Economía circular, hacia una Europa que utilice eficazmente los recursos

Rafael Apraiz, vicepresidente de ATEGRUS
Economía circular, hacia una Europa que utilice eficazmente los recursos
Economía circular, hacia una Europa que utilice eficazmente los recursos
30-05-2019
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Por Rafael Apraiz, vicepresidente de ATEGRUS


Las actividades de recogida de residuos y de limpieza urbana son tareas de gran importancia para el funcionamiento de un municipio. Podemos incluso afirmar, como se observa durante una huelga de estos servicios, que sin la recogida de sus residuos y sin la limpieza de sus calles, una ciudad se colapsaría. El objetivo de estos servicios es ante todo una cuestión higiénico-sanitaria, para permitir que la ciudad esté en un estado adecuado de higiene. Es indispensable también para permitir una buena calidad de vida de los ciudadanos y redundar en el buen aspecto estético del municipio. De hecho, entre los 15 mayores problemas de un municipio, la falta de limpieza ha ido escalando puestos año tras año. Las medidas más eficaces para mejorar la limpieza viaria pasan por concienciar a la gente. Y del mismo modo podemos hablar de la recogida y  gestión de residuos en general.

Tras la aprobación en 2015 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible como hoja de ruta y gran reto básico de nuestra era, se han de articular las interacciones entre tres sistemas complejos: La economía mundial, la sociedad global y el medio ambiente físico de nuestra tierra promoviendo un crecimiento económico socialmente inclusivo y ambientalmente sostenible. A estos sistemas se ha de añadir un cuarto objetivo como es una buena gobernanza para alcanzar un escenario de ciudades sostenibles con ciudadanos educados en la sostenibilidad. 

La transición de una economía lineal a una economía circular requiere de una actividad coordinada entre las Administraciones, los sectores económicos y el conjunto de la sociedad. Además, en este proceso y para la consecución de los objetivos propuestos, es necesario desarrollar y aplicar nuevos conocimientos, que den lugar a nuevos desarrollos tecnológicos, a procesos, productos y servicios innovadores, que permitan contribuir a la competitividad de nuestras empresas, a la vez que se generen nuevas oportunidades de negocio y se creen nuevas cadenas de valor, que lleven aparejada la creación de empleo. 

Los ejes de actuación sobre los que se focalizarán las políticas e instrumentos de la Estrategia Española de Economía Circular son los siguientes: producción, consumo, gestión de residuos, materias primas secundarias y reutilización del agua.

En este contexto, es importante destacar que la transición hacia una economía circular exige la adopción de innovaciones no sólo tecnológicas sino también organizativas y sociales, imprescindibles para impulsar el cambio necesario en los modelos de producción y consumo de industrias y ciudadanos.

Los escenarios y proyecciones realizados indican que de aquí a 2030 la Economía Circular puede generar un beneficio de 1,8 billones de euros en el conjunto de la Unión Europea, lo que supone 0,9 billones más que el actual modelo de economía lineal. La Economía Circular, además de una mayor seguridad en la cadena de suministro, presenta para las empresas numerosas oportunidades, como el surgimiento de nuevas líneas de negocio y servicios, así como una reducción de insumos y materias primas, un reaprovechamiento de los residuos producidos y menores costes de gestión de los mismos. 

No obstante, la gestión municipal también juega un importante papel apoyándose, como en otros sectores, en el desarrollo tecnológico de la actual transición hacia la 4ª revolución industrial que modificará a nivel social y económico nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno. 

Por su extensión, complejidad y envergadura esta transformación será diferente a cualquier otra transformación antes conocida por el hombre. Desconocemos todavía cómo evolucionará esta 4ª revolución pero un aspecto es claro; la reacción a esta transformación debe ser amplia e integradora, involucrando a los responsables de las políticas en materia de gestión de  residuos del sector público y privado y la sociedad civil.

La inteligencia artificial, la robótica, drones, impresoras 3D, el internet de las cosas, la descentralización de la generación de energía y la bioeconomía como ejemplos están creando un nuevo escenario que remodela los principios del diseño y fabricación de productos. Así mismo remodela el sector del reciclaje y la gestión de residuos en su globalidad, redefiniendo el concepto de “residuo” con la aparición de esas nuevas tecnologías y soluciones innovadoras. 

La 4ª revolución industrial y lo que este cambio de paradigma implica en términos de una nueva economía, la economía circular, requiere una sociedad orientada a la creación de recursos en vez de ser generadora de residuos. Este escenario demuestra que aunque la industria es a veces titubeante en sus procesos evolutivos los responsables de esta revolución se consideran ellos mismos protagonistas de este cambio, de la 4ª revolución industrial sin posibilidad de retorno.

