La recuperación de residuos plásticos, una prioridad para preservar nuestros mares

El Programa de las Naciones Unidas se hace eco del problema ambiental emergente que trae consigo la presencia de residuos plásticos en los océanos

Foto: Christophe Launay/Race for Water 2015


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14/09/2016

La presencia de residuos plásticos en los océanos constituye un problema ambiental emergente del que se hace eco el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La mayor parte de los desechos de estas características que llegan a los mares provienen de fuentes terrestres, pero también de buques y plataformas petrolíferas, así como de las actividades ligadas a la pesca o acuicultura.

Tal y como se recoger en un informe de la UNEP publicado en su momento, los microplásticos, término con el que se identifican las partículas de plástico con un tamaño de 5 mm de diámetro, tienen una presencia destacada en el medio marino, originándose a través de cuatro procesos diferentes: deterioro de fragmentos de plástico de mayor tamaño, liberación de micropartículas a los cursos de agua de forma directa y a través del tratamiento de aguas residuales, pérdida accidental de materias primas industriales durante el transporte o transbordo por mar o cursos de agua superficiales, y vertido de aguas residuales.

Los efectos de la basura plástica marina se constatan a través del enredo e ingestión de la misma por parte de los animales acuáticos al confundirla con alimento, ocasionándoles serios problemas en el tracto digestivo y, en muchas ocasiones, la muerte. Por su parte, los microplásticos también pueden ser ingeridos por organismos filtradores (ostras o mejillones).

Todo apunta a que ha habido un aumento significativo en las concentraciones de microplásticos en las aguas superficiales de los océanos en las últimas cuatro décadas. La circulación oceánica transporta plásticos flotantes en todo el mundo a lo largo de los años, dando lugar a zonas de convergencia donde éstos tienden a acumularse. Es el caso del Océano Índico Norte, el Atlántico Norte y Sur, y el Pacífico Norte y Sur.

EL RECICLADO Y LA RECUPERACIÓN ENERGÉTICA, PARTE DE LA SOLUCIÓN

En este escenario, la colaboración de los ciudadanos resulta esencial. A través de la selección de los envases plásticos producidos en el ámbito doméstico, junto con las latas y los briks, y posterior depósito de los mismos en el contenedor amarillo de recogida selectiva, se garantizará su posterior reciclado y, por tanto, su transformación en nuevos productos, ahorrando de esta forma energía y materias primas. El ecodiseño de los artículos plásticos puestos en el mercado por las empresas productoras también merece especial atención, toda vez que se minimiza su posterior impacto ambiental.

Dado que algunos plásticos, debido a sus características y limitaciones, no pueden ser reciclados, sí pueden ser recuperados a través de la valorización energética, aprovechando, en forma de energía, el poder calorífico contenido los mismos. En este sentido, cabe decir que las plantas de recuperación energética están sujetas, conforme a la normativa vigente, a un riguroso control medioambiental, mucho más estricto que el que rige para otras infraestructuras industriales, contando con las máximas garantías para la protección del entorno. Hacerlo así permitiría minimizar en buena medida el impacto ambiental que los residuos plásticos tienen en el medio.



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