La UE aprueba nuevas normas para impulsar el reciclaje de vehículos y reducir los residuos del sector automovilístico
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El Parlamento Europeo ha dado su aprobación definitiva a una nueva regulación destinada a impulsar la circularidad en el sector de la automoción, estableciendo requisitos que abarcan todo el ciclo de vida de los vehículos, desde su diseño y fabricación hasta su tratamiento al final de su vida útil.
El acuerdo, alcanzado entre el Parlamento y el Consejo de la UE a finales de 2025, ha sido respaldado por 437 votos a favor, 112 en contra y 20 abstenciones, y forma parte de la estrategia europea para reforzar la economía circular, reducir el consumo de recursos y mejorar la gestión de residuos en uno de los sectores industriales más relevantes del continente.
Actualmente circulan por las carreteras de la Unión Europea 285,6 millones de vehículos, mientras que cada año alrededor de 6,5 millones llegan al final de su vida útil
Según datos de la Comisión Europea, actualmente circulan por las carreteras de la Unión Europea 285,6 millones de vehículos, mientras que cada año alrededor de 6,5 millones llegan al final de su vida útil.
Diseño circular desde el origen
Uno de los pilares de la nueva normativa es la incorporación de criterios de circularidad desde la fase de diseño de los vehículos.
Las nuevas reglas exigen que todos los vehículos nuevos se diseñen de manera que permitan el desmontaje sencillo de la mayor cantidad posible de piezas y componentes, facilitando así su reutilización, reparación y reciclaje.
Además, los fabricantes deberán incrementar progresivamente el uso de materiales reciclados. En concreto, los plásticos empleados en cada nuevo modelo deberán contener al menos un 15% de plástico reciclado en un plazo de seis años, porcentaje que aumentará hasta el 25% en diez años.
Los nuevos vehículos deberán incorporar un mínimo del 25% de plástico reciclado en un plazo de diez años
La regulación establece asimismo que al menos el 20% de ese plástico reciclado deberá proceder de vehículos fuera de uso o de componentes recuperados, fomentando sistemas de reciclaje en circuito cerrado dentro de la propia industria automovilística.
La Comisión Europea podrá ampliar en el futuro estos requisitos a otros materiales estratégicos como el acero, el aluminio, el magnesio o determinadas materias primas críticas, una vez analizados los estudios de viabilidad correspondientes.
Más control sobre los vehículos usados
La normativa también introduce nuevas obligaciones para la compraventa de vehículos de segunda mano dentro de la Unión Europea.
En el caso de las operaciones realizadas por empresas, será obligatorio acreditar que el vehículo no se considera un vehículo al final de su vida útil o, alternativamente, disponer de un certificado de aptitud para la circulación en vigor.
Las transacciones entre particulares estarán exentas de estos requisitos salvo en situaciones específicas, como cuando el vehículo haya sido declarado siniestro total económico o cuando la venta se realice exclusivamente a través de plataformas digitales.
Las empresas deberán acreditar que los vehículos usados vendidos no son residuos o disponen de certificado de circulación válido
Más responsabilidad para los fabricantes
La nueva regulación refuerza además la responsabilidad ampliada del productor, una medida que entrará en vigor tres años después de la aplicación de las nuevas reglas.
A partir de ese momento, los fabricantes deberán asumir los costes asociados a la recogida y tratamiento de los vehículos que hayan alcanzado el final de su vida útil en cualquier país de la Unión Europea.
El objetivo es incentivar diseños más sostenibles, mejorar la reciclabilidad de los vehículos y reducir el impacto ambiental asociado a su gestión como residuo.
Fin a la exportación de vehículos no aptos para circular
Otro de los cambios relevantes afecta a las exportaciones de vehículos usados.
La legislación prohíbe la exportación de vehículos declarados no aptos para circular, una medida que comenzará a aplicarse cinco años después de la entrada en vigor del reglamento.
La Comisión Europea pretende así combatir el fenómeno de los denominados “vehículos desaparecidos”, evitando que automóviles considerados residuos sean exportados a terceros países sin garantías adecuadas de tratamiento ambiental.
Cada año cerca de 6,5 millones de vehículos alcanzan el final de su vida útil en la Unión Europea
Los ponentes del texto en el Parlamento Europeo, Jens Gieseke y Paulius Saudargas, destacaron que la nueva normativa busca reforzar la seguridad en el suministro de recursos, proteger el medio ambiente y avanzar hacia un modelo industrial más sostenible, al tiempo que introduce objetivos considerados realistas para evitar una carga excesiva sobre el sector.
Tras recibir el visto bueno de la Eurocámara, la regulación deberá ser aprobada formalmente por el Consejo de la Unión Europea antes de su entrada en vigor. Su aplicación comenzará 24 meses después de la publicación oficial del reglamento.

