El tratamiento de aguas residuales es clave para proteger el medio ambiente y garantizar el cumplimiento normativo
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Las aguas residuales, si no se tratan adecuadamente, pueden convertirse en una amenaza grave para la salud pública y los ecosistemas. Por eso, las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) juegan un papel fundamental, ya que permiten eliminar contaminantes antes del vertido o reutilización del agua. Este proceso se realiza en varias fases, combinando tecnologías físicas, químicas y biológicas adaptadas a la carga contaminante del efluente.
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Fase 1: Pretratamiento
El pretratamiento es la etapa inicial, cuyo objetivo es eliminar los sólidos más gruesos y materiales flotantes que podrían dañar los equipos posteriores. Se realiza mediante:
- Rejas y tamices: para retener objetos grandes (plásticos, ramas, toallitas).
- Desarenadores y desengrasadores: que separan arenas, grasas y aceites.
Aunque no reduce la carga orgánica, esta fase protege el sistema y mejora la eficiencia global.
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Fase 2: Tratamiento primario
En esta etapa se eliminan parte de los residuos que aún quedan en el agua, sobre todo los sólidos más pesados que pueden depositarse en el fondo. Para ello, el agua pasa por grandes tanques de decantación, donde estos restos se separan por efecto de la gravedad.
Aunque este proceso no limpia completamente el agua, reduce una parte importante de la contaminación, lo que facilita las siguientes fases del tratamiento. El material que se acumula en el fondo se conoce como lodos, y también puede aprovecharse más adelante.
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Fase 3: Tratamiento secundario (biológico)
El tratamiento secundario es el corazón del proceso y se basa en procesos biológicos que eliminan la materia orgánica disuelta. Existen varios métodos, siendo los más comunes:
- Lodos activados: uso de microorganismos en suspensión para degradar la materia orgánica.
- Lechos bacterianos: sistemas de biofilm sobre material filtrante.
- Reactores biológicos secuenciales (SBR) o MBR (reactores con membrana): tecnologías más avanzadas y compactas.
Al finalizar esta etapa, el agua ya puede ser vertida en muchos casos, pero si se quiere reutilizar o si se requiere mayor calidad, se pasa a la siguiente fase.
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Fase 4: Tratamiento terciario o avanzado
El tratamiento terciario permite eliminar nutrientes (nitrógeno, fósforo), patógenos o contaminantes emergentes. Algunas tecnologías habituales son:
- Filtración mediante arena o membranas.
- Desinfección con cloro, ozono o radiación ultravioleta.
- Procesos de adsorción con carbón activado o tecnologías de oxidación avanzada.
Esta fase es esencial cuando el agua tratada se va a reutilizar, por ejemplo, en riego agrícola o usos industriales.