El biogás y el biometano son energías renovables indispensables para la transición energética

Entrevista a Ángela Sainz, Communications Manager de Asociación Europea del Biogás EBA


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¿Cuál es el potencial y que beneficios socioeconómicos y medioambientales destacaría del biometano y de la bioeconomía circular en Europa?

Nuestro sector produce ahora 167 TWh de biogás y 26 TWh de biometano. El biometano es la forma purificada del biogás que puede inyectarse directamente en la red de gas natural. Para 2030, se estima que los sectores de biogás y biometano combinados, como mínimo, duplicarán su producción actual. Para 2050 se espera que el volumen de producción sea casi 4 veces mayor al de 2030. Hablamos de 2030 y de 2050 porque son los objetivos temporales que ha marcado la Comisión Europea en su Pacto Verde, el European Green Deal.

El biogás y el biometano son energías renovables indispensables para la realización de la actual transición energética y la lucha contra el cambio climático. Estos ‘gases verdes’ ayudan a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero de tres formas distintas. En primer lugar, evitan emisiones que de otro modo ocurriría naturalmente: los residuos orgánicos son llevados al ambiente controlado de las plantas de biogás para producir energía. Eso evita que las emisiones producidas por la descomposición de materia orgánica se liberen a la atmósfera. En segundo lugar, el biogás y el biometano producidos sustituyen a los combustibles fósiles como fuentes de energía. En tercer lugar, el uso del digestato, obtenido en el proceso de producción de biogás, como biofertilizante ayuda a devolver el carbono orgánico al suelo y reduce el uso de fertilizantes minerales, cuya producción es intensiva en carbono.

La producción de biogás y biometano también favorece la economía circular y el desarrollo de la agricultura sostenible. Estos gases renovables son generados a partir de diferentes tipos de residuos orgánicos, convirtiendo dichos residuos en un recurso valioso, que es el principio fundamental de la economía circular. Los desperdicios de alimentos o aguas residuales pueden recuperarse de nuestras ciudades y utilizarse para producir energía renovable en forma de calor, electricidad o biocombustible para el transporte urbano, lo que fomenta el desarrollo de la bioeconomía local. En el campo, los residuos agrícolas y de animales o la biomasa procedente de la agricultura se pueden aprovechar para la producción de energía renovable, mientras que el digestato puede emplearse como fertilizante orgánico. Esto crea modelos de negocio competitivos para el sector agrícola y ayuda a revitalizar la España vacía bajo los principios de la economía circular y la agricultura sostenible.

 

Para el año 2050, el Pacto Verde Europeo busca reducir las emisiones del transporte en un 90%; ¿qué papel debería jugar el biometano en este proceso de descarbonización?

El biometano, junto con otros combustibles alternativos, se perfila como las opciones más interesantes para la descarbonización del transporte, que sigue aumentando sus emisiones año tras año. Los combustibles alternativos pueden complementarse muy bien con una creciente electrificación del sector, esencial, pero que por sí sola no podrá cubrir la urgente descarbonización de las diferentes áreas del transporte. Cabe recordar que actualmente la mayor parte de electricidad empleada es de origen fósil.

Una de las grandes ventajas del biometano es que su uso puede expandirse apoyándose en la infraestructura existente, lo cual puede favorecer un despliegue rápido y competitivo a nivel de costes de vehículos y combustibles sostenibles. El porcentaje de biometano mezclado con otros gases como biocombustible en el sector del transporte está aumentando en toda Europa y representa hoy el 18% del gas empleado en el sector, según NGVA Europe, alcanzando el 50% en Alemania, el 59% en Finlandia e incluso el 90% en el Holanda y 95% en Suecia. Sin embargo, sería deseable un mayor apoyo legislativo a nivel europeo, similar al están actualmente recibiendo la electricidad y el hidrógeno, para fomentar su desarrollo y maximizar su potencial en el actual contexto de transición.

A través de nuestro miembro AEBIG (Asociación Española del Biogás) hemos sabido que esta semana se ha aprobado la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España. Según esta nueva ley, los municipios de más de 50.000 habitantes y los territorios insulares deberán introducir en la planificación de ordenación urbana medidas de mitigación para reducir las emisiones derivadas de la movilidad, incluyendo el uso del biometano.

