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La UE insta a acelerar la restauración de tierras para reforzar la resiliencia frente a la sequía y la desertificación

La Unión Europea defenderá en la COP17 un cambio hacia una gestión preventiva del riesgo, con más inversión en restauración, alerta temprana y gestión sostenible de la tierra y el agua
17-08-2026

La Unión Europea llegará a la COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) con una petición clara: acelerar la restauración de las tierras degradadas, reforzar la resiliencia frente a la sequía y avanzar hacia una gestión más sostenible de los recursos hídricos.

La conferencia se celebrará en Ulán Bator, Mongolia, del 17 al 28 de agosto de 2026, bajo el lema "Restaurar la tierra, restaurar la esperanza". El encuentro reunirá a gobiernos, científicos, sociedad civil, empresas, pueblos indígenas y otros actores para abordar de forma conjunta la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía.

El posicionamiento europeo llega en un contexto marcado por un nuevo verano de calor extremo, escasez de agua y sequía. Los prolongados periodos con pocas precipitaciones están afectando al abastecimiento, la agricultura, la producción energética, el transporte fluvial y los ecosistemas, mientras Europa continúa calentándose más rápido que cualquier otro continente.

 

La comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, advirtió de que los efectos de la sequía y la escasez de agua ya están afectando a la población, la salud, la economía y los ecosistemas dentro y fuera de la Unión Europea.

"Este verano es otro contundente recordatorio de que la sequía y la escasez de agua no son amenazas lejanas. Ya están poniendo en peligro vidas, la salud, las economías y los ecosistemas tanto en la UE como fuera de ella. Tenemos que pasar de gestionar las emergencias por sequía a desarrollar resiliencia antes de que se produzcan las crisis. Restaurar la tierra, proteger los ecosistemas y gestionar el agua de forma sostenible son elementos esenciales de este esfuerzo. En la COP17 de la CNULD, la UE trabajará con nuestros socios internacionales, la sociedad civil y el sector privado para convertir la ambición en acción y hacer realidad la resiliencia frente a la sequía".

 

De la gestión de crisis a la prevención

Una de las prioridades que la UE defenderá durante la COP17 será acelerar la aplicación de la CNULD de aquí a 2030 y más allá, además de elevar la ambición internacional en materia de neutralidad de la degradación de las tierras y resiliencia frente a la sequía.

El objetivo pasa por abandonar progresivamente un modelo centrado en responder cuando la sequía ya se ha convertido en una emergencia y avanzar hacia una gestión proactiva del riesgo.

Este enfoque incluye inversiones en preparación, sistemas de alerta temprana, reducción de riesgos y gestión sostenible de la tierra y del agua antes de que los episodios de sequía deriven en crisis humanitarias, económicas o ambientales.

La Unión Europea también buscará reforzar la cooperación entre las distintas agendas ambientales internacionales. 2026 coincide con la celebración de las Conferencias de las Partes de las tres Convenciones de Río: la CNULD, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), además de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua.

Este calendario permitirá impulsar mayores sinergias entre las políticas relacionadas con tierra, agua, biodiversidad y clima, ámbitos que la UE considera estrechamente interconectados y que requieren respuestas coordinadas.

 

La UE defenderá un cambio desde la respuesta a las emergencias hacia una gestión preventiva de la sequía basada en preparación, alerta temprana y reducción de riesgos.

 

Bruselas respaldará además un marco sólido para continuar aplicando la CNULD más allá de 2030, incluido el acceso a recursos suficientes para que la Secretaría de la Convención pueda ejecutar las decisiones adoptadas por las Partes.

 

Inversiones para restaurar tierras degradadas

A través de Global Gateway, la Unión Europea financia inversiones destinadas a combatir la degradación de las tierras, reforzar los medios de vida y aumentar la resiliencia frente a la sequía y el cambio climático en distintas regiones del mundo.

Durante la COP17, la UE presentará algunos de los avances alcanzados con estas inversiones, entre ellos los vinculados a la Gran Muralla Verde de África, una iniciativa dirigida a restaurar tierras degradadas en la región del Sahel.

La estrategia europea incluye también el apoyo a sistemas internacionales de conocimiento, seguimiento y alerta temprana. Entre las herramientas empleadas figuran los datos satelitales de Copernicus, utilizados para realizar un seguimiento de las condiciones de sequía a escala mundial.

La UE continuará respaldando igualmente la participación de la sociedad civil, el sector privado y otros actores en los procesos y en la aplicación de la CNULD, además de promover un mayor equilibrio de género y enfoques que incorporen esta perspectiva.

 

Tierra, agua y desarrollo sostenible

La desertificación se considera, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, uno de los principales desafíos para el desarrollo sostenible.

Las tierras en buen estado sostienen la producción de alimentos, la biodiversidad, la seguridad hídrica y los medios de vida. Por el contrario, la degradación aumenta su vulnerabilidad frente a la sequía, la erosión y los fenómenos meteorológicos extremos.

Estos procesos pueden generar además consecuencias sociales y políticas, incluyendo un aumento de la pobreza, los conflictos, las migraciones y la inestabilidad.

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, creada en 1994, forma parte de las tres Convenciones de Río junto con la CMNUCC y el Convenio sobre la Diversidad Biológica, adoptados en 1992.

La CNULD cuenta con 197 Partes, entre ellas la Unión Europea y sus 27 Estados miembros, y constituye el principal marco internacional dedicado a combatir la desertificación, restaurar las tierras degradadas y mitigar los efectos de la sequía.

Su trabajo se dirige a mejorar las condiciones de vida en las tierras secas, conservar y recuperar la productividad de los suelos y reducir los efectos de la sequía. Trece Estados miembros de la UE se han declarado Partes afectadas en el marco de la Convención.

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