Glosario

RETEMA pone a disposición de sus lectores un glosario especializado con definiciones claras, rigurosas y actualizadas que responden a qué es, para qué sirve y por qué es relevante cada concepto en el contexto de la sostenibilidad y el medio ambiente. Incluye términos clave relacionados con la gestión ambiental, la economía circular, el cambio climático, la gestión hídrica, la transición energética, las aguas residuales, los residuos urbanos e industriales, la descarbonización y otros ámbitos estratégicos del sector. Una herramienta pensada para profesionales, estudiantes y público no especializado que buscan comprender mejor los retos, conceptos y soluciones asociados a la sostenibilidad ambiental.

La recogida selectiva es el sistema de separación y recogida de residuos según su tipología para facilitar su preparación para la reutilización, reciclaje o valorización. Mediante contenedores específicos o sistemas de recogida diferenciados, permite recuperar materiales como papel, vidrio, envases, materia orgánica o residuos textiles, mejorando la calidad del reciclaje y reduciendo la cantidad de residuos destinados a vertedero.

Los recursos de agua no convencionales son fuentes hídricas alternativas que complementan los recursos naturales tradicionales, como ríos, embalses o acuíferos. Entre ellos destacan el agua desalinizada, las aguas regeneradas, la captación de agua de lluvia o determinadas fuentes salobres tratadas. Su utilización resulta estratégica para garantizar el abastecimiento en zonas con escasez de agua y reforzar la adaptación al cambio climático.

El regadío es el conjunto de técnicas e infraestructuras destinadas a suministrar agua de forma controlada a los cultivos para garantizar su desarrollo cuando las precipitaciones son insuficientes. La agricultura de regadío representa el principal uso del agua en muchos países y desempeña un papel esencial en la producción de alimentos. La modernización de los sistemas de riego y la mejora de la eficiencia hídrica son claves para avanzar hacia una gestión más sostenible de los recursos hídricos.

La remediación ambiental es el conjunto de técnicas y actuaciones destinadas a eliminar, reducir o controlar la contaminación presente en suelos, aguas subterráneas, sedimentos o ecosistemas afectados por actividades humanas. Estos procesos pueden ser físicos, químicos o biológicos y tienen como objetivo recuperar la calidad ambiental del entorno, minimizar los riesgos para la salud y permitir la recuperación de espacios degradados para nuevos usos o su conservación.

La reutilización del agua consiste en el aprovechamiento de aguas regeneradas procedentes de estaciones depuradoras para usos distintos al consumo humano, como el riego agrícola, usos industriales, limpieza urbana o recarga de acuíferos. Esta práctica contribuye a optimizar los recursos hídricos disponibles, reducir la presión sobre las fuentes convencionales de agua y mejorar la resiliencia frente a la escasez hídrica.

El saneamiento es el conjunto de infraestructuras, instalaciones y servicios destinados a recoger, transportar y tratar las aguas residuales generadas por la población, la industria y otras actividades antes de su vertido al medio ambiente o su reutilización. Este sistema incluye redes de alcantarillado, colectores, estaciones de bombeo y estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), desempeñando un papel fundamental en la protección de la salud pública y de los ecosistemas acuáticos.

Un SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) es una entidad creada por los productores para organizar y financiar de forma conjunta la gestión de los residuos derivados de los productos que ponen en el mercado, dando cumplimiento a las obligaciones establecidas por la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP). Los SCRAP coordinan actuaciones como la recogida, el transporte, el reciclaje, la valorización y la trazabilidad de los residuos, colaborando con administraciones públicas, gestores y otros agentes de la cadena de valor. En España existen SCRAP para distintos flujos de residuos, como envases, aparatos eléctricos y electrónicos, pilas, neumáticos o productos textiles.

La seguridad hídrica es la capacidad de garantizar un acceso suficiente, seguro y sostenible al agua para la población, la actividad económica y los ecosistemas, reduciendo al mismo tiempo los riesgos asociados a fenómenos como sequías, inundaciones o contaminación. Este concepto integra aspectos relacionados con la disponibilidad del recurso, la calidad del agua, la resiliencia de las infraestructuras y la adaptación al cambio climático, siendo un objetivo estratégico para la planificación y gestión de los recursos hídricos.

La separación en origen consiste en clasificar los residuos en el lugar donde se generan, depositando cada fracción en el sistema de recogida correspondiente. Esta práctica facilita la recogida selectiva, mejora la calidad de los materiales recuperados y aumenta la eficiencia de los procesos de reciclaje y valorización. La correcta separación en origen es uno de los pilares de la economía circular y de una gestión sostenible de los residuos.

Las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) son actuaciones que aprovechan los procesos y ecosistemas naturales para dar respuesta a desafíos ambientales, sociales y económicos como el cambio climático, la gestión del agua, la pérdida de biodiversidad o el riesgo de inundaciones. Estas soluciones incluyen actuaciones como la restauración de humedales, la creación de infraestructura verde, los sistemas urbanos de drenaje sostenible o la recuperación de bosques, generando beneficios tanto para las personas como para el medio ambiente.