"Nuestras redes de calor tienen un importante impacto social, crean empleo en las zonas más despobladas de España"

Entrevista a Alberto Gómez, consejero delegado del grupo AMATEX BIE


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Alberto Gómez es Consejero Delegado del Grupo AMATEX BIE, empresa a la que pertenece REBI-Recursos de la Biomasa, una Empresa de Servicios Energéticos (ESE) con una dilatada experiencia en el diseño, gestión y explotación de instalaciones térmicas para uso residencial, terciario e industrial, y especialistas en el diseño, construcción y mantenimiento de instalaciones térmicas de biomasa como Redes de Calor.

 

REBI-Recursos de la Biomasa pertenece a un grupo de empresas con dilatada trayectoria en el sector maderero de la provincia de Soria, háblenos sobre el nacimiento de la compañía.

Todo empezó en la localidad soriana de Cabrejas del Pinar, en la comarca de Pinares de la provincia de Soria, con Amatex, la principal empresa del grupo, y hace ya 23 años. Se dedica a la obtención de madera y posterior transformación en una gran variedad de productos de madera tratada. Nació apostando por el desarrollo de la provincia de Soria y la creación de empleo en la comarca a través del aprovechamiento de un recurso tan relevante en Soria como es la madera. En cuanto comenzamos a trabajar, ya vimos que podíamos convertirnos en líderes del sector porque hicimos una fuerte inversión en I+D+i. De la investigación de mercados, de productos, y de la necesidad de reinventar la empresa cada día para seguir creciendo, en 2011 se gesta el gran proyecto Rebi-Recursos de la Biomasa, que convirtió la debilidad en la que se encontraba la esfera maderera en aquel momento de profunda crisis en una gran oportunidad de negocio. Ahora es Rebi la que ha consolidado como líder en España en la promoción, diseño y explotación de redes de calor con biomasa. Hemos superado todas las expectativas, nuestra solidez financiera se traduce en el incremento y fortaleza de nuevas líneas de investigación y desarrollo en aras de mejorar la calidad del medio ambiente. Estamos incorporando a nuestras redes de calor nuevas hibridaciones en España con empresas industriales con las que establecemos sinergias.

 

¿Cuál es la posición actual de la compañía dentro del sector?

Ahora mismo el grupo AMATEX BIE es líder en su sector en España, no existe en el país ningún otro grupo que aplique la integración vertical a los proyectos de district heating. Nosotros abordamos desde la producción del combustible que en este caso es la madera, su transformación y transporte, hasta el diseño, construcción y mantenimiento de las redes de calor alimentadas únicamente con biomasa. Esa es una de las claves de nuestro éxito, el modelo de negocio, con las plantas de biomasa de Cabrejas del Pinar y Mombeltrán, y el know how que aplicamos al diseño de las centrales térmicas y del resto de la canalización de la Red.

 

La cartera de proyectos de redes de calor con biomasa desarrolladas por REBI está en pleno crecimiento, háblenos de los proyectos realizados 

En la actualidad, la Red de Calor con Biomasa que Rebi ha promovido en la ciudad de Soria es la más larga del país con más de 28 kilómetros pero que se está ampliando mucho más con la nueva sinergia que hemos establecido con la empresa Talosa que gestiona la planta de cogeneración que se ubica a las afueras de la capital. La Red de Soria proporciona energía térmica para calefacción y agua caliente sanitaria a más de 10.000 sorianos desde el 8 de enero de 2015 y continúa su expansión. 

La Red de Calor con Biomasa de Ólvega (Soria) fue la primera que desarrolló la compañía. A continuación el desembarco llegó en Valladolid con la Red de Calor de la Universidad, y ahora le llega el turno a las redes de Aranda de Duero y Guadalajara, que ya están en marcha.

La Red de Guadalajara que acaba de arrancar tiene 28 MW de potencia, dos calderas de 7 MW cada una y otra tercera caldera de 14 MW, lo que se suma una más de 7MW que funciona solamente de apoyo. Llegará a 6.000 viviendas de la capital además de edifidios públicos e industriales. 

La Red de Calor de Aranda se compone de 12 megavatios de potencia instalada en la central térmica ubicada en la calle Santander que generan 40 millones de kilovatios de energía térmica en una central que consume 12.000 toneladas de biomasa local al año. Los edificios conectados dejarán de emitir 11.000 toneladas de CO2 a la atmósfera cuando se complete la Red. Aquí hemos puesto en marcha la primera hibridación en España entre una Red de Calor que abastece de energía térmica con biomasa y una central de cogeneración de energía eléctrica ubicada en la planta industrial de Michelin y que gestiona Energy Works Aranda; de hecho vamos a replicar esta experiencia en otros puntos de la geografía española donde vamos a coincidir.

 

¿Qué beneficios está aportando a las ciudades donde están instaladas?

Son muchas. Una de las ventajas de que una ciudad albergue una Red de Calor es la posibilidad de optimizar producción y consumo de energía a través de renovables y de calor de recuperación; a través de fibra óptica se puede interconectar una ciudad entera. Una ciudad en la que los usuarios están interconectados es mucho más eficiente que otra en la que están aislados. Porque la suma de las potencias instaladas en los diferentes usuarios que tienen calderas comunitarias es casi el triple de la necesaria en una central de producción.

Además, el sistema de control y vigilancia de un enorme número de calderas es mucho más complicado que el de un único centro de producción. Y la adecuación de una central a los diferentes cambios normativos de emisiones es rápida y posible, en las salas de las comunidades y edificios públicos es, en la mayoría de los casos, imposible.

