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Málaga prevé reducir un 12,5% la extracción de agua con mejoras en la planta de El Atabal

La empresa municipal adjudica por 224.288,6 euros la redacción del proyecto de mejora de la planta de El Atabal, una actuación integrada en la iniciativa SITAguaS, dotada con 18,5 millones de euros y cofinanciada con fondos FEDER

El Ayuntamiento de Málaga, a través de la Empresa Municipal de Aguas (Emasa), ha dado un nuevo paso en su estrategia para optimizar el aprovechamiento de los recursos hídricos disponibles con la adjudicación del contrato para redactar el proyecto de mejora de la eficiencia de la estación de tratamiento de agua potable de El Atabal. La actuación permitirá, según las estimaciones, mantener el suministro a la ciudad extrayendo un 12,5% menos de agua bruta procedente de embalses y pozos, lo que equivale a un ahorro aproximado de 7 hectómetros cúbicos al año.

 


La mejora prevista permitirá ahorrar unos 7 hectómetros cúbicos de agua al año, reduciendo un 12,5% la extracción de recursos procedentes de embalses y pozos.

 

El contrato ha sido adjudicado a la UTE Estudio 7 Soluciones Integrales-Ecoagua Ingenieros por un importe de 224.288,6 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de 11 meses.

La actuación forma parte del proyecto SITAguaS (Soluciones Innovadoras para el Tratamiento de Aguas Salobres), una iniciativa con un presupuesto de 18.497.370 euros, de los que 13.364.349,83 euros serán financiados mediante el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), dentro del Programa Plurirregional de España 2021-2027, a través de la Línea de Fomento de la Innovación desde la Demanda para la Compra Pública de Innovación promovida por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

 

Innovación para aumentar el aprovechamiento del agua

El objetivo del proyecto es reducir del 20% al 10% el rechazo de salmuera generado durante el tratamiento del agua salobre captada en embalses y pozos. Con ello se pretende incrementar el volumen de agua aprovechable a partir del mismo recurso disponible, mejorando la eficiencia global de la instalación y reforzando su capacidad de respuesta ante episodios de sequía.

Para lograrlo, el proyecto contempla diversas actuaciones orientadas a optimizar el funcionamiento de la planta, entre ellas la recirculación de salmuera, la adaptación de las dosificaciones de reactivos químicos, la regulación del by-pass del depósito de agua osmotizada, la recuperación del agua empleada en los lavados de pretratamiento, la implantación de un sistema de control descentralizado y el análisis de soluciones basadas en inteligencia artificial.

Estas medidas buscan adaptar los procesos de desalación a la variabilidad de las distintas fuentes de abastecimiento que suministran agua a Málaga, mejorando tanto los rendimientos como la resiliencia de la instalación.

 


El proyecto prevé reducir el rechazo de salmuera del 20% al 10%, duplicar la vida útil de las membranas hasta los 12 años y disminuir el consumo de productos químicos.

 

Un proyecto de Compra Pública de Innovación

SITAguaS se desarrolla mediante un modelo de Compra Pública de Innovación (CPI). Antes de su puesta en marcha, Emasa impulsó una Consulta Preliminar del Mercado con el objetivo de identificar soluciones tecnológicas capaces de responder a las necesidades específicas del tratamiento de aguas salobres.

El proyecto cuenta con una financiación europea del 72,25%, mientras que el resto será aportado por la empresa municipal.

 

Adaptar la desalación a aguas salobres de distinta naturaleza

La iniciativa responde a un reto tecnológico específico. Mientras que el desarrollo de las tecnologías de desalación ha estado orientado principalmente al tratamiento de agua de mar, la planta de El Atabal debe procesar aguas con características muy diversas, procedentes de embalses salinizados, con elevada carga orgánica o con propiedades corrosivas e incrustantes.

Esta variabilidad afecta al rendimiento de la producción, incrementa el consumo energético y obliga a realizar limpiezas más frecuentes de las membranas. Con las mejoras previstas, Emasa espera aumentar la eficiencia del proceso, reducir el volumen de agua rechazada, disminuir el consumo de productos químicos y las tareas de mantenimiento, además de duplicar la vida útil de las membranas hasta alcanzar los 12 años.

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