversiones en infraestructuras de reciclaje de PET botella a botella, que ya están dando resultados. Los datos más recientes muestran que la UE dispone de capacidad suficiente para cumplir los objetivos de contenido reciclado con recursos propios, sin dependencia estructural de PET reciclado procedente de terceros países.

Sin embargo, este avance se encuentra amenazado. En los últimos tres años han cerrado alrededor de 50 plantas de reciclaje, con una pérdida de capacidad en 2025 casi triplicada respecto a 2023. El PET representa el 21 % de la capacidad perdida, reflejando la creciente presión competitiva derivada de importaciones que no siempre cumplen estándares ambientales y de trazabilidad equivalentes.

 

En los últimos tres años han cerrado alrededor de 50 plantas de reciclaje, siendo el PET el más afectado con un 21% de la capacidad perdida.

 

Importaciones, verificación y confianza del consumidor

El atractivo financiero de las importaciones de bajo coste ignora los objetivos de sostenibilidad a largo plazo y la realidad de los costes operativos y administrativos europeos. Sin un sistema de verificación adecuado, no existe garantía de que los materiales importados cumplan los mismos requisitos en materia de salud, seguridad y control ambiental que los reciclados en la UE.

Además, los beneficios económicos de estas importaciones no se trasladan necesariamente a los consumidores y, a medio plazo, pueden debilitar la capacidad local de reciclaje, el empleo y la inversión, incrementando la dependencia exterior de la Unión.

 

Una decisión estratégica para la política industrial europea

La propuesta de definición de plástico reciclado en la UE incluida en el paquete de invierno de la Comisión constituye una auténtica decisión de política industrial, en un contexto de sobrecapacidad global, altos costes energéticos y laborales, y mayores exigencias ambientales.

Anclar las obligaciones de contenido reciclado en las cadenas de valor europeas refuerza la credibilidad ambiental, evita la desviación de residuos recogidos en la UE hacia mercados con estándares más bajos o su eliminación en vertedero, y garantiza que los beneficios económicos de la circularidad permanezcan en la base industrial europea.

Para los Estados miembros, respaldar esta decisión supone reforzar la soberanía industrial, la ambición ambiental y el compromiso con una economía circular real, además de asegurar empleo verde y confianza del consumidor en las declaraciones de contenido reciclado, bajo marcos de reciclaje verificables y conformes con la legislación europea vigente.

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