Entrevista

“El binomio agua-energía define el presente y futuro de SITRA”

Entrevista a Ricardo Sáez, Director General de SITRA
Autor/es
Alberto Casillas
Entidad
20-03-2026
Publicado en

Tras 25 años de trayectoria, SITRA atraviesa un momento de consolidación y crecimiento que refleja la evolución del propio sector del agua industrial y la bioenergía en España. De una empresa local especializada en operación y mantenimiento, la compañía se ha convertido en un referente nacional en soluciones integrales para la gestión del agua en la industria, la valorización de residuos y el desarrollo de proyectos de biogás y biometano, con una marcada apuesta por la ingeniería, la innovación tecnológica y el conocimiento aplicado.

En esta entrevista, Ricardo Sáez, director general de SITRA, analiza la trayectoria de la compañía y su posicionamiento actual, al tiempo que aborda los grandes retos que marcarán el futuro: la escasez de recursos hídricos, la circularidad como palanca de competitividad industrial, el despliegue del biometano en España, la presión regulatoria y el papel de la tecnología y la digitalización. Una conversación que combina visión estratégica, experiencia técnica y una mirada al futuro de la industria desde el binomio agua–energía.

 

En 2025 SITRA ha celebrado su 25 aniversario, una efeméride que invita a hacer balance. Más allá de la retrospectiva, ¿cómo describiría la situación actual de la compañía? ¿Cuál es la foto fija de SITRA tras estos 25 años de trayectoria?

Llegamos a este 25 aniversario en un momento de crecimiento muy significativo, no solo en cifras, sino también en enfoque, capacidades y ambición. SITRA ha evolucionado desde una empresa local especializada en mantenimiento de plantas hasta convertirse en un referente nacional en soluciones integrales para el tratamiento del agua industrial y el desarrollo de proyectos de bioenergía. Hoy somos una compañía claramente posicionada en la gestión eficiente del binomio agua y bioenergía.

Nuestra actividad abarca todo el ciclo del agua industrial —desde el aporte hasta la regeneración—, junto con la valorización de residuos y la generación de biogás y biometano. Contamos con capacidad para diseñar, construir, operar y mantener instalaciones, tanto en proyectos de agua como en bioenergía, ofreciendo soluciones EPC completas. Actualmente gestionamos unas 150 instalaciones, trabajamos con más de 300 clientes —en su mayoría recurrentes— y hemos acumulado experiencia en más de 40 plantas de biogás.

En apenas tres años hemos duplicado la plantilla, superando los 170 profesionales, mayoritariamente perfiles técnicos, y hemos pasado de facturar 11 a 33 millones de euros. Con presencia en distintos puntos de España y una fuerte apuesta por la ingeniería, la tecnología y el conocimiento, SITRA es hoy una empresa netamente tecnológica, orientada a acompañar al cliente como socio integral a largo plazo.

 

“Hemos pasado de ser una empresa local de mantenimiento a un referente nacional en soluciones integrales para el tratamiento del agua industrial y la bioenergía”.

 

A lo largo de estos 25 años, el sector del agua industrial ha experimentado una transformación profunda. Desde vuestra perspectiva, ¿cómo ha evolucionado y qué papel ha jugado SITRA en ese cambio?

El cambio ha sido radical. Cuando empezamos, el agua industrial se abordaba casi exclusivamente desde una lógica técnica: garantizar un agua de aporte adecuada y cumplir con una depuración mínima para poder verter. Apenas existía preocupación real por la escasez del recurso, su impacto ambiental o su papel estratégico. Hoy el agua es un factor crítico para la viabilidad, sostenibilidad y competitividad de la industria. La combinación de una regulación europea cada vez más exigente y una mayor concienciación social y empresarial ha situado la eficiencia hídrica, la reutilización y la reducción de vertidos en el centro de la estrategia industrial.

