Centros de datos en Madrid: la prueba de estrés energética de la inteligencia artificial sostenible
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La expansión de la inteligencia artificial (IA) ha convertido los centros de datos en una infraestructura energética e hídrica de primer orden, con fuerte impacto territorial. Más allá de la nueva regulación estatal que vincula el acceso a red con requisitos de sostenibilidad, la pregunta de fondo es: ¿puede crecer la IA sin competir con hogares e industria por la capacidad limpia disponible? Madrid concentra hoy más de 1.400 MW IT en pipeline frente a 175 MW operativos, un desfase muy acusado entre capacidad existente y proyectos anunciados, por lo que es un caso de estudio especialmente interesante.
De la IA como servicio digital a la IA como infraestructura crítica
Un centro de datos de 50 MW implica un consumo eléctrico del orden de una ciudad de 100.000 habitantes. La implementación generalizada de la inteligencia artificial (IA) se traduce en servidores, refrigeración, agua, suelo industrial y conexiones a red. En el caso concreto de Madrid, donde se concentra una parte decisiva del crecimiento español de centros de datos [1,2], conviene preguntarse qué sistema energético puede sostener de forma limpia y firme una nueva demanda de escala regional.
La Agencia Internacional de la Energía estima que los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh en 2024 y que podrían acercarse a 945 TWh en 2030 [3]. La IA no es la única causa de ese crecimiento, pero sí uno de sus aceleradores principales. El salto energético procede de la integración permanente de herramientas de IA en procesos empresariales y administrativos. El consumo ya no procede de consultas puntuales, sino de inferencia integrada en procesos que corren de forma continua. La cuestión es si este crecimiento puede planificarse a tiempo para hacerlo compatible con los objetivos climáticos.
España entra en la fase regulatoria
En España, el debate ha entrado ya en una fase regulatoria concreta. El 27 de agosto de 2026, el Gobierno anunció un proyecto de Real Decreto sobre requisitos de sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía digital aplicables a centros de datos [4-6]. La propuesta pretende ordenar un crecimiento considerado estratégico, pero con efectos potenciales sobre la red eléctrica y los recursos hídricos. El elemento más novedoso es que los centros de datos de más de 1 MW deberían acreditar que al menos el 80% de su consumo eléctrico queda respaldado, hora a hora, por nueva generación renovable [4,5]. La norma española va más allá del enfoque habitual de la sostenibilidad corporativa, basado en certificados o contratos de compraventa de electricidad (PPA, por sus siglas en inglés) con balance anual, y se aproxima a un modelo mucho más exigente de adicionalidad y correlación horaria. El objetivo es que el nuevo consumo digital no se apoye simplemente en capacidad ya existente ni traslade costes al resto del sistema.
La orientación del proyecto de Real Decreto es acertada en abordar un problema físico real: los centros de datos consumen electricidad en horas concretas. Un centro de datos opera 24/7 y su demanda coincide a veces con horas de baja producción solar o eólica. Si una nueva carga de cientos de MW se conecta a un nodo ya tensionado sin nueva generación equivalente, el sistema puede requerir más refuerzos de red o competencia con otros procesos de electrificación. Esto puede traducirse en la participación en el sistema de más recursos fósiles.
Las reacciones publicadas en septiembre muestran hasta qué punto la norma afecta a decisiones de inversión ya en marcha. La prensa económica ha recogido la posibilidad de que el Gobierno suavice algunas exigencias si no se trasladan costes al recibo eléctrico; SpainDC y distintos inversores han advertido de inseguridad jurídica y pérdida de proyectos; y Aragón ha pedido una revisión integral alegando que algunos requisitos serían de difícil cumplimiento incluso en regiones con abundante recurso renovable [7-10]. El debate ha salido del terreno técnico. SpainDC habla de prohibición de facto y varios inversores han anunciado que estudian reclamaciones.
