La UB-FBG licencia una tecnología para agilizar la detección de bacterias en agua de consumo

La Drinking Water Library (DWL) es la primera base de datos específica de perfiles MALDI-TOF, una técnica proteómica de identificación de microorganismos más sencilla, fiable y económica


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A pesar del control microbiológico de las aguas destinadas a consumo humano, ni el agua de los sistemas de abastecimiento ni el agua embotellada son aguas estériles, sino que contienen microorganismos ambientales. Conocer la composición microbiológica de toda esta microbiota es indispensable para poder mejorar los sistemas de tratamiento. El consorcio en el que participa la Fundación Bosch i Gimpera (FBG), la oficina de transferencia de conocimiento de la UB, ha licenciado una tecnología que permite agilizar la detección de estos microorganismos en el agua, mejorando así la seguridad y la salubridad del agua suministrada a la población. Se trata de la Drinking Water Library (DWL), una base de datos de perfiles MALDI-TOF, un método de identificación de microorganismos basado en la proteómica.

Esta tecnología nace en el marco de un proyecto Retos Colaboración formado por la UB-FBG –a través del grupo de investigación MARS (Microbiología del Agua Relacionada con la Salud) de la Universidad de Barcelona–, la Universidad de Valencia –a través de la Colección Española de Cultivos Tipo (CECT)– y Aigües de Barcelona, que ha adquirido la licencia de explotación en exclusiva de la Drinking Water Library.

“Esta base de datos es una herramienta de gran utilidad para laboratorios de aguas, empresas suministradoras de agua, universidades, centros de investigación y usuarios de MALDI-TOF MS, ya que permite una detección en un corto plazo de tiempo y facilita por tanto una rápida actuación ante cualquier presencia bacteriológica que pudiera suponer un riesgo para la salud pública”, destaca Anicet Blanch, investigador principal del MARS y catedrático del Departamento de Genética, Microbiología y Estadística de la UB.

 

Perfiles de 320 cepas de bacterias

Actualmente los laboratorios de microbiología (tanto clínica como ambiental) utilizan principalmente tres métodos de identificación bacteriana: técnicas fenotípicas, métodos moleculares y métodos basados en proteómica. Los dos primeros tienen el inconveniente de que son técnicas caras, con un elevado tiempo de respuesta y que requieren personal especializado para realizar la identificación. Dentro de los métodos basados en proteómica, que identifican los microorganismos a partir de la caracterización de sus proteínas, se encuentra la espectrometría de masas MALDI-TOF (matrix-assisted laser desorption / Ionization-time-of-flight mass spectrometry), que se presenta como la técnica más prometedora en cuanto a rapidez para la identificación microbiana. Además, el precio unitario por muestra es muy económico, y la amortización del equipo es asumible si el número de muestras procesadas es importante.

“A pesar de ser increíblemente rápida, muy sencilla de aplicar con respecto al usuario final y muy robusta en cuanto a fiabilidad de resultados, esta técnica estaba acotada hasta ahora al ámbito clínico, donde es de aplicación habitual, ya que faltaba una base de datos de microorganismos ambientales suficientemente amplia para su aplicación”, explica Anicet Blanch.

Ante este reto, el objetivo de los investigadores fue obtener la huella molecular MALDI-TOF del mayor número posible de microorganismos. El proyecto partió de un número elevado de cepas aisladas durante las campañas de muestreo realizadas por el equipo de la UB-FBG y por Aigües de Barcelona, que se complementó con otras cepas disponibles en la Colección Española de Cultivos Tipo.

El resultado es una base de datos que incluye los perfiles de 320 cepas, muchos de ellas correspondientes a nuevas especies bacterianas, que incrementa por tanto el potencial de identificación de bacterias acuáticas existentes. De todas las cepas, 199 (cuyo origen es mayoritariamente agua de consumo humano) proceden de la propia colección y 121 proceden de aguas de proceso, de redes de distribución, de aguas embotelladas y de manantiales, que representan el total de 3.809 aislados analizados durante la investigación. Sin embargo, todas las cepas son accesibles en la CECT.

Según los investigadores, con esta base de datos el proceso de identificación de bacterias en muestras de agua potable es notablemente más rápido y económico en comparación con las pruebas de bioquímica automatizada clásica, ya que permite identificar un microorganismo en menos de cinco minutos de tiempo analítico, y el coste de los reactivos y consumibles necesarios es muy bajo. Además, es fácil de usar y permite analizar las especies que han sido difíciles de identificar por técnicas de microbiología clásicas.

“Esta colección supone un beneficio para el control microbiológico rutinario que se realiza en las operadoras de tratamiento y distribución de agua, ya sea potabilizada o embotellada, dado que ayuda a caracterizar microbiológicamente el agua de suministro”, concluye el investigador.

RRSS


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