Control de olores en plantas de compostaje: fases críticas y cómo reducir episodios con Biolfactive

La identificación de los puntos operativos más sensibles y la aplicación de tecnologías específicas permiten minimizar el impacto odorífero en instalaciones de tratamiento de biorresiduos
24-04-2026

El control de olores en plantas de compostaje sigue siendo uno de los principales retos operativos y ambientales de estas instalaciones. Aunque el proceso permite transformar residuos orgánicos en un material estable, su desarrollo conlleva la generación de emisiones odoríferas asociadas a distintas fases y condiciones de operación, con impacto potencial sobre el entorno y la percepción social.

Lejos de ser un fenómeno difuso, el olor en compostaje está vinculado a momentos concretos del proceso —como descargas, volteos o acumulación de lixiviados—, lo que permite abordarlo mediante estrategias técnicas específicas adaptadas a cada etapa.

 

Fases del proceso con mayor generación de olores

El proceso de compostaje, independientemente de su configuración (pilas, túneles o sistemas dinámicos), presenta una serie de etapas donde el riesgo de emisiones es mayor:

  • Recepción y descarga de residuos: La entrada de biorresiduos y su manipulación inicial liberan compuestos acumulados. Las descargas repetidas, la acumulación temporal o la limpieza de muelles son momentos especialmente críticos.
  • Pretratamiento y mezcla: Las operaciones de trituración, cribado o mezcla incrementan la superficie expuesta del material, favoreciendo la liberación de gases. También influyen los puntos de transferencia o las paradas operativas.
  • Fase activa de degradación: Durante esta etapa biológica, la aparición de zonas anaerobias —por falta de aireación, exceso de humedad o mezcla deficiente— puede generar olores más intensos y persistentes.
  • Volteos de pilas: Se trata de uno de los principales focos de episodios odoríferos. El movimiento del material libera compuestos acumulados, generando emisiones intensas aunque de corta duración.
  • Maduración y cribado final: Aunque generalmente menos problemática, esta fase puede generar picos si el material no está completamente estabilizado.
  • Gestión de lixiviados y drenajes: Con frecuencia infravalorados, los lixiviados constituyen un foco persistente de olor, especialmente en condiciones de altas temperaturas o cuando su gestión es deficiente.

 

Principales focos de impacto exterior

En términos de percepción por parte del entorno, las quejas suelen concentrarse en cuatro puntos clave:

  • Recepción de residuos, especialmente durante descargas y limpieza
  • Pretratamiento y mezcla, por la intensidad de las operaciones mecánicas
  • Volteos, debido a picos odoríferos intensos y fugaces
  • Lixiviados y drenajes, por su carácter continuo

 

Tecnologías de control adaptadas a cada fase

El enfoque operativo de Biolfactive se basa en seleccionar el agente activo en función del tipo de gases y aplicarlo mediante la tecnología más adecuada en cada punto del proceso.

  • Micronización en espacios cerrados: Permite tratar volúmenes de aire en naves o corrientes canalizadas, favoreciendo el contacto con el agente activo. Se aplica habitualmente en zonas de recepción o pretratamiento bajo cubierta.
  • Nebulización de alta presión en exteriores: Indicada para generar barreras frente a emisiones fugaces, como las derivadas de los volteos o en perímetros de planta. También puede integrarse en maquinaria como volteadoras.
  • Evaporación en puntos sin infraestructura: Solución para ubicaciones donde no es viable disponer de electricidad o aire comprimido, como drenajes remotos o zonas temporales de operación.

 

Estrategia por capas para mayor eficacia

Una de las aproximaciones que ofrece mejores resultados en términos de estabilidad es la combinación de tecnologías según el tipo de foco:

  • Tratamiento en cerrados y aire conducido mediante micronización
  • Control de episodios en exterior con nebulización de alta presión
  • Actuación en puntos aislados mediante evaporación

Este enfoque permite optimizar recursos y actuar de forma específica sobre los momentos y zonas de mayor impacto, evitando sobredosificaciones innecesarias.

 

Complementariedad con sistemas tradicionales

Las plantas que disponen de biofiltros o scrubbers cuentan con soluciones eficaces para corrientes de aire canalizadas. Sin embargo, gran parte del reto en compostaje se sitúa en espacios abiertos, donde estos sistemas no actúan. En este contexto, las tecnologías de aplicación directa aportan una capa adicional de control en zonas como patios, volteos o perímetros.

 

Factores que condicionan los resultados

El comportamiento de los olores y la eficacia de las soluciones varían en función de múltiples variables, como la estacionalidad, el clima, la composición del residuo o la operativa de la planta. Por ello, los resultados pueden diferir entre instalaciones con características similares.

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