Algo parecido ha ocurrido con la propia regulación europea de la inteligencia artificial. El AI Act, la norma de la Unión Europea que establece obligaciones diferenciadas según el nivel de riesgo de los sistemas de IA, ha tenido que ajustar el calendario de aplicación de algunas de sus disposiciones. La aplicación de determinadas obligaciones para sistemas de IA de alto riesgo se ha desplazado a diciembre de 2027 y, para los integrados en productos, a agosto de 2028, precisamente para disponer de estándares y herramientas que permitan una aplicación efectiva [11]. Exigir adicionalidad, almacenamiento o nuevas conexiones sin capacidad de red suficiente ni señales de ingreso previsibles puede convertir una exigencia ambiental razonable en un riesgo de ejecución. El cuello de botella es disponer de megavatios conectables y firmes. Y, por supuesto, compatibles con un modelo financiero a largo plazo.
Renovable no es sinónimo de descarbonizado
La descarbonización no exige, en sentido estricto, que toda la electricidad sea de origen renovable. Además de las tradicionales fuentes renovables, la energía nuclear también puede formar parte de un sistema eléctrico compatible con los objetivos climáticos. Por eso, una regulación que vincula sostenibilidad exclusivamente a nueva generación renovable tiene una seria limitación. Una carga continua como un centro de datos necesita firmeza, no solo energía anual. La solar produce sobre todo de día; la eólica, aunque puede producir de noche y en invierno, sigue siendo variable y asíncrona. Las baterías permiten aliviar parcialmente este desfase temporal, pero no pueden sustituir por sí solas semanas de baja producción renovable.
El objetivo climático debería formularse como “nueva capacidad limpia y firme”, no únicamente como “nueva capacidad renovable”. Si se quiere que la IA sea compatible con la sostenibilidad, la discusión debe incorporar una base sólida de potencia baja en carbono capaz de sostener demanda 24/7. En España este punto es particularmente relevante porque el calendario energético vigente contempla el cierre progresivo del parque nuclear, una de las principales fuentes firmes bajas en carbono del sistema [12]. La expansión de la IA hace más difícil de eludir el debate sobre el futuro de la energía nuclear.
La política energética europea está incorporando progresivamente criterios que van más allá de la nueva potencia renovable instalada. El almacenamiento será imprescindible, pero tampoco constituye una solución genérica: no basta con anunciar GW de baterías si no se especifica su conexión a red y modelo de remuneración. Para una carga continua como la de los centros de datos, el criterio relevante es la capacidad del sistema completo para suministrar electricidad baja en carbono de forma firme y gestionable.
Madrid como caso de estudio
Madrid concentra una parte esencial del ecosistema español de centros de datos [13]. Operadores como Equinix, Digital Realty, Iron Mountain, Nabiax, Microsoft y DATA4 tienen instalaciones operativas o proyectos en el área metropolitana, con polos en Alcobendas, San Blas-Canillejas, San Fernando de Henares, Alcalá de Henares, Algete, Meco, Getafe, Tres Cantos y San Agustín del Guadalix [1,2]. Aunque la capacidad de muchas instalaciones no se publica de forma desagregada, los informes sectoriales permiten acotar la magnitud. La consultora Colliers situaba a Madrid como líder peninsular en pipeline hasta 2027, con 244 MW IT previstos a corto plazo y 1.028 MW IT en proyectos anunciados en el snapshot abril-septiembre de 2025 [1]. En su actualización de octubre de 2025-marzo de 2026, la consultora hablaba ya de 175 MW IT operativos frente a más de 1.400 MW IT en pipeline en Madrid [2], lo que refuerza la idea de un desequilibrio entre capacidad existente y demanda proyectada.
