Molibdeno, un metal que mejora las propiedades del dióxido de titanio para el tratamiento de aguas residuales


430

04/03/2015

En Colombia solo el 30 por ciento de las aguas residuales son tratadas. A través de la fotocatálisis solar, proceso químico cuya única fuente es la energía del sol, se mejora la calidad del agua. Este método para la eliminación de contaminantes orgánicos, fue utilizado por Sandra Milena López Zamora, ingeniera química de la Universidad Nacional (UN) de Colombia Sede Manizales, para buscar el material ideal que ayudara a mejorar las propiedades foto-catalíticas del dióxido de titanio (TiO2), muy empleado en este tipo de procedimientos por su alta eficiencia en la conversión de energía solar.

 

Además, amplía la joven investigadora, no es tóxico, posee alta estabilidad y es económico, lo que lo hace ideal en la utilización de técnicas de descontaminación del agua.

 

 

 

“Al utilizar luz, el dióxido de titanio activa su efecto catalítico produciendo un compuesto altamente reactivo que se encarga de oxidar los compuestos orgánicos de las aguas residuales, convirtiéndolos en sustancias menos contaminantes”, explica la ingeniera química.

 

 

 

En este trabajo de investigación se realizó la síntesis y caracterización del dióxido de titanio, impregnado con metales como cobalto, hierro, cobre y molibdeno. La evaluación de los tres primeros demostró que no mejoraron la actividad del TiO2, por el contrario, disminuyeron su actividad catalítica.

 

Sin embargo, el molibdeno sí mejoró las propiedades foto-catalíticas del dióxido de titanio para degradar aguas contaminadas, especialmente, con fenol, uno de los compuestos que más afecta el agua. Este, proviene de residuos industriales de la producción de resinas fenólicas, utilizadas en fundición, revestimientos, filtros, abrasivos y adhesivos, entre otros.

 

López señala que el método de impregnación de metales en dióxido de titanio ha sido empleado con anterioridad, pero no se había estudiado el efecto de este procedimiento con molibdeno sobre la foto-degradación de fenol.

 

 

 

“La idea de impregnar el dióxido de titanio con molibdeno es lograr una mineralización completa (transformación de un compuesto orgánico en inorgánico), a través de la cual se convierte todo el contaminante en CO2 y agua, biodegradables menos peligrosos para el medio ambiente”, argumenta la investigadora.

 

 

 

Ella realizó parte de este trabajo en una pasantía en la Universidad Tecnológica de Lodz (Polonia) obtenida a través de su participación en el Grupo de Investigación en Procesos Reactivos Intensificados con Separación y Materiales Avanzados (Prisma), a cargo de los profesores Izabela Dobrosz Gómez y Miguel Ángel Gómez.

 

La necesidad de conservación y tratamiento del agua ha incrementado el interés por su reutilización y reciclado, especialmente en aquellos afluentes que resultan contaminados por industrias químicas.



RECIBE NOTICIAS COMO ESTA EN TU CORREO


EN PORTADA

Este sitio utiliza cookies y tecnologías similares. Si no cambia la configuración del navegador, usted está de acuerdo con nuestra política de cookies.