"El apoyo legislativo para regular el sector del biogás en España es fundamental"

Entrevista a Ángela Sainz Arnau, Communications Manager de la European Biogas Association (EBA)


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La Hoja de Ruta del Biogás o la Ley de Cambio Climático están dibujando el panorama futuro para los gases renovables en España, vectores energéticos con un alto potencial para la descarbonización del país. La ambición de Europa en este ámbito es clara y las últimas iniciativas de la UE vienen a acelerar la transición energética como puntal de crecimiento del continente.

En esta entrevista hablamos con Ángela Sainz Arnau, Communications Manager de la European Biogas Association (EBA), principal organización no gubernamental europea que promueve el gas renovable en Europa.

 

Europa se encuentra en un proceso decidido de transformación hacia un futuro descarbonizado y circular, ¿qué papel juega la bioenergía, y más concretamente los gases renovables, en este escenario?

Los gases renovables (hidrógeno verde y biogás), junto con la electricidad renovable, son las fuentes de energía sobre las que se desarrollará la bioeconomía europea en las próximas décadas. Esto permitirá reemplazar el uso de combustibles fósiles y combatir los efectos del cambio climático. Cabe destacar que el biogás evita las emisiones de CO2, pero también las de metano, un gas que presenta un potencial de efecto invernadero muy superior al CO2.

El biogás, ofrece aplicaciones que van más allá de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Por ejemplo, se produce a partir de materia orgánica obtenida de residuos urbanos, agrícolas y de la industria agroalimentaria. Esto permite la reducción del volumen de residuos, uno de los pilares fundamentales de la economía circular. Además, de la producción de biogás se obtiene un nuevo producto, el digestato, que es un excelente biofertilizante. El aprovechamiento de los recursos de la forma más eficiente posible es indispensable en modelos de desarrollo sostenible.

 

¿Qué pasos se están dando para impulsar el aprovechamiento de los gases renovables y en especial los biogases?

La Unión Europea (UE) publicó el 14 de julio el paquete de medidas ‘Fit for 55’, dirigido a adaptar las políticas europeas, entre ellas las relacionadas con la energía o el transporte, para poder alcanzar el objetivo europeo de reducción de emisiones de un 55% en 2030 con respecto a los niveles de 1990. Estas medidas abarcan muchos ámbitos y se plasmarán, por ejemplo, en un aumento del uso de energía renovable (40% en 2030), incluyendo el biogás. La misma semana, España publicó la Hoja de Ruta del Biogás, que pretende proporcionar un marco normativo para fomentar el adecuado desarrollo de este gas renovable.

 

¿Vamos en la dirección correcta? ¿La UE está siendo suficientemente ambiciosa?

Hay voces que alertan sobre una falta de ambición. Aún queda mucho por hacer, pero noso­tros consideramos que vamos en la dirección correcta, que es la de fomentar la lucha contra el cambio climático y motivar a otros países a seguir el mismo camino. Las actuales medidas implican un aumento de la ambición en la reducción de emisiones. Cada Estado Miembro tiene sus particularidades, pero todos deberán poner su granito de arena para conseguir los objetivos marcados. Cada país deberá determinar, por ejemplo, objetivos específicos de reducción de emisiones en sectores como la agricultura, la gestión de residuos, la energía o la pequeña industria. También deberá aumentar sus sumideros naturales de carbono, para absorber CO2 de la atmósfera. El biogás contribuye positivamente a reducir las emisiones en todos esos ámbitos.

 

¿Qué medidas concretas son necesarias para un desarrollo sostenible y a largo plazo de estas tecnologías desde la visión de la EBA?

En lo que respecta a las tecnologías de la industria del biogás, sí consideramos que la UE podría prestar mayor atención al potencial del biogás en algunos aspectos, especialmente en sectores como el transporte terrestre. En ese ámbito, las medidas existentes parecen penalizar los motores de combustión interna respecto al desarrollo de otras tecnologías, como las baterías.

No entendemos la necesidad de penalizar la tecnología en lugar del combustible. Si tenemos en cuenta el total de emisiones producidas durante el ciclo de vida de un vehículo, el biometano es tan sostenible, o incluso más, según varios estudios, que la electricidad renovable. Al mismo tiempo, cabe tener en cuenta que actualmente mayor parte de la electricidad disponible es de origen fósil.

"Consideramos que la UE podría prestar mayor atención al potencial del biogás en algunos aspectos, especialmente en sectores como el transporte terrestre".

Es importante que exista una buena coherencia entre las diferentes propuestas, así como una política de incentivos que ayude a aumentar los volúmenes de producción del biogás. También que haya un marco regulatorio estable que ofrezca seguridad a los inversores que, desde luego, son indispensables para hacer realidad el necesario crecimiento y futuro desarrollo del sector.

