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Tierra de Barros prevé iniciar en 2027 la primera fase de su proyecto de regadío

La Junta de Extremadura reserva 20 millones de euros para comenzar las actuaciones mientras se redefine el proyecto constructivo y se determina la superficie que finalmente se incorporará al nuevo sistema
17-09-2026

El proyecto de regadío de Tierra de Barros entra en una nueva fase con una inversión inicial de 20 millones de euros incluida en los presupuestos de la Junta de Extremadura aprobados el pasado mes de julio. La Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Natural prevé formalizar en noviembre el encargo de las primeras actuaciones a TRAGSA, con el objetivo de comenzar los trabajos a principios de 2027.

Así lo ha trasladado el consejero Juan José García durante la Junta General de la Comunidad de Regantes de Tierra de Barros, celebrada en Almendralejo. El siguiente paso será concretar cuántos agricultores mantienen su intención de participar y, especialmente, qué superficie se incorporará finalmente al regadío, un dato necesario para dimensionar las futuras infraestructuras y sus costes.

La Comunidad de Regantes deberá entregar antes de mediados de octubre un listado actualizado de los comuneros interesados y las hectáreas que cada uno pretende incorporar.

 


Los 20 millones de euros permitirán iniciar las actuaciones sin aportaciones económicas de los regantes durante esta primera fase

 

Una primera fase para poner en marcha las actuaciones

La financiación autonómica permitirá acometer los primeros trabajos y, según la Junta, evitar la caducidad de la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto. Esta fase inicial estará financiada íntegramente por la Administración.

Aunque los agricultores no tendrán que sufragar estas primeras actuaciones, la Comunidad de Regantes deberá solicitar una garantía de compromiso de 150 euros por hectárea a las superficies incluidas en el listado definitivo. Esta cantidad no se destinará a financiar las obras, sino que pretende acreditar el compromiso de los participantes y evitar que posibles abandonos posteriores trasladen costes adicionales al resto de comuneros.

El coste orientativo de la transformación se sitúa actualmente en torno a 6.000 euros por hectárea. Para las siguientes fases se estudiarán diferentes mecanismos de financiación, entre ellos la participación de la Junta de Extremadura, fondos europeos y otras posibles fórmulas. Los agricultores asumirán el copago que finalmente les corresponda en las etapas posteriores.

 


El coste orientativo de transformación se estima en unos 6.000 euros por hectárea, mientras que los regantes deberán depositar inicialmente una garantía de compromiso de 150 euros por hectárea

 

Un nuevo proyecto para reducir el consumo de agua y energía

El inicio de las primeras actuaciones irá acompañado de la licitación de un nuevo proyecto constructivo que revise el planteamiento anterior y adapte las infraestructuras a las necesidades actuales.

La actualización analizará las redes de distribución, el riego localizado, la automatización y el telecontrol, además de revisar los costes y corregir los problemas detectados en el proyecto previo. También incorporará tecnologías orientadas específicamente al ahorro de agua y energía.

La revisión deberá adaptar asimismo el proyecto a la normativa actualmente vigente y tramitar las modificaciones necesarias de la Declaración de Impacto Ambiental para garantizar la viabilidad ambiental de las actuaciones.

Una vez actualizado el diseño y determinados tanto los comuneros como las hectáreas y parcelas definitivamente incorporadas, podrá formalizarse un nuevo convenio de colaboración entre la Junta de Extremadura y la Comunidad de Regantes. La previsión autonómica es que pueda firmarse en 2028 y que las obras continúen ese mismo año después de completar la primera fase.

 


La planificación contempla enlazar la primera fase con la continuación de las obras en 2028 para evitar una nueva paralización del proyecto

 

Mayor seguridad hídrica para las explotaciones de Tierra de Barros

El futuro sistema pretende proporcionar a las explotaciones agrícolas una disponibilidad de agua más constante y previsible, especialmente ante posibles periodos de sequía. Su desarrollo permitirá también analizar, ordenar y, cuando corresponda, regularizar los aprovechamientos existentes de acuerdo con las exigencias hidráulicas y ambientales.

La Junta destaca que el impacto del regadío no se limita a un eventual incremento de la producción. Una mayor seguridad en el suministro puede favorecer la regularidad de las cosechas, la calidad del fruto, la renovación de las explotaciones y los cambios de cultivo, además de ofrecer mayor certidumbre para las decisiones de inversión.

Esta previsibilidad también resulta relevante para las cooperativas y bodegas de Tierra de Barros, al facilitar la planificación de la vendimia, la disponibilidad y calidad de la materia prima, los procesos de elaboración y comercialización y el cumplimiento de los compromisos comerciales.

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