En ese contexto, desde SITRA hemos asumido un papel activo y anticipador. Nuestro trabajo ha consistido en acompañar a las industrias en este proceso de cambio, asesorándolas y desarrollando soluciones tecnológicas que permitan optimizar el uso del agua sin penalizar su competitividad. Hemos apostado por modelos circulares que integran el tratamiento del agua con la valorización de residuos y la generación de energía renovable. Un ejemplo claro es la aplicación de tecnología anaerobia en depuración industrial, que permite reducir hasta un 70% el consumo energético y de reactivos, al tiempo que generan biogás para incrementar la autosuficiencia energética.

La sostenibilidad ya no es una opción: es una condición imprescindible. Pero bien aplicada, también es una oportunidad para hacer a la industria más resiliente, eficiente y competitiva. No avanzar en esta dirección implica riesgos regulatorios, operativos y, sobre todo, de acceso a recursos básicos como el agua.

 

"El sector del agua industrial ha pasado de ser una cuestión técnica a convertirse en un asunto estratégico”.

 

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Mirando la evolución de la compañía desde sus inicios, ¿qué hitos considera más determinantes en la trayectoria de SITRA?

SITRA nace como una empresa pequeña, de ámbito muy local, centrada en la operación y el mantenimiento de plantas industriales en Castellón y su entorno. Ese fue nuestro punto de partida. El primer gran hito llegó cuando decidimos dotarnos de medios técnicos y humanos suficientes para dar un salto cualitativo: pasar de operar instalaciones de terceros a ofrecer soluciones integrales en el ámbito del agua industrial. Convertirnos en una empresa capaz de diseñar, construir, operar y mantener plantas —como EPC— fue un proceso gradual, que requirió varios años de inversión en conocimiento, talento y estructura, pero marcó un antes y un después en nuestra evolución.

Ese cambio nos permitió, además, desplegarnos a nivel nacional. Dejamos de ser una compañía estrictamente local para consolidar una presencia en prácticamente toda España, con referencias en múltiples sectores industriales. Otro hito relevante fue la incorporación del producto químico como línea estratégica. Sin ser fabricantes, entendimos que un diseño y selección óptimos del producto químico podían mejorar de forma significativa la eficiencia de los procesos, y desarrollamos una línea propia con alto valor añadido.

Finalmente, el salto al ámbito del biogás y la bioenergía ha sido el último gran hito. Aprovechando nuestra experiencia en agua y residuos, reforzamos equipos e infraestructuras para posicionarnos en biogás y biometano, con la ambición de ser un actor relevante cuando el mercado español termine de despegar.

Este recorrido ha sido posible gracias a una apuesta constante por la tecnología, el talento y la transformación digital. Hoy contamos con equipos especializados en I+D, hemos desarrollado herramientas propias y participamos en proyectos europeos que marcan el estándar ambiental. Esta evolución nos ha convertido en un partner técnico-estratégico, más allá de un simple proveedor.

 

“El gran salto de SITRA fue convertirnos en una empresa capaz de dar soluciones integrales en agua industrial”.

 

Estáis claramente posicionados para ese despliegue que el sector lleva tiempo esperando. Con esa base, ¿cómo imagináis la evolución de SITRA en los próximos años?

En el ámbito del agua industrial, nuestra visión de crecimiento pone más énfasis en mejorar la calidad y el alcance de los proyectos y menos foco en el volumen. Ya operamos a escala nacional, pero todavía tenemos margen para reforzar nuestra presencia en determinadas zonas, especialmente en el norte de España, donde hemos llegado más tarde. Por sectores, seguimos siendo muy fuertes en agroalimentación, que fue nuestro origen, y en los últimos años hemos consolidado una posición sólida en el ámbito petroquímico.

De cara al futuro, queremos profundizar en sectores donde la gestión del agua es especialmente crítica, como la minería y la industria farmacéutica. Ahí vemos un campo claro de crecimiento, tanto por la complejidad técnica de los proyectos como por la necesidad de soluciones cada vez más avanzadas y sostenibles. Además, nuestra vocación es avanzar hacia proyectos más grandes, integrales y estratégicos, en los que SITRA actúe como socio de referencia, asumiendo una visión global del ciclo del agua para la industria.