A esto hay que sumarle evidentemente la emisión de gases nocivos que ahorramos a la atmósfera. Pondré un ejemplo: Soria emitía en concepto de calefacción central antes de la puesta en funcionamiento de la Red de Calor 43.000 toneladas de CO2 a la atmósfera y con la Red de Calor emite 15.000 toneladas de CO2, es decir 28.000 toneladas menos, un 65% menos de emisiones en Soria. Los números podemos hacerlos en el resto de redes.

"Soria emitía en concepto de calefacción central un 65% más de CO2 antes de la puesta en funcionamiento de la Red de Calor con Biomasa".

Por otro lado, nuestras redes de calor conllevan un importante impacto social porque son creación de empleo en las provincias más despobladas de España, son una apuesta por fijar población aprovechando los recursos forestales endógenos, son una referencia de modelo urbano sostenible, son información y formación de los ciudadanos en el uso de las energías renovables y un modelo a replicar en cualquier punto de España.

 

En estos momento estáis finalizando las redes de Guadalajara y Aranda de Duero, dos proyectos emblemáticos para la compañía, pero ¿en qué proyectos de futuro está trabajando REBI? ¿Qué objetivos se marca la compañía?

Tenemos muchos proyectos en marcha de la mitad del país hacia el norte pero hasta que no tengamos todas las licencias y todos los permisos para poder arrancar consideramos que es mejor no adelantarnos. Seguimos trabajando en nuevas prospecciones también y el objetivo que se ha marcado la compañía es desarrollar dos nuevos proyectos cada año con rangos de potencia de entre 25 y 50 megavatios. 

 

¿Cómo esta afectando la crisis sanitaria por la pandemia? ¿Puede ser una oportunidad para el uso de la biomasa con fines energéticos por su contribución a hacer más sostenibles las ciudades?

La crisis del coronavirus nos ha situado a todos en una incertidumbre radical. El impacto ha sido fuerte en la geopolítica y la geo-economía de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, la transición energética, el Pacto Verde Europeo, y la gobernanza climática. 

En Soria sobre todo, por la trayectoria que hemos llevado ya de experiencia, pero también en Aranda de Duero, la Red de Calor se ha mostrado ante el mundo como el mejor ejemplo de modelo de negocio local indispensable en tiempos de crisis que ha hecho frente a la incertidumbre abasteciendo a vecinos, hospitales, hoteles, empresas y centros públicos de energía para calefacción y agua caliente sanitaria, con la materia prima procedente de los montes locales, que se transforma en el entorno local, se produce y consume en el lugar. La madera. Y ahora es el momento de explotar al máximo los recursos endógenos que tenemos, y los forestales suponen una oportunidad para la economía sostenible. 

Creemos que la seguridad en la recepción del abastecimiento de calor no tiene precio, y nunca mejor dicho, ante un hipotético escenario de interrupción del abastecimiento que puede dejar de serlo en un futuro no tan lejano.

 

En Europa hay una larga tradición en el desarrollo de redes de calor urbanas, sin embargo en España no es así. ¿Qué necesita el sector para impulsar el desarrollo de estas infraestructuras?

El sector necesita el mismo apoyo que los gobiernos han ofrecido a otras energías renovables como la solar o la eólica, o la ayuda que las instituciones ha proporcionado históricamente a otras energías fósiles como el gas. El sector de la biomasa ha sido tradicionalmente el más olvidado y las ayudas a la energía térmica han sido mínimas para su desarrollo.

"El sector necesita el mismo apoyo que los gobiernos han ofrecido a otras energías renovables como la solar o la eólica, o la ayuda histórica a energías fósiles".

 

¿Cómo valoráis los últimos desarrollos legislativos del Gobierno de España para impulsar la transición ecológica y las energía renovables como la biomasa?

Es importante que se hayan planteado una ley pero debe tener contenido y medidas concretas, y hasta que no conozcamos cada una de las medidas concretas de la normativa que ayude a la inversión y fomente el uso de las renovables involucrando a la parte pública no podemos haces una valoración. 

 

¿Cuál es vuestra visión sobre la evolución del sector en los próximos años?

Nosotros apostamos por el desarrollo sostenible, el compromiso social, el respeto al medioambiente y la producción energética óptima y a coste reducido, por lo que nos vemos en la obligación de trasmitir las principales demandas del sector principalmente en materia fiscal para que el sector pueda evolucionar, y entre ellas se encuentra la necesaria aplicación de un IVA reducido para la energía generada a partir de fuentes renovables así como un IVA reducido o exento para las inversiones en redes de calor sostenibles. El panorama internacional europeo refleja que mientras España aplica el 21% de IVA a la energía generada a partir de fuentes renovables e inversiones en redes de calor, países como Reino Unido aplica un 5%, al igual que Hungría que registra un 5% para las energías renovables. Un Impuesto Sobre el Valor Añadido bajo también aplica Irlanda con un 13,5%, Grecia con un 13%, Chipre un 19% igual que Rumanía, Letonia un 12%, Lituania un 9% y el país modelo a seguir en este sentido es Francia con un 5,5% de IVA. 

Necesitamos planes encaminados a la rehabilitación energética de edificios, que incluyan no solo los edificios sino barrios completos fomentando la creación de nuevas infraestructuras comunitarias, en el modelo del ECOBARRIO ya desarrollado en varias ciudades europeas. En este tipo de iniciativas se eliminarían multitud de chimeneas distribuidas y sin un correcto control de emisiones, situadas en medio de la población. Se necesitan ayudas para sustitución de combustibles más contaminantes, como el carbón o el gasóleo, por combustibles sostenibles como la biomasa; reducción o exención del IBI para los propietarios que se conecten a una red de calor sostenible; además de fomentar la conexión obligatoria de los edificios de titularidad pública, dado su carácter ejemplarizante para la población en su conjunto. 


Entrevista publicada en número 225 Especial Bioenergía 2020.

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