A la cifra de 1.400 MW IT, que corresponde sólo a la potencia de los equipos informáticos, debe aplicarse un factor de utilización, que supondremos del 80%. Además, existe consumo eléctrico asociado a refrigeración, pérdidas eléctricas, iluminación, distribución interna y sistemas auxiliares. Con un PUE (“Power Usage Effectiveness”, índice de eficiencia energética) de 1,3, una hipótesis exigente pero razonable para proyectos nuevos, la demanda total asociada sería de unos 1.456 MW continuos, que se traducen en alrededor de 12,8 TWh al año. Esa magnitud equivale aproximadamente al 46% del consumo eléctrico anual de la Comunidad de Madrid en 2024, que fue de unos 27,5 TWh [14]. Como comparación, las centrales nucleares españolas produjeron unos 52,4 TWh netos en 2024 con una potencia instalada neta de 7.117 MW [15]. Una demanda anual de 12,8 TWh equivaldría, por tanto, a una cuarta parte de toda la producción nuclear española de ese año.
Un sistema dedicado capaz de suministrar una potencia media de 1.456 MW a esos centros de datos se parece a un pequeño sistema eléctrico completo, incluyendo (1) potencia firme baja en carbono; (2) uso de energías renovables; (3) almacenamiento. La tabla siguiente traduce físicamente la escala necesaria para un suministro adicional 24/7, incluyendo una base firme de energía nuclear complementada con energía solar y eólica.
| Tecnología | Potencia instalada necesaria | Factor de capacidad | Producción anual | Papel |
|---|---|---|---|---|
| Nuclear | 1.200 MW | ~90% | ~9,46 TWh/año | Base firme |
| Eólica | 1.600 MW | ~27% | ~3,78 TWh/año | Producción complementaria, especialmente nocturna e invernal |
| Solar FV | 1.200 MW | ~20% | ~2,1 TWh/año | Producción diurna barata |
| Baterías | 800 MW / 6,4 GWh | — | — | Flexibilidad para producción renovable |
La producción anual aproximada de ese sistema sería de 15,35 TWh, frente a una demanda estimada de 12,75 TWh. En este ejemplo hemos supuesto un sobredimensionado energético de aproximadamente el 20% para disponer de margen frente a la variabilidad de las fuentes renovables y las pérdidas asociadas al almacenamiento. Queda entonces una cuestión importante: qué hacer con ese excedente y quién debe beneficiarse de él. Si el excedente se vierte al sistema y se regula su uso para electrificación industrial, transporte, servicios públicos o consumidores, la expansión digital puede contribuir a aumentar la capacidad limpia disponible.
Entre la potencia anunciada y la efectivamente desplegable hay un desfase que en España puede prolongarse durante varios años por los procedimientos de autorización y conexión [16]. Para que un sistema de este tipo sea viable no basta con identificar tecnologías disponibles. La viabilidad depende también de los permisos y de que puedan financiarse simultáneamente los distintos elementos del sistema energético. Esta diferencia entre capacidad técnica y financiabilidad será crítica si el crecimiento de los centros de datos previsto en los próximos años exige nueva infraestructura limpia adicional.
Agua, materiales y circularidad
La electricidad es sólo una parte del impacto ambiental de la IA. RETEMA ha tratado recientemente el consumo de agua de los centros de datos como un problema específico, y también ha recogido análisis sobre cómo la IA puede acelerar la transición verde y, al mismo tiempo, aumentar la demanda energética, hídrica y material [17-19]. Respecto al agua, los puntos más relevantes son su consumo neto, la tecnología de refrigeración, el origen del recurso y la situación de la cuenca. Muchos diseños modernos tienden a la recirculación en circuitos cerrados o semicerrados, refrigeración líquida directa al chip y menor dependencia de evaporación. En regiones como Madrid, esa evolución debe acompañarse de uso preferente de agua regenerada, límites al uso de agua potable y evaluación estacional, porque los picos térmicos coinciden con momentos de mayor presión hídrica y eléctrica [17,18]. También hay que contabilizar los ahorros que puede facilitar la propia IA, en cuanto a detección de fugas y optimización de redes [20], aunque ese potencial no cancela automáticamente sus impactos directos.