En paralelo, el gran salto en términos de volumen debería venir de la bioenergía. Estamos preparados, con equipos específicos y experiencia previa en digestión anaerobia y biogás, y el potencial de España es enorme. Cuando se produzca el despliegue real del biometano, confiamos en que será uno de los principales vectores de crecimiento de la compañía.

 

“El gran crecimiento en volumen de SITRA en los próximos años vendrá de la bioenergía y el biometano”.

 

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En un contexto de rápida evolución tecnológica, ¿qué tendencias y tecnologías cree que marcarán el futuro del sector y en cuáles estáis ya trabajando desde SITRA?

La normativa europea y española está elevando el estándar de calidad del agua industrial. Nuestra misión es anticiparnos con soluciones tecnológicas viables y eficientes, alineadas con los objetivos de sostenibilidad y productividad industrial. Apoyarse en gemelos digitales, IoT e inteligencia artificial para optimizar procesos, anticipar fallos y cumplir así con la regulación está en la base de la competitividad de la industria.

Desde nuestra perspectiva, hay tres grandes líneas tecnológicas que van a ser decisivas en un futuro muy inmediato. La primera es la ultrapurificación del agua. Sectores emergentes como el hidrógeno verde van a requerir grandes volúmenes de agua ultrapura de altísima calidad, y ahí SITRA tiene una experiencia muy consolidada gracias a nuestro trabajo previo en petroquímica.

Ya estamos desarrollando e implantando soluciones basadas en membranas y electrodeionización que permiten producir agua ultrapura de forma estable y eficiente, sin recurrir a regeneraciones químicas intensivas. También hemos desarrollado soluciones pioneras para sectores altamente exigentes, como la industria baby food, donde eliminamos cloratos mediante sistemas de resinas desarrollados internamente.

La segunda gran tendencia es la reutilización del agua industrial. Aunque se habla mucho de ella, su implantación real sigue siendo limitada, en gran parte por razones económicas. El reto ya no es tecnológico —somos capaces de obtener agua regenerada de alta calidad—, sino hacerlo a un coste competitivo. Con un recurso cada vez más escaso, la reutilización dejará de ser una opción para convertirse en una condición de viabilidad industrial.

El tercer bloque es la valorización del digestato y el desarrollo de biofertilizantes asociados al biogás y al biometano. La tecnología está madura, pero ahora el desafío es escalar, generar producto en volumen y facilitar su aceptación en el sector agrícola.

 

“La ultrapurificación del agua será clave para el desarrollo del hidrógeno verde y de la nueva industria energética”.

 

Centrándonos ahora en el biometano ¿cómo valora su desarrollo en España y qué papel quiere desempeñar SITRA dentro de este sector?

Desde SITRA creemos firmemente que el biometano es una de las energías renovables más interesantes y necesarias para la transición energética. Está claramente respaldado por Europa y por la comunidad científica, y aporta beneficios muy relevantes: descarboniza, impulsa la economía circular al valorizar residuos ganaderos, agrícolas e industriales, mejora la autosuficiencia energética y genera actividad económica y empleo en zonas rurales con riesgo de despoblación. Nuestro objetivo es ser un socio tecnológico de referencia para inversores y promotores, aportando capacidad de diseño, construcción y operación de plantas, más que un actor financiero.

Contamos con una preparación técnica muy sólida, incluso superior al ritmo actual del mercado, lo que nos permite aplicar herramientas avanzadas como BIM o nuestra plataforma propia WIM para optimizar el diseño, la ejecución y la operación de las instalaciones. Ya estamos operando plantas que evitan más de 10.000 toneladas de CO₂ al año y valorizan cientos de miles de toneladas de residuos, integrando además la producción de biofertilizantes.