Los resultados de esta revolución implican que podemos destacar mejoras y soluciones en diferentes desafíos relacionados como la gestión de residuos más sostenible partiendo del eco diseño y la prevención hasta la economía circular  de los plásticos como ejemplo.

Un reto clave es la concepción del residuo como recurso para incorporarlo al sistema productivo y una obligación normativa para los Estados Miembros a cumplir antes de 2020. El 6 de noviembre de 2015 se aprobó el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR) 2016-2022, este Plan establece las líneas estratégicas para la gestión de los residuos en los próximos seis años y las medidas necesarias para cumplir los objetivos comunitarios en esta materia.

El vertido de residuos sigue siendo hoy día la opción de gestión-disposición más utilizada en España. En particular desde la aparición de directivas europeas, este tipo de disposición final se enfrenta a numerosos retos legislativos y técnicos: contención al máximo de la contaminación, biogás, lixiviados, cambio climático, rechazo social, disminución de materia orgánica vertida, aplicación de nuevas tecnologías, integración en nuevos modelos de gestión integral de basuras, valorización máxima de materiales…. Han traído consigo nuevos conceptos de vertedero, que van desde el vertedero bio-reactor hasta el de rechazos de alta estabilidad.

Los residuos constituyen una fuente energética rechazada e infrautilizada, la valorización energética de los residuos permite reducir el volumen que llega a vertederos, aprovechar la energía contenida y evitar emisiones de CO2. Es cierto que en España la situación en lo relativo a la gestión de los residuos urbanos ha mejorado en los últimos años pero en cuanto a valorización energética nos queda mucho por avanzar. De acuerdo con la Directiva Marco de Residuos, todos los Estados Miembros deben adoptar las medidas necesarias para garantizar que todos los residuos urbanos sean valorizados antes de ser vertidos. Debemos aprovechar el contenido energético de una fuente renovable así como contribuir a minimizar la corriente de residuos que acaba en vertedero.

Desde hace años todos los planes de gestión de residuos están basados en la misma jerarquía: 

• Prevención
• Reutilización
• Reciclaje o valoración material
• Valorización energética 
• Vertido

Cualquier plan de gestión moderno, diseñado para cumplir con los requisitos legales debe incluir una recogida selectiva, una instalación de tratamiento mecánico biológico, una instalación de valorización energética y un vertedero de apoyo que cada vez recibe una cantidad más pequeña de desecho.

Se debe establecer un método de control de la calidad de los servicios de limpieza y recogida, para lo que es necesario crear un sistema que permita conocer, controlar y mejorar los medios utilizados y la calidad de los servicios prestados por la empresa municipal correspondiente o por la empresa concesionaria de dichos servicios. 

En cualquier ámbito de gestión ambiental resulta ya imprescindible la utilización de instrumentos sociales de participación, educación y concienciación. En el caso de la gestión de los residuos municipales este particular adquiere más validez si cabe, ya que los sistemas de gestión de residuos urbanos han sufrido un rápido avance en los últimos años y cada vez es más necesaria la colaboración ciudadana para garantizar el éxito de las políticas de reducción, reciclado, valorización y correcta eliminación de dichos residuos. Además de resultar imprescindible la utilización de herramientas sociales, es necesario que su planificación se acometa simultáneamente a la de la propia gestión de los residuos municipales. Los mejores índices de valorización de residuos se presentan en los municipios donde se aplica este principio, es decir, en ciudades donde existe un impulso político hacia la valoración de los instrumentos sociales en la gestión de residuos y en las que las decisiones en la planificación de esta gestión se toman teniendo en cuenta sus implicaciones sociales.

Los residuos pueden considerarse como materias primas energéticas o fuentes de energía renovables dada la importante cantidad de energía que contienen. Podemos aprovechar el contenidos energético de los residuos para uso directo del calor en hornos (cementeras, cerámicas, etc) o transformando la energía para generar vapor o calentamiento indirecto.

El orden de prioridades dentro de la UE en cuanto a residuos está muy claro, se debe reducir la generación de residuos, valorizarlos material y energéticamente y reducir el impacto ambiental. El vertido de los RSU es una solución del pasado, ocupa grandes extensiones de terreno, destruye paisajes, genera lixiviado y gases de efecto invernadero, entre otras muchas cosas. En España hoy día se sigue valorizando muy poco, más del 50% de los residuos valorizables acaban en vertedero, esto supone además de un despilfarro de materiales y energía un incumplimiento de la normativa.

La actual crisis económica, energética, ambiental y social debe dar lugar a un cambio de modelo en numerosos ámbitos, debemos de hacer más con menos, en un escenario donde una de las claves es la eficiencia.

En 2017, el sector de la limpieza facturó en España 10.000 millones de euros, un 2% más que en 2016.


Artículo publicado en el número 213 Marzo/Abril 2019 de RETEMA

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