Los materiales plantean otro problema. La infraestructura de IA necesita cobre, aluminio, silicio ultrapuro, litio, níquel, grafito, galio, semiconductores avanzados, transformadores y electrónica de potencia. El problema no es exclusivo de la IA; también afecta a renovables, baterías, redes y vehículos eléctricos. RETEMA ha abordado esta dimensión al tratar el coste material y territorial asociado a minas, centros de datos y semiconductores para IA [21]. Por ello interesa prolongar la vida útil del hardware y reducir la cantidad de material necesaria por unidad de servicio.
En reciclaje, el riesgo es que la carrera de hardware para IA, sobre todo GPUs, acorte los ciclos de renovación y aumente los residuos electrónicos [22]. Los centros de datos tienen incentivos distintos a la electrónica de consumo: los equipos son caros, amortizables y reutilizables en cargas menos exigentes. Una GPU que deja de ser competitiva para entrenar modelos frontera puede seguir sirviendo para inferencia y simulación, u otros servicios empresariales. La circularidad debe convertirse en requisito industrial. Como ejemplo, podemos mencionar la adopción de diseño modular que favorezca la conservación de valor mediante bucles cortos de economía circular, como la reutilización o el reciclaje, además de la necesaria recuperación de materiales críticos escasos en Europa.
La condición política: ¿qué debería exigir la norma?
La expansión de la IA está abriendo un debate regulatorio que afecta a costes y recursos. La sostenibilidad económica, ambiental y social (ESG, por sus siglas en inglés) de los centros de datos debería exigir requisitos verificables, compatibles con la libertad de empresa pero incentivados por las administraciones, de modo que también garanticen su competitividad. A nuestro juicio, la regulación debería incluir al menos:
- adicionalidad energética;
- correlación horaria;
- aceptación explícita de tecnologías bajas en carbono firmes;
- que el refuerzo de red lo financie quien lo provoca;
- transparencia pública de PUE, uso de agua y energía;
- y retorno social del excedente mediante contratos o mecanismos regulados.
La regulación energética debe evaluarse también por su efecto sobre el coste de capital. La Comisión Europea reconoce que la transición exige movilizar inversión privada a una escala muy superior a la actual y que los procesos largos de permisos y conexión aumentan el riesgo de los proyectos [23]. En activos intensivos en inversión de capital (CAPEX, por sus siglas en inglés) la incertidumbre regulatoria, los retrasos en permisos o conexión y la ausencia de señales de remuneración estables elevan la rentabilidad exigida por los inversores y podría retrasar precisamente las infraestructuras que se pretende acelerar. Para los centros de datos, esto significa que adicionalidad, almacenamiento y refuerzos de red deben exigirse dentro de un marco que haga financiables esas inversiones.
El debate abierto por el real decreto español apunta en la dirección correcta al exigir adicionalidad y correlación horaria, pero tendrá que resolver una tensión importante: si se limita estrictamente a nueva generación renovable puede dejar fuera tecnologías firmes bajas en carbono que también contribuyen a la descarbonización, como es el caso de la energía nuclear. Esto obliga a traducir el objetivo climático a requisitos físicos concretos: energía limpia adicional, firmeza suficiente, impactos hídricos y materiales controlados, y costes internalizados.
La relación entre transferencia tecnológica y regulación ya se ha planteado en otros ámbitos de la transición energética [24]. Resolver este tipo de problemas exige estudiar conjuntamente la demanda digital, el almacenamiento, las redes y la generación firme baja en carbono. IMDEA Energía trabaja precisamente en varias de estas cuestiones. Su Programa de Actividades 2026 prevé un plan estratégico para integrar soluciones de IA en las actividades clave del instituto y la apertura de líneas de investigación relacionadas con energía nuclear [25]. Además, la Comunidad de Madrid ha anunciado una estrategia específica para aumentar la investigación nuclear a través de IMDEA Energía, incluyendo la participación en iniciativas europeas sobre pequeños reactores modulares [26].
