El potencial energético de lo que nos sobra

Artículo de opinión del presidente ejecutivo de la Sociedad Gallega de Medio Ambiente, Javier Domínguez Lino
El potencial energético de lo que nos sobra
El potencial energético de lo que nos sobra
28-03-2022
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El precio desorbitado de la energía, agudizado por la guerra de Ucrania, está limitando severamente la actividad de muchas empresas y castigando duramente el bolsillo de las familias, cuyas economías siguen debilitadas por las graves consecuencias de una pandemia que se prolonga demasiado.

Sin duda, la famosa frase “La energía mueve el mundo” cobra ahora pleno sentido en una sociedad que ha incorporado de lleno las nuevas tecnologías a su forma de vida. El consumo de energía se dispara y crece cada año porque nuestro día a día requiere buenas dosis de electricidad y combustibles.

El escenario bélico que nos toca vivir, y que supone un desafío para Europa y el resto del mundo, nos ha obligado a viajar en el tiempo y enfrentarnos a un imperialismo trasnochado y nostálgico que, al fin y al cabo, ha puesto de manifiesto lo que todos ya sabíamos: nuestra alta dependencia energética del exterior, comprometiendo incluso las importaciones de materias primas básicas.

Aunque los expertos llevan muchos años advirtiendo, el impacto ambiental negativo y el alto costo de las fuentes de energía tradicionales (principalmente petróleo y carbón) requieren alternativas más respetuosas con el medio ambiente de las que podemos encontrar aquí y ahora. Por eso, las energías renovables deben tomar el guante y aprovechar las fortalezas de cada territorio para arrojar luz sobre un escenario lamentable que se apaga día tras día y compromete nuestro sustento en el mundo que hoy conocemos.

La producción de energía a partir de residuos no reciclables es una gran forma de apoyo. Así lo ven desde hace décadas los países europeos más avanzados y respetuosos con el medio ambiente, que cuentan con unas 500 plantas de valorización energética, muchas de las cuales conviven en armonía con los habitantes de las grandes ciudades, en cuyo centro se ubican para optimizar los recursos que generan ( electricidad y vapor para alimentar la calefacción de las comunidades de vecinos). Se llama calefacción urbana .

Cabe reiterar, una vez más, que este tipo de instalaciones son las más vigiladas desde el punto de vista operativo y ambiental, y están sujetas a controles rigurosos y exhaustivos, mucho más exigentes que los que rigen en otras plantas industriales.

Los accionistas e impulsores de la creación de Sogama, hace 30 años, fueron visionarios cuando se dieron cuenta de que arrojar residuos en un vertedero, como se venía haciendo en la década de los 90, no solo representaba una grave amenaza para el medio ambiente y la salud pública, sino también supuso enterrar un recurso tan valioso como la energía, que hoy esta empresa pública utiliza a través de las tecnologías más innovadoras del mercado, generando el equivalente al consumo del 12% de los hogares gallegos.

Sin duda, la valorización energética es una de las energías que impulsan la economía circular

Al igual que Galicia, otras comunidades como el País Vasco, Cataluña, Cantabria, Baleares y Madrid, apuestan en su momento por la transformación de los residuos en recursos (reciclando la parte que se puede recuperar de esta forma y transformando los no reciclables en energía ), conscientes de que derrochar energía y, además, hacerlo con un coste elevado, suponía un gran revés medioambiental y económico.

Y es que, gracias a la producción de energía a partir de residuos no reciclables, uno de los muchos efectos positivos que perciben nuestros ciudadanos es que la tarifa que aplica Sogama a los municipios adheridos a su sistema es a día de hoy la más barata de Galicia y de España.

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