Sin embargo, el sector se enfrenta a barreras importantes. La lentitud y complejidad administrativa, la falta de criterios homogéneos entre comunidades autónomas y las incertidumbres en la conexión a red están frenando el despliegue. A ello se suma un reto clave: la licencia social. Existe desconfianza, en gran parte por falta de información. El biometano no puede crecer desde la imposición ni desde el silencio técnico; necesita transparencia, divulgación y una integración real con el territorio, especialmente con el sector agrícola y ganadero. El diálogo, hoy, es tan importante como la ingeniería.

 

“El biometano no puede crecer desde la imposición ni desde el silencio técnico: el diálogo es hoy tan importante como la ingeniería”.

 

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Con todos estos retos sobre la mesa, ¿qué mensaje cree que debería trasladarse tanto a la industria como a las administraciones para facilitar un desarrollo sostenido del agua industrial y de la bioenergía en España?

El primer mensaje es que agua industrial y bioenergía son soluciones profundamente interconectadas. Bien gestionadas, permiten abordar al mismo tiempo retos ambientales, energéticos y económicos. En el caso del agua industrial, el marco regulatorio europeo es exigente, pero claro y relativamente homogéneo; es un sector maduro en el que las reglas del juego están bien definidas. El verdadero cuello de botella está hoy en la bioenergía, y especialmente en el biometano.

Si Europa nos multiplica en número de plantas y proyectos es porque allí se ha creado un entorno más favorable. En España necesitamos reglas claras, procedimientos más ágiles, ventanillas únicas y criterios homogéneos entre comunidades autónomas. No tiene sentido que un proyecto tarde cuatro o cinco años en obtener permisos y apenas uno en construirse. Esa desproporción frena inversiones y desarrollo.

Pero no todo es regulación. También es clave la concienciación social. Las administraciones y el sector debemos explicar mejor que el biometano no es una promesa teórica, sino una realidad que funciona en miles de plantas en Europa. Mostrar ejemplos reales, facilitar visitas a instalaciones y dar visibilidad a casos de éxito genera confianza. Desde las empresas, además, debemos ir más allá de la tecnología: integrarnos en el territorio, dialogar y construir proyectos que aporten valor real a la industria, al medio rural y a la sociedad.

 

“Agua industrial y bioenergía son soluciones interconectadas para abordar los retos ambientales y económicos”.

 

Para cerrar la entrevista con una mirada más personal, ¿qué le motiva hoy a liderar una empresa como SITRA y a seguir haciéndolo en los próximos años?

Son varios los factores que me motivan, pero hay tres especialmente relevantes. Por un lado, la satisfacción de ver cómo SITRA ha crecido de forma muy sólida en los últimos años: hemos multiplicado prácticamente por tres la facturación, duplicado la plantilla y ampliado nuestra presencia en toda España. Ese crecimiento no solo beneficia a la empresa, sino también a todo el ecosistema que nos rodea —colaboradores, contratistas y proveedores—, y eso genera una satisfacción personal importante.

Pero, más allá de los resultados, lo que realmente me impulsa es el propósito. Trabajamos en ámbitos directamente vinculados al medio ambiente, la transición energética y la economía circular. No se trata solo de crecer, sino de hacerlo dejando una huella positiva. Saber que, desde nuestro trabajo técnico, estamos contribuyendo a mejorar la gestión de los recursos, a reducir impactos y a avanzar hacia un modelo más sostenible es profundamente motivador.

La tercera gran motivación es el equipo. En SITRA hemos apostado siempre por hacer cantera, incorporando talento joven a través de becas y prácticas. Ver cómo esas personas crecen profesionalmente, asumen responsabilidades y llegan a liderar proyectos estratégicos e incluso departamentos dentro de la compañía crea un vínculo muy especial. Acompañar ese desarrollo, compartir una cultura basada en la tecnología, la innovación y el compromiso, y afrontar juntos los retos apasionantes que vienen por delante es, sin duda, una de las mayores recompensas personales.

Trabajar en SITRA es eso: saber que lo que hacemos importa. Que mejoramos procesos industriales, cuidamos del entorno y tenemos un sentido de futuro.

 

“Lo que más me motiva es que la empresa crece y, al mismo tiempo, estamos dejando una huella positiva en el medio ambiente”.

 

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