La importancia de analizar la Huella Hídrica de las actividades del ciclo del agua


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15/03/2018
Archivado en: Agua , Otros , España

El cálculo de la Huella Hídrica en una organización ha demostrado ser una herramienta imprescindible para conocer la magnitud de su impacto sobre los recursos hídricos, identificar puntos críticos en su cadena de valor en los que focalizar esfuerzos y reducir riesgos operacionales y reputacionales asociados al agua. 

¿Qué es la Huella hídrica?

La Huella Hídrica de una organización se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza directa o indirectamente para que esta pueda desarrollar sus actividades. Está formada por:

• La Huella Hídrica Directa u Operacional, que se corresponde al volumen de agua dulce consumido o contaminado debido a las operaciones propias de la organización.
• La Huella Hídrica Indirecta o de la cadena de suministro, que se corresponde al volumen de agua dulce consumido a través de los productos y servicios consumidos por la empresa para desarrollar su actividad.

Las gestoras de agua tienen un papel clave en la captación y suministro de agua a los diferentes usuarios así como el tratamiento de efluentes para su retorno al medio, lo que acaba impactando en la Huella Hídrica de cualquier usuario final. De ahí la importancia de analizar la Huella Hídrica de las actividades del ciclo del agua.

¿Cómo se calcula la huella hídrica?

Las metodologías de cálculo de Huella Hídrica requieren realizar algunas consideraciones para adaptarlas a las particularidades y características de este tipo de empresas del sector del agua. Desde Cetaqua, de referencia en esta materia, se ha adaptado la metodología de cálculo de Huella Hídrica de la Water Footprint Network para la evaluación de la Huella Hídrica en instalaciones de empresas operadoras del ciclo urbano del agua.

¿Cómo es la Huella Hídrica de la potabilización del agua?

De la experiencia de Cetaqua en el cálculo de Huella Hídrica en estaciones de tratamiento de agua potable (ETAPs) se desprende que su Huella Hídrica es principalmente huella azul, relacionada con el consumo de agua dulce superficial o subterránea.

Se puede dividir entre:

• HH azul directa, proveniente del agua dulce captada de pozos y ríos y no devuelta a la misma cuenca. En el caso de las estaciones potabilizadoras, en las que se capta agua de la cuenca para incorporarla en un producto final (agua potable), lógicamente este componente es el que mayor peso tiene en la Huella Hídrica y representa prácticamente la totalidad de la Huella Hídrica de este tipo de instalaciones.
• HH azul indirecta, relacionada con el agua consumida indirectamente por el consumo de electricidad, reactivos químicos o los transportes necesarios para la operación de la planta.

Uno de los aspectos de mejora, que permitiría una mayor exactitud de los resultados, sería la inclusión dentro de la Huella Hídrica indirecta no sólo la huella azul de la cadena de suministro, sino también la huella gris, relacionada con la calidad (agua necesaria para que el medio receptor asimile los contaminantes vertidos por la actividad). Actualmente y debido a la falta de datos para su cuantificación, este componente no es incluido en este tipo de evaluaciones, perdiéndose información valiosa en lo relativo al impacto de la cadena de suministro.

¿Y qué huella deja el tratamiento de las aguas residuales?

En cuanto a la Huella Hídrica de estaciones depuradoras de agua residual (EDARs) conviene diferenciar entre dos tipologías:

EDARs que vierten al río: Estas estaciones tienen una Huella Hídrica gris operacional, consecuencia del efluente de la planta que es vertido a la cuenca.

La función de las EDARs es reducir la carga de contaminantes presente en las aguas residuales hasta los límites marcados por la legislación, antes devolver el agua depurada al medio. Por lo tanto, estas no tienen un rendimiento de eliminación del 100% lo que provoca que sus efluentes tengan una Huella Hídrica gris asociada. Esta huella gris, por tanto, se puede entender como el volumen de agua dulce requerido para neutralizar la carga de contaminantes aún presentes en el efluente de la EDAR.

Sin embargo, al evaluar la HH de una EDAR resulta conveniente analizar la Huella Hídrica que se tendría en el caso de no existir la EDAR, es decir, si se vertiera agua residual directamente a la cuenca, como propone (Morera et al. 2016). De este modo, mediante la cuantificación de la reducción de la Huella Hídrica gris, se puede poner en valor el beneficio ambiental que proporcionan estas estaciones.

Por otro lado, al igual que las estaciones potabilizadoras, las EDARs para su operación consumen energía, reactivos químicos, etc., que tienen asociada una Huella Hídrica indirecta. Es importante destacar que esta Huella Hídrica indirecta es muy inferior a la reducción de Huella Hídrica gris derivada de su operación.

EDARs que vierten a mar: En estos casos, dado que el efluente de la planta no se vierte a una cuenca, no se tiene una Huella Hídrica gris operacional asociada al vertido del agua tratada. Por lo tanto, la Huella Hídrica proviene mayoritariamente de la parte indirecta, es decir, del consumo de agua asociado a la producción de reactivos químicos o energía que posteriormente se usa en la planta de tratamiento.

¿Tienen un impacto las actividades de regeneración de agua para su reutilización?

Las Estaciones Regeneradoras de Agua (ERAs) suponen otro caso particular entre las instalaciones del ciclo urbano del agua. En estas instalaciones se convierte un agua depurada en agua regenerada para ser reutilizada en distintos usos, como pueden ser: riego agrícola, usos industriales, usos recreativos, o usos ecológicos. 

Por ejemplo, entre los usos ecológicos se incluyen el mantenimiento del caudal ecológico del río o la inyección directa en acuíferos en una barrera contra la intrusión salina. Estos usos ecológicos del agua regenerada suponen un aumento de la disponibilidad de recurso hídrico de la cuenca, afectada por un alto estrés hídrico, por lo que su valorización mediante Huella Hídrica azul evitada resulta justificable y necesaria de cara a determinar el impacto de estas instalaciones en las cuencas hídricas.

¿Por qué calcular la Huella Hídrica?

Como se puede observar, existen consideraciones específicas que a nivel metodológico se pueden aplicar para comprender mejor las funciones del ciclo del agua. Por tanto, la Huella Hídrica puede ser una herramienta útil para conocer el impacto sobre el recurso hídrico de las empresas de un sector determinado, pero también para poner en valor aquellos beneficios ambientales derivados de su actividad.

Además, el análisis de la Huella Hídrica de las actividades del ciclo del agua permite poner a disposición de los usuarios del agua la Huella Hídrica indirecta derivada del consumo de agua de red o del tratamiento de agua residual, como parte de su huella indirecta.

Tags: Cetaqua.


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