Conclusiones
La sostenibilidad energética de la IA se decidirá por la capacidad de entregar electricidad limpia, flexible y firme en el nodo y la hora en que aparece la demanda, más que por la potencia nominal instalada. Para alimentar cargas de IA 24/7, generación, red, almacenamiento y demanda deben diseñarse como un único sistema.
También es necesario coordinar los calendarios regulatorios y de inversión. Las obligaciones sobre IA, centros de datos, renovables, almacenamiento y redes no pueden avanzar con calendarios independientes. Si los mecanismos de remuneración y los criterios técnicos se definen con suficiente antelación, parte de las inversiones necesarias para los centros de datos puede contribuir también a modernizar el sistema eléctrico.
La expansión de la IA es compatible con la sostenibilidad, gracias a la tecnología existente y en desarrollo. En Madrid, además, las cifras proyectadas son ya suficientemente grandes como para entrar en la escala de la planificación energética regional. El problema se traslada a determinar qué condiciones debe cumplir una infraestructura digital para no competir con hogares e industria, y para aportar valor neto al sistema. España está intentando convertir esa pregunta en regulación. La controversia actual muestra que esta regulación, aunque necesaria, no será fácil.
Referencias
[1] Colliers, “Data Center Snapshot, Iberian Region | Apr 2025 - Sep 2025”. https://www.colliers.com/es-es/research/snapshot-data-centers-iberian-region-2025
[2] Colliers, “Data Center Snapshot, Iberian Region | Oct 2025 - Mar 2026”. https://www.colliers.com/es-es/research/data-center-snapshot-iberian-region-oct-2025-mar-2026
[3] International Energy Agency, “Energy and AI”, 2025. https://www.iea.org/reports/energy-and-ai
[4] MITECO, “El Gobierno plantea impulsar los centros de datos sostenibles, eficientes y soberanos”, nota de prensa, 27 de agosto de 2026. https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2026/agosto/-el-gobierno-plantea-impulsar-los-centros-de-datos-sostenibles--.html
[5] MITECO, Audiencia e información pública del proyecto de real decreto sobre requisitos de sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía digital aplicables a centros de datos, 2026. https://www.miteco.gob.es/es/energia/participacion/2026/detalle-participacion-publica-k-851.html
[6] RETEMA, “España prepara nuevas reglas para limitar el consumo de agua y energía de los centros de datos”, 2026. https://www.retema.es/actualidad/espana-prepara-nuevas-reglas-para-limitar-el-consumo-de-agua-y-energia-de-los-centros-de
[7] El País, “El Gobierno se abre a suavizar las exigencias a los centros de datos si no disparan el recibo de la luz”, 10 de septiembre de 2026. https://elpais.com/economia/2026-09-10/el-gobierno-se-abre-a-suavizar-las-exigencias-a-los-centros-de-datos-si-no-disparan-el-recibo-de-la-luz.html
[8] Cinco Días, “Los centros de datos estudian pedir indemnizaciones multimillonarias a España si se aprueba la nueva regulación”, 11 de septiembre de 2026. https://cincodias.elpais.com/companias/2026-09-11/los-centros-de-datos-sopesan-pedir-indemnizaciones-multimillonarias-a-espana-por-las-nuevas-exigencias-regulatorias.html
[9] Cadena SER, “SpainDC: la normativa propuesta para los centros de datos equivale a su prohibición de facto”, 11 de septiembre de 2026. https://cadenaser.com/nacional/2026/09/11/spaindc-la-normativa-propuesta-para-los-centros-de-datos-equivale-a-su-prohibicion-de-facto-cadena-ser/
