Añadir RETEMA en Google

Los ríos del planeta encadenan siete años de caudales anómalos mientras disminuyen las reservas de agua dulce

Un nuevo informe de la OMM advierte del deterioro simultáneo de ríos, aguas subterráneas y glaciares y constata que el ciclo hidrológico oscila cada vez más entre situaciones de déficit y exceso de agua

El ciclo global del agua muestra señales persistentes de desequilibrio. 2025 fue uno de los años más secos de las últimas tres décadas para los caudales fluviales, mientras las reservas de agua almacenadas en los continentes mantienen una tendencia descendente y los glaciares continúan perdiendo masa en todas las grandes regiones del planeta.

Son algunas de las principales conclusiones del State of Global Water Resources 2025, publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que analiza el conjunto del ciclo hidrológico a partir de variables como los caudales de los ríos, las aguas subterráneas, la evapotranspiración, el almacenamiento terrestre, la nieve y el hielo.

El diagnóstico muestra un sistema cada vez más irregular. Durante los últimos siete años, los ríos con caudales considerados normales han sido minoría, mientras las reservas que tradicionalmente amortiguaban los periodos secos —como acuíferos, glaciares y nieve estacional— muestran señales de agotamiento en numerosas regiones.

 


2025 fue uno de los años más secos de las últimas tres décadas para los caudales fluviales

 

Los caudales normales son ya minoría en las cuencas fluviales

El informe sitúa 2025 entre los años con menores caudales fluviales de los últimos 35 años. La estimación, elaborada a partir de simulaciones de 13 modelos hidrológicos globales alimentados con observaciones meteorológicas, refleja la extensión de las condiciones secas en buena parte del planeta.

Entre 2021 y 2025 se registraron de manera recurrente caudales inferiores a lo habitual en importantes zonas de las cuencas del Amazonas y La Plata, América del Norte, África central y oriental, Asia central y Oriente Medio. En 2025, estas anomalías afectaron también a cuencas de Europa oriental y otras regiones.

La situación, sin embargo, no es homogénea. El sur y sudeste de Asia y algunas áreas del norte de Sudamérica presentaron caudales por encima o muy por encima de los valores habituales. En África coexistieron niveles elevados en las cuencas del Senegal, Níger, lago Chad, Orange y Limpopo con valores muy bajos en las del Nilo, Congo y Zambeze.

Durante siete años consecutivos, solo entre el 34 % y el 38 % de las cuencas se han situado dentro de condiciones normales, frente al promedio del 46 % registrado durante el periodo de referencia 1991-2020.

 


La proporción de cuencas con caudales normales se ha mantenido entre el 34 % y el 38 % durante los últimos siete años, frente al 46 % del periodo 1991-2020

 

 

Las reservas terrestres de agua mantienen una tendencia descendente

La OMM identifica otro cambio de fondo en el almacenamiento terrestre de agua, que comprende toda el agua dulce presente sobre y bajo la superficie continental: aguas subterráneas, humedad del suelo, ríos, lagos y embalses, vegetación, nieve y hielo.

Esta reserva presenta una tendencia negativa persistente desde aproximadamente 2014-2016, acompañada de un aumento de las áreas con niveles inferiores a lo normal. Entre 2021 y 2025, estas condiciones se repitieron en regiones como el suroeste de Estados Unidos, Patagonia y los Andes subtropicales, las cabeceras del Ganges y el Indo, el norte de África, Oriente Medio, Asia central y el este de China.

Las aguas subterráneas reflejan igualmente esta presión. En 2025, cerca de dos tercios de los pozos monitorizados en el mundo presentaron condiciones fuera de su rango histórico, con un balance que evolucionó hacia un mayor déficit respecto a 2024.

 


Cerca de dos tercios de los pozos monitorizados en 2025 se situaron fuera de sus condiciones históricas normales, con un mayor peso de las situaciones deficitarias

 

Además, entre 2022 y 2025 se observaron déficits persistentes de agua subterránea en partes de América, Europa, Oriente Medio, India, el sur de África y Australia. Algunas zonas de Europa central y oriental presentan niveles persistentemente bajos, indicativos de un proceso de agotamiento acumulado durante varios años.

 

 

Cuarto año consecutivo de pérdida generalizada de glaciares

Las reservas de agua en forma de hielo tampoco muestran una recuperación. 2025 fue el cuarto año consecutivo en el que todas las grandes regiones glaciares registraron una pérdida neta de masa, según el balance recopilado por la OMM.

Solo durante el año hidrológico 2025, los glaciares perdieron 408 ±132 gigatoneladas de masa, una reducción equivalente a una subida del nivel medio del mar de aproximadamente 1,1 ±0,4 milímetros.

La perspectiva acumulada muestra la dimensión del fenómeno: entre 2023 y 2025, la pérdida mundial de masa glaciar alcanzó 1.400 gigatoneladas de agua. La OMM señala que ese volumen equivale aproximadamente a un tercio de las extracciones anuales de agua dulce a escala global.

 


Los glaciares perdieron 1.400 gigatoneladas de agua entre 2023 y 2025, un volumen equivalente aproximadamente a un tercio de las extracciones mundiales de agua dulce de un año

 

Algunas regiones dominadas por glaciares de menor tamaño, como Europa central, el Cáucaso o el oeste de Canadá y Estados Unidos, podrían haber alcanzado ya el denominado “pico de agua”, momento a partir del cual el caudal generado por el deshielo deja de aumentar y comienza a disminuir a medida que se reduce la masa glaciar disponible.

 

 

Asia y África concentran el mayor impacto de los extremos hídricos

El deterioro de las reservas convive con una sucesión de episodios extremos. Durante cada uno de los últimos cinco años, los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales comunicaron inundaciones y sequías que batieron récords, con territorios que apenas tuvieron tiempo para recuperarse entre un episodio y el siguiente.

Asia y África concentraron al menos la mitad de todos los fenómenos extremos relacionados con el agua registrados durante los últimos cinco años y más del 80 % de las muertes asociadas comunicadas. Paradójicamente, ambas regiones siguen estando entre las menos representadas en las observaciones hidrológicas disponibles para elaborar el informe.

En 2025, el sur y sudeste de Asia sufrieron el impacto combinado de ciclones tropicales y episodios intensos de monzón, que provocaron hasta 3.600 muertes en Sri Lanka, Pakistán, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas. En África, países como Nigeria y República Democrática del Congo encadenaron grandes inundaciones durante varios años consecutivos.

La OMM subraya por ello la necesidad de ampliar las observaciones, compartir datos y reforzar los sistemas de alerta temprana. El organismo considera que disponer de información hidrológica comparable entre territorios será cada vez más relevante ante un ciclo del agua en el que sequías, inundaciones y pérdida de reservas pueden coexistir y afectar a regiones conectadas entre sí.

Newsletter

La información más relevante en tu correo.

Suscribirme

Último número