 

¿Qué potencial ofrece el desarrollo del sector para la descarbonización del continente? ¿Y desde el plano económico?

El último informe estadístico de EBA mostraba que en 2019 se estaban produciendo 167 TWh de biogás y 26 TWh de biometano. Calculamos que con los datos de 2020, llegaremos a los 200 TWh de biogás y biometano combinados. Producimos ahora la energía equivalente al consumo total de gas de Bélgica y en 2050 esto puede representar hasta un 30-40% del consumo total de gas en Europa.

Si se hace una media de 80 € por TWh esto supondría una facturación de alrededor de 1.500 millones de euros. A nivel de puestos de trabajo, estamos recopilando nuevos datos, pero un estudio de 2019 estimaba que el sector podría cubrir alrededor de 2 millones de puestos de trabajo directos e indirectos en Europa en 2050. Además, el desarrollo del biogás puede realizarse a un coste moderado a nivel de inversión, aprovechando la red de gas y otras infraestructuras ya existentes.

 

El desarrollo del sector en España es incipiente pese a contar con los ingredientes necesarios para ser una potencia en Europa. ¿Qué está fallando?

En España el sector tiene actualmente un rol minoritario, aunque debido a la importancia del sector agrícola en el país, tiene también un potencial importante. La mayor parte de las plantas de biogás en España se sitúa en las plantas de tratamiento de aguas residuales, en el ámbito agrícola y en los vertederos. De biometano hay pocas plantas operativas, aunque numerosos proyectos. En este momento, el apoyo legislativo para regular el sector es fundamental, con un adecuado sistema de incentivos y un sistema de garantías de origen que vienen a garantizar el origen renovable del gas inyectado en red.

"El apoyo legislativo para regular el sector es fundamental en España, es clave establecer un adecuado sistema de incentivos y un sistema de garantías de origen que vengan a garantizar el origen renovable del gas inyectado en red".

El desarrollo de garantías de origen es, entre otras cosas, una de las propuestas de la recientemente publicada Hoja de Ruta del Biogás. El ejecutivo prevé superar los 10,4 TWh de producción sostenible de este gas y fomentar su uso a través de dos grandes vías: la producción de electricidad y calor, y su transformación en biometano como combustible para el transporte pesado.

Ha habido recientemente en España otros pasos positivos como el reconocimiento en la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España del transporte a biometano (forma purificada del biogás) como de cero emisiones. Esta es una medida que otros países podrían tomar como ejemplo para fomentar el uso de biometano en vehículos y no penalizar a los motores de combustión interna.

 

¿Cuáles son las claves para crear un ecosistema eficiente para el desarrollo del sector? ¿Dónde podemos o debemos fijarnos?

El ecosistema debe basarse en un adecuado sistema de apoyo fiscal y ayudas a la producción sostenible de biogás y/o incentivos al consumo, el fomento de sinergias entre sectores, la divulgación sobre el potencial de este gas renovable en el actual contexto de descarbonización, el apoyo a la innovación para fomentar el desarrollo del sector y el estímulo de la inversión privada.

Podemos fijarnos en países con mayor desarrollo del sector para aprender las cosas que pueden funcionar y las que deben evitarse. Los países donde más está creciendo esta industria actualmente son Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. También Países Bajos y Dinamarca, o los países nórdicos, están favoreciendo su desarrollo.

 

Desde el punto de vista de la EBA, ¿cómo será el sector en los próximos 10 años? ¿Sois optimistas?

Hay cosas que pueden mejorarse y concretarse mejor para asegurar, no ya la producción, si no sobre todo el consumo de biogás. De todas formas, nosotros somos optimistas y consideramos que el actual contexto de transición energética es un impulso positivo para el sector que debemos aprovechar. La producción y uso de energía representa hoy el 75% de las emisiones. El uso de alternativas renovables no puede ni debe retrasarse.

"El biogás puede tener un papel especialmente importante en esta década porque es el único gas renovable disponible hoy en Europa".

El biogás puede tener un papel especialmente importante la década de acabamos de inaugurar porque es el único gas renovable disponible hoy en Europa. El hidrógeno verde no ha alcanzado todavía la madurez comercial. Esperamos que ese potencial pueda ser aprovechado en su totalidad y que en 2050 podamos alcanzar las previsiones de al menos 1020 TWh de producción de biogás en 2050. Cuando hablamos de biogás, nos referimos tanto al biogás como al biometano, que es la forma purificada e inyectable en red de gas natural y utilizable como combustible en el transporte.


Entrevista publicada en el número 233 de RETEMA.

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