Cómo reducir los impactos ambientales por el consumo de papel

Según la publicación inglesa The Economist, cada persona consume al año en España una cantidad de papel equivalente a casi 4 árboles de 12 de metros de altura


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Estos impactos que se generan en la producción del papel suelen estar asociados al consumo de agua, energía y materia prima (madera o fibra reciclada), y están relacionados básicamente con el consumo de recursos forestales y con la carga contaminante de las aguas residuales y las emisiones atmosféricas. Pero, ¿cómo podemos, como personas que compramos y consumimos, incidir en la disminución del impacto ambiental? Según recoge el Manual práctico de compra y contratación pública verde de la sociedad pública Ihobe, es posible reducir sustancialmente los impactos ambientales asociados al mercado del papel a través de una compra y consumo sostenible.

1. Pensar antes de comprar

Es importante plantearse objetivamente cuáles son las necesidades reales según el uso que vayamos a dar al papel, además de valorar cuánta cantidad se necesita e incluso si existe alguna solución alternativa que no requiera el uso de este material. En oficinas o empresas, establecer indicadores básicos de consumo (por ejemplo, consumo de papel mensual o anual por persona trabajadora) y su comparación con otros departamentos permite una aproximación a los valores deseables.

2. Buenas prácticas para reducir el consumo de papel

Además de comprar un papel con características ambientales, el gran reto pasa por controlar y reducir su consumo. En este contexto, hay algunas acciones básicas que pueden ser de ayuda para disminuir el consumo de papel hasta en un 75%. Por ejemplo:

Disponer de equipos informáticos que permitan fotocopiar o imprimir documentos a doble cara. De esta manera, podremos reducir el consumo de papel a la mitad.
• A la hora de imprimir, elegir la opción de incluir dos páginas por hoja, lo que hará que aumente el ahorro de papel (hasta un 75% en combinación con la impresión a doble cara).
• En oficinas o lugares de trabajo, centralizar y compartir impresoras, fotocopiadoras y máquinas de fax con el fin de reducir el número de equipos.
• Escoger, en la medida de lo posible, suscripciones a ediciones digitales de forma preferente al formato papel.
• Reutilizar hojas escritas o impresas por una sola cara para apuntes, blocs de notas y otros usos internos.

3. Qué y cómo comprar

Una vez exploradas todas las acciones de reducción de consumo de papel, se deben introducir criterios ambientales en la compra del material. Pero, ¿cuáles son los principales aspectos ambientales y técnicos que debemos tener en cuenta? ¿Cómo saber si el papel que compramos es respetuoso con el medio ambiente? Pero, ¿qué tipo de papeles podemos encontrar en el mercado? Y lo que es más importante, ¿qué es exactamente el papel reciclado? El papel 100% reciclado es un papel fabricado exclusivamente con fibras de papel recuperado, es decir, aquellas provenientes de papel recogido selectivamente y fibras de recortes de las fábricas de papel que no han llegado a utilizarse. Por otro lado, el papel parcialmente reciclado está fabricado con más del 30% de fibras de papel recuperado, mientras que el papel a base de fibra virgen se fabrica con más del 70% de fibras de madera.

Otro de los aspectos más relevantes en la fabricación del material desde el punto de vista ambiental es el origen de la pasta para hacer el papel. En función de ello, el papel será reciclado, parcialmente reciclado o a base de fibra virgen, esto es, de pasta procedente de madera de explotaciones forestales. Teniendo en cuenta que uno de los principales impactos ambientales generados por la industria del papel es la destrucción forestal y pérdida potencial de la biodiversidad,  es mejor optar por papeles a base de fibra de papel recuperado. Si se opta por fibra virgen, que sea proveniente de una gestión forestal sostenible. Otro de los aspectos en los que nos podemos fijar para hacer una compra sostenible es su proceso de blanqueo. El sistema de blanqueo del papel puede ser con cloro elemental, con derivados de cloro o totalmente libre de cloro. Desde un punto de vista ambiental, el sistema que menos impactos negativos genera es el totalmente libre de cloro (TCF); le sigue el libre de cloro elemental pero con otros productos clorados (ECF), y finalmente el de cloro elemental, prohibido en algunos países.

4. Las certificaciones ambientales

Una de los formas más sencillas de reducir los impactos asociados a la producción de papel es mediante la compra de papeles ecoetiquetados. Las principales ecoetiquetas para productos de papel expedidas por organismos oficiales y disponibles en el mercado son Ángel Azul, Cisne Nórdico, Ecoetiqueta Europea (Ecolabel) y FSC; esta última es exclusiva de productos forestales que garantiza que la fibra virgen utilizada en el papel procede de bosques gestionados de forma sostenible.

5. La gestión de los residuos

El papel, a diferencia de otros materiales como el plástico, presenta un alto grado de reciclabilidad. Por lo tanto, un factor muy importante es implementar sistemas que faciliten la recogida selectiva para su posterior reciclaje. Por lo tanto, una vez usado el papel, es importante separarlo y depositarlo en los contenedores de recogida selectiva. Ello permitirá su reciclaje, es decir, su utilización como materia prima para la fabricación de nuevo papel reciclado.

Tags: IHOBE.


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