Los sectores donde la descarbonización sigue siendo más difícil

Los sectores donde la descarbonización sigue siendo más difícil

Cemento, acero, química, aviación y transporte marítimo afrontan barreras tecnológicas y energéticas que dificultan la eliminación de algunas de sus emisiones

07-10-2026
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La descarbonización no presenta el mismo grado de dificultad en todos los sectores de la economía. Existen actividades donde una parte importante de las emisiones puede reducirse mediante electrificación, eficiencia energética y utilización de electricidad renovable, mientras que otras dependen de procesos industriales, temperaturas muy elevadas o combustibles con una elevada densidad energética.

Estas actividades suelen agruparse bajo el concepto de sectores difíciles de descarbonizar o hard-to-abate. Entre ellos se encuentran determinadas industrias pesadas, como el cemento y el acero, pero también actividades como la aviación y el transporte marítimo. Su transformación constituye uno de los grandes retos para alcanzar una economía con emisiones netas de gases de efecto invernadero cada vez menores.

 

El cemento tiene emisiones que no proceden únicamente de la energía

La fabricación de cemento presenta una dificultad particular. Sus emisiones no están relacionadas exclusivamente con los combustibles utilizados para alcanzar las altas temperaturas necesarias durante la producción.

Una parte significativa se origina durante la propia fabricación del clínker, cuando la calcinación de la piedra caliza libera CO₂ como consecuencia de una reacción química. Esto significa que sustituir los combustibles fósiles por fuentes energéticas con menores emisiones no permite eliminar por sí solo todo el carbono asociado al proceso.

La reducción del contenido de clínker, el uso de materiales alternativos, la mejora de la eficiencia y el desarrollo de nuevos procesos pueden disminuir las emisiones. Para las emisiones de proceso restantes, la captura y almacenamiento de carbono aparece entre las tecnologías que se están desarrollando para avanzar hacia una producción con una menor huella climática.

 

Transformar la producción de acero exige cambiar el proceso

La siderurgia constituye otro de los grandes desafíos. En las rutas convencionales de producción primaria, el carbón y el coque no se utilizan únicamente como fuentes de energía, sino que también intervienen en la reducción del mineral de hierro. Por ello, descarbonizar la fabricación de acero puede requerir una transformación más profunda que la simple sustitución del combustible.

Entre las alternativas se encuentran una mayor utilización de acero reciclado en hornos eléctricos y nuevas rutas productivas basadas en reducción directa del hierro, donde el hidrógeno renovable puede desempeñar un papel en determinadas configuraciones. La disponibilidad de electricidad renovable, hidrógeno, materias primas adecuadas e infraestructuras condicionará el despliegue de estas soluciones.

 

La industria química combina energía y materias primas fósiles

La industria química presenta una complejidad adicional porque los combustibles fósiles pueden utilizarse tanto para producir energía como en calidad de materia prima.

Productos químicos básicos, fertilizantes y numerosos materiales dependen de cadenas productivas en las que carbono e hidrógeno forman parte de los propios productos o de sus procesos de fabricación.

La electrificación, el hidrógeno de bajas emisiones, la eficiencia, el uso de materias primas alternativas y una mayor circularidad de determinados materiales forman parte de las opciones disponibles. Sin embargo, las soluciones cambian considerablemente según el producto y el proceso industrial analizado.

 

La aviación necesita concentrar mucha energía en poco peso

La electrificación está avanzando rápidamente en determinados medios de transporte, pero trasladarla a la aviación comercial de media y larga distancia presenta mayores dificultades.

Los aviones necesitan transportar grandes cantidades de energía minimizando al mismo tiempo el peso. Las baterías actuales presentan limitaciones para sustituir directamente al combustible empleado en determinados vuelos, especialmente en las rutas de mayor distancia.

Por ello, además de mejorar la eficiencia de aeronaves y operaciones, el sector estudia alternativas como los combustibles sostenibles de aviación y diferentes tecnologías de propulsión para reducir progresivamente sus emisiones.

 

El transporte marítimo busca alternativas para las grandes distancias

El transporte marítimo comparte parte de este desafío. Los grandes buques deben recorrer enormes distancias transportando tanto mercancías como el combustible necesario para completar sus rutas.

La eficiencia energética, la optimización de las operaciones y determinadas tecnologías de asistencia eólica pueden reducir el consumo, mientras se desarrollan y despliegan alternativas a los combustibles fósiles convencionales.

Entre las opciones analizadas se encuentran diferentes combustibles renovables y de bajas emisiones, aunque su impacto climático depende de cómo se produzcan y de las emisiones generadas a lo largo de todo su ciclo de vida.

 

No existe una única tecnología para las emisiones difíciles de eliminar

Estos sectores muestran por qué la descarbonización no puede reducirse simplemente a instalar más capacidad renovable. En algunos casos es necesario transformar procesos productivos completos, sustituir materias primas o desarrollar nuevas cadenas de suministro e infraestructuras.

La electrificación directa puede ser una solución eficiente cuando resulta técnicamente viable. En otros procesos pueden ser necesarios hidrógeno, combustibles renovables, circularidad de materiales o captura de carbono, especialmente para aquellas emisiones que no pueden evitarse mediante alternativas más directas.

Además, una misma tecnología no tiene necesariamente el mismo sentido en todos los sectores. La disponibilidad de recursos, los costes, la infraestructura existente y la madurez tecnológica condicionan qué combinación resulta adecuada.

 

El núcleo más complejo de la transición industrial

Reducir las emisiones de los sectores difíciles de descarbonizar implica actuar sobre instalaciones industriales y activos que pueden permanecer operativos durante décadas. Las decisiones de inversión adoptadas hoy condicionan, por tanto, la trayectoria futura de sus emisiones.

El reto consiste en combinar reducciones de demanda, eficiencia, electrificación, circularidad y nuevas tecnologíasreservando las soluciones más complejas para aquellos procesos donde realmente sean necesarias.

La descarbonización de cemento, acero, química, aviación y transporte marítimo representa así una parte especialmente exigente de la transición: no basta con cambiar la fuente de energía; en determinados casos es necesario transformar la propia manera de producir y transportar.

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