Ecodiseño digital, el ejemplo de Microsoft

Microsoft aplica principios circulares, facilitando aspectos como la reparación, reacondicionamiento, reutilización y reciclaje de cada elemento


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La sostenibilidad se ha afianzado en la agenda de muchas de las compañías más relevantes del mundo. Es el caso de Microsoft, que cuenta con un ambicioso plan en el horizonte 2030, entre cuyos hitos destaca ser negativa en emisiones de carbono, reabastecer más agua de la que consume o producir cero residuos en sus operaciones directas. Y para 2050 su compromiso es aún más ambicioso: haber eliminado para entonces más carbono del emitido desde la fundación de Microsoft en 1975.

Más allá de los servicios cloud, si nos centramos en sus productos hardware, como su familia de dispositivos Surface o la consola Xbox, Microsoft es responsable de todas las fases, desde la concepción original de un producto, hasta su diseño, cumplimiento de todas las normativas en cada región, desarrollo, fabricación, embalaje y distribución. Esto ha permitido sumar un pilar más a su plan “Diseño Saludable, Planeta Saludable”, con el que vela por la sostenibilidad durante todo el proceso, desde la propia cadena de suministro.

Microsoft aplica principios circulares, facilitando aspectos como la reparación, reacondicionamiento, reutilización y reciclaje de cada elemento. Además, la elección de componentes de alta calidad logra que los dispositivos sean más fiables y tengan una mayor vida útil, lo cual también contribuye a disminuir la huella ambiental. Un ejemplo de esto es el portátil 2 en 1 Surface Pro 7 y su embalaje, que emplean más del doble de la media de recursos circulares mundiales que otros dispositivos.

Además, Microsoft cuenta con “perfiles Eco” de sus dispositivos. Se trata de unos documentos, disponibles en su web, que ofrecen un análisis exhaustivo del ciclo de vida del producto, incluyendo información sobre la eficiencia energética, los materiales utilizados, su embalaje, el impacto ambiental derivado de su fabricación, transporte, uso o, incluso, la finalización de su vida útil.

Por supuesto, todos los embalajes que emplea la compañía están diseñados para ocupar el mínimo volumen posible y poder ser desmontados fácilmente, lo cual facilita y fomenta una eliminación responsable. Además, ya a día de hoy, los embalajes están compuestos al menos en un 70% por materiales reciclados y, en el caso de la familia Surface, son reciclables en un 95%. El compromiso de Microsoft es eliminar los plásticos de un solo uso para 2025 y que tanto sus embalajes como sus dispositivos Surface sean 100% reciclables para 2030.

Todos los embalajes de Microsoft están diseñados para ser desmontados en piezas planas, facilitando una eliminación responsable.

Para lograrlo, Microsoft colabora con organizaciones de reciclaje en todo el mundo, poniendo en marcha planes de recogida, y trabaja con sus partners de la cadena de suministro para facilitar el proceso de devolución y gestión del fin de la vida útil de los dispositivos, baterías y embalajes.

Materiales reciclados y sostenibles; eliminación de sustancias peligrosas y residuos; minimización de uso de materias primas de alto impacto ambiental; desarrollos con materiales reciclados; dispositivos eficientes; reutilización de accesorios entre generaciones de productos y embalajes respetuosos con el medio ambiente… Todo ello forma parte de la estrategia de Microsoft para preservar el planeta.

 

Colaboración y una nube respetuosa para un futuro responsable

El reto al que se enfrenta Microsoft es de una dimensión enorme. Para avanzar hacia su cumplimiento, la compañía ha ejercido como empresa tractora ayudando a otras organizaciones a avanzar en el camino de la sostenibilidad que empezó hace 12 años, a lo que clientes y partners en todo el mundo se han sumado haciéndolo posible.

El compromiso de Microsoft con el medio ambiente quedo patente cuando se atrevió a reconocer que, a medida que el negocio en la nube crecía, también lo hacía el consumo energético. Por eso, en 2016, se fijó el primer objetivo de energía renovable, que alcanzaría el 50% en 2018 y el 60% a principios de 2020. En los últimos tres años, la compañía ha contratado más de 1,9 gigavatios (GW) de energía renovable, lo que la convierte en el tercer mayor comprador corporativo de energía renovable.

En Europa, Microsoft acaba de ampliar su colaboración con Repsol, que suministrará energía eólica y solar fotovoltaica para sus operaciones, incluido nuestro país, donde tiene previsto abrir una nueva región cloud de Centros de Datos con la que reimaginar España. ¿Cómo? Ayudando a acelerar la digitalización y la competitividad de las entidades públicas y privadas españolas, y también a avanzar en términos de sostenibilidad a través de la nube y un ecosistema de productos respetuosos con el medio ambiente.

Consulta el '2020 Environmental Sustainability Report' de Microsoft aquí.

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