[10] El País, “Aragón alega al decreto de centros de datos pidiendo su revisión integral”, 11 de septiembre de 2026. https://elpais.com/economia/2026-09-11/aragon-alega-al-decreto-de-centros-de-datos-pidiendo-su-revision-integral.html
[11] Comisión Europea, «Ley de IA / AI Act – calendario de aplicación tras el AI Omnibus», 2026. https://digital-strategy.ec.europa.eu/es/policies/regulatory-framework-ai
[12] BOE, Resolución de 28 de diciembre de 2023 por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros que aprueba el 7º Plan General de Residuos Radiactivos. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2024-440
[13] SpainDC, “Los centros de datos podrían movilizar 66.900 millones de euros en España hasta 2030”, 25 de marzo de 2026. https://spaindc.com/los-centros-de-datos-podrian-movilizar-66-900-millones-de-euros-en-espana-hasta-2030/
[14] Red Eléctrica, Informe del sistema eléctrico 2024: demanda por comunidades autónomas. https://www.sistemaelectrico-ree.es/es/2024/informe-del-sistema-electrico/demanda/evolucion-demanda
[15] Foro Nuclear, “Aportación de la energía nuclear en 2024 y actuación de las centrales nucleares durante el cero nacional del 28 de abril”. https://www.foronuclear.org/sala-de-prensa/notas-de-prensa/aportacion-de-la-energia-nuclear-en-2024-y-actuacion-de-las-centrales-nucleares-durante-el-cero-nacional-del-28-de-abril/
[16] BOE, Real Decreto-ley 23/2020, de 23 de junio, por el que se aprueban medidas en materia de energía y en otros ámbitos para la reactivación económica. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2020-6621
[17] RETEMA, “Centros de datos: el desafío invisible del agua”, 2026. https://www.retema.es/articulos-reportajes/centros-de-datos-el-desafio-invisible-del-agua
[18] RETEMA, “El consumo de agua de los centros de datos podría rozar los 644.000 millones de litros en 2030”, 2026. https://www.retema.es/actualidad/el-consumo-de-agua-de-los-centros-de-datos-podria-rozar-los-644000-millones-de-litros-en
[19] RETEMA, “La IA puede acelerar o comprometer la transición verde europea”, 2026. https://www.retema.es/actualidad/la-ia-puede-acelerar-o-comprometer-la-transicion-verde-europea
[20] RETEMA, “El viaje del dato del agua. Cómo la digitalización mejora la gestión hídrica en España”, 2025. https://www.retema.es/articulos-reportajes/el-viaje-del-dato-del-agua-como-la-digitalizacion-mejora-la-gestion-hidrica-en
[21] RETEMA, “El coste medioambiental de construir minas y centros de datos para la IA en la España rural”, 2023. https://www.retema.es/actualidad/el-coste-medioambiental-de-construir-minas-y-centros-de-datos-para-la-ia-en-la-espana
[22] P. Wang, L.-Y. Zhang, A. Tzachor, et al., “E-waste challenges of generative artificial intelligence”, Nature Computational Science, 4, 818–823 (2024). https://doi.org/10.1038/s43588-024-00712-6
[23] Comisión Europea, Clean Energy Investment Strategy, COM(2026) 116 final, 10 de marzo de 2026. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:52026DC0116
[24] RETEMA, «Transición energética y descarbonización: el nuevo paradigma de las infraestructuras de agua», 27 de abril de 2026. https://www.retema.es/articulos-reportajes/transicion-energetica-y-descarbonizacion-el-nuevo-paradigma-de-las
[25] IMDEA Energía, Programa de Actividades 2026. https://energia.imdea.org/wp-content/uploads/2025/11/IMDEA_Energia_Plan2026_ESP_DEF.pdf
[26] Comunidad de Madrid, «Díaz Ayuso anuncia una estrategia para aumentar en la Comunidad de Madrid las investigaciones sobre energía nuclear», 11 de septiembre de 2025. https://www.comunidad.madrid/noticias/2025/09/11/diaz-ayuso-anuncia-estrategia-aumentar-comunidad-madrid-investigaciones-energia-nuclear

