Claves para una implementación eficiente de la RAP en un momento decisivo para la economía circular en España

La apertura del mercado de los SCRAP exige un marco regulatorio homogéneo, una supervisión pública activa y la aplicación rigurosa de la ecomodulación para garantizar competencia real, innovación y eficacia ambiental
Autor/es
Carmen Sánchez García de Blas
Entidad
21-01-2026

España se encuentra en un momento decisivo para consolidar un modelo eficaz de economía circular, alineado con los objetivos europeos y capaz de ofrecer a las empresas seguridad jurídica y operativa. La apertura del mercado de los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) en el ámbito de los envases ha supuesto un cambio estructural relevante. Sin embargo, para que este nuevo escenario despliegue todo su potencial, resulta imprescindible que las administraciones públicas y el Ministerio ejerzan un papel activo como garantes de una competencia real y efectiva.

La competencia entre SCRAP no es un fin en sí mismo, sino un medio para impulsar la innovación, mejorar la eficiencia en la gestión y acelerar la búsqueda de soluciones técnicas que permitan cumplir los objetivos ambientales al menor coste posible. Cuando el marco regulatorio es claro, homogéneo y se aplica en igualdad de condiciones, los sistemas compiten en valor añadido: mejor trazabilidad, mayor calidad de los datos, más apoyo técnico a las empresas y un impulso real al ecodiseño, la prevención en origen y al avance de los procesos de gestión.

La liberalización del mercado ha permitido que, en apenas un año, más de 4.200 empresas hayan elegido a Procircular, un modelo basado en la transparencia, la trazabilidad y la especialización técnica. La diversidad de modelos por los que puedan optar las empresas es positiva, siempre que se desarrolle sobre reglas comunes y con una supervisión pública que evite asimetrías, distorsiones o ventajas competitivas injustificadas.

La experiencia en otros países demuestra que los sistemas RAP más eficaces combinan competencia entre SCRAP con la existencia de una entidad de coordinación y una herramienta común de gestión de datos. Este tipo de estructuras hace posible la competencia al asegurar reglas homogéneas, comparabilidad, y una supervisión técnica coherente.

 

Aplicación obligatoria de la ecomodulación

El desarrollo del nuevo Real Decreto de envases y la futura aplicación del Reglamento europeo de envases y residuos de envases introducen nuevas obligaciones para los productores, como el reporte de mejoras en reciclabilidad, el impulso del ecodiseño y la aplicación obligatoria de la ecomodulación. En este contexto, el papel de las Administraciones Públicas resulta clave para asegurar que estos instrumentos se aplican con rigor técnico y coherencia territorial.

La ecomodulación debe convertirse en una palanca efectiva para orientar el mercado hacia envases más sostenibles, premiando aquellos diseños que facilitan la prevención, la reutilización y el reciclado, y penalizando los que generan mayores impactos ambientales o dificultades operativas. Para ello, es esencial que los criterios sean objetivos, comparables y basados en evaluaciones realistas del ciclo de vida del envase, evitando enfoques simplificados que limiten su eficacia.

La competencia bien regulada entre SCRAP puede acelerar este proceso, pero esta competencia solo será posible si las administraciones apoyan activamente un marco común que garantice igualdad de condiciones para todos los operadores.

En este sentido, la creación de un organismo coordinador en el que participen todos los SCRAP que sea promovido y apoyado por el MITECO y las comunidades autónomas, permitiría armonizar criterios técnicos, modelos de convenio, sistemas de información y mecanismos de control. Lejos de limitar el mercado, este tipo de coordinación reforzaría la competencia y permitiría aprovechar plenamente sus beneficios en términos de eficiencia, innovación y resultados ambientales.

Este aspecto adquiere especial relevancia ante la futura implantación de un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR), que alterará de forma sustancial los flujos actuales de gestión de envases y que bien coordinada puede suponer una oportunidad de progreso de los actuales procesos de gestión. 

 

Nos encontramos, en definitiva, ante un punto de inflexión. La RAP es una herramienta poderosa para avanzar hacia una economía circular real, pero su éxito dependerá de que la Administración asuma un papel activo como garante del sistema, favoreciendo una competencia efectiva que incentive la mejora continua y permita aprovechar todos sus beneficios. Solo así podremos construir un modelo de gestión de envases más innovador, eficiente y útil para empresas, administraciones y ciudadanía.

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