La fracción resto es la parte de los residuos urbanos que no se separa en origen para reciclaje o valorización y, por tanto, acaba depositándose en el contenedor gris o generalista. Está compuesta por materiales heterogéneos que no pueden clasificarse en otras fracciones como envases, vidrio, papel y cartón, materia orgánica o residuos especiales. Debido a su baja capacidad de valorización, la fracción resto suele destinarse a tratamientos de eliminación como el vertedero o la incineración con recuperación energética, lo que representa un desafío ambiental y económico para los sistemas de gestión de residuos.