 

¿Qué estándares propone la Unión Europea para medir las emisiones de los vehículos en el ámbito del transporte?

Actualmente, el estándar que propone la Comisión Europea para medir las emisiones de los vehículos, llamado tailpipe approach, tiene en cuenta sólo las emisiones producidas por el uso del vehículo. Se espera que la Comisión Europea proponga este mes de junio una revisión de los estándares de medición de las emisiones para turismos y furgonetas. Esto tendrá también un impacto en la regulación de emisiones en otros ámbitos del transporte.

Nosotros proponemos un enfoque global que considere el total de emisiones producidas durante el ciclo de vida del vehículo (lifecycle approach). En ese caso, los vehículos que emplean biometano tienen un rendimiento igual o superior al de un vehículo que use electricidad renovable.

 

Hemos hablado de los vehículos ligeros. ¿Cuál es la situación del transporte pesado por vía terrestre y marítima? Y por otro lado, la descarbonización de la industria naviera requerirá el uso de combustibles ceros o bajos en carbono. ¿Qué ventajas podría aportar el bioGNL en comparación a otras alternativas renovables?

Este sector tiene una particularidad importante, a saber, que estos vehículos necesitan motores de alta potencia para transportar cargas pesadas y poder cubrir largas distancias. Ello hace que sean difíciles de electrificar y que sea aconsejable el uso de biocombustibles, como el bioGNL, para la descarbonización de esta área del transporte. Por poner un ejemplo, un camión pesado de 40 toneladas que debe recorrer 1000 km necesitaría una batería de 6,4 toneladas empleando la mejor tecnología disponible hoy en día, mientras que la misma distancia podría cubrirse con varios cientos de litros de bioGNL.

En el caso del transporte marítimo, cabe destacar que menos del 1% de la flota mundial emplea hoy en día combustibles alternativos. La necesidad de descarbonización de esta área del transporte es realmente urgente.

 

¿Con relación al desarrollo de políticas europeas, cuáles son las recomendaciones que hace la EBA a los gobiernos europeos sobre la economía circular?

La economía circular es un pilar fundamental del Pacto Verde Europeo. Abarca la prevención, gestión y reciclaje de residuos, la sostenibilidad alimentaria, la prevención de la contaminación, la protección de la biodiversidad o el cultivo de carbono, entre otras cosas. Todos estos aspectos son fomentados con la producción de biogás mediante el proceso de digestión anaerobia.

La digestión anaerobia es un paso esencial de la gestión sostenible de residuos y un método de reciclaje eficiente. Este proceso biológico natural puede tratar la mayoría de los efluentes orgánicos, incluidos: lodos de depuradora; biorresiduos (preferiblemente recogidos por separado); residuos de catering; sobras orgánicas de la industria de alimentos y bebidas; subproductos agrícolas de granjas como estiércol y paja. 

Agregar un paso de digestión anaeróbica a la gestión de desechos orgánicos permite reducir los gases de efecto invernadero, producir energía renovable, reciclar residuos orgánicos para su uso como biofertilizantes y beneficiarse de las ventajas socioeconómicas de dichas prácticas, como hemos mencionado anteriormente.

 

En el último Informe Estadístico de la EBA, que analiza 19 países europeos, se constata un claro avance en cuanto al desarrollo de los mercados de biogás y biometano; ¿según este informe que países avanzan más rápidamente en la producción y uso del biometano y cuál es la posición de España al respecto?

Alemania, Francia, Reino Unido e Italia son los países que lideran la producción de biogás y biometano en Europa. Holanda y Dinamarca también han visto crecer recientemente su producción de biometano.

En España, la mayor parte de las plantas de biogás se sitúa en las plantas de tratamiento de aguas residuales, seguidas de las situadas en el ámbito agrícola y en los vertederos. Los próximos años serán decisivos para el desarrollo del sector del biometano español, con el Gobierno habilitado para aprobar mecanismos de apoyo al gas renovable y su inyección a la red de gas.


Extraído de Mi ciudad a todo gas

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