El sur y sudeste de Europa, puntos críticos del cambio climático

Un nuevo informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente evalúa las últimas tendencias y proyecciones en materia de cambio climático y sus repercusiones en toda Europa
El sur y sudeste de Europa, puntos críticos del cambio climático
El sur y sudeste de Europa, puntos críticos del cambio climático
26-01-2017
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Los cambios observados en el clima ya están teniendo una considerable repercusión en los ecosistemas, la economía y la salud humana y el bienestar en Europa, según el informe «Cambio climático, impactos y vulnerabilidad en Europa 2016». Se siguen registrando nuevos récords en materia de temperaturas mundiales y europeas, de altura del nivel del mar y de reducción del hielo marino en el Ártico. Las pautas de precipitación están cambiando, volviéndose más húmedas las regiones europeas que ya lo son y más áridas las secas. El volumen de los glaciares y la cobertura de nieve están disminuyendo. Al mismo tiempo, los fenómenos extremos relacionados con el clima, como las olas de calor, las precipitaciones intensas y las sequías, se producen con cada vez más frecuencia e intensidad en numerosas regiones. La mejora de las proyecciones climáticas aporta pruebas adicionales de que los fenómenos extremos relacionados con el clima aumentarán en muchas regiones europeas.

«El cambio climático seguirá produciéndose durante los próximos decenios. La magnitud del cambio climático futuro y sus efectos dependerán de la eficacia de la aplicación de los acuerdos mundiales para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y, asimismo, de que garanticemos la aplicación de unas estrategias y políticas de adaptación adecuadas para reducir los riesgos aparejados a las condiciones climáticas extremas actuales y previstas», ha declarado Hans Bruyninckx, Director Ejecutivo de la AEMA.

Puntos críticos del cambio climático

Todas las regiones europeas son vulnerables al cambio climático, aunque algunas de ellas experimentarán más repercusiones negativas que otras. Según los pronósticos, el sur y sudeste de Europa serán puntos críticos del cambio climático, ya que está previsto que padezcan el mayor número de impactos adversos. Estas regiones están experimentando ya un acusado aumento de las temperaturas máximas y una consiguiente disminución de las precipitaciones y del caudal de los ríos, lo que supone asimismo un incremento del riesgo de sequías más intensas, una pérdida de rendimiento de los cultivos, una pérdida de biodiversidad y un aumento de los incendios forestales. Está previsto que las olas de calor más frecuentes y los cambios en la distribución de enfermedades infecciosas sensibles al cambio climático se traduzcan en un aumento de los riesgos para la salud y el bienestar humanos.

Las zonas costeras y las llanuras de inundación de Europa occidental también se consideran puntos críticos, ya que se exponen a un mayor riesgo de inundaciones derivado del aumento del nivel del mar y a un posible aumento de los fenómenos tormentosos. El cambio climático también está dando lugar a cambios importantes en los ecosistemas marinos, como resultado de la acidificación de los océanos, el calentamiento y la proliferación de «zonas muertas» carentes de oxígeno.

Asimismo, los ecosistemas y las actividades humanas en el Ártico se verán fuertemente afectados por el aumento particularmente rápido de las temperaturas del aire y del mar y el derretimiento consiguiente del hielo terrestre y marino.

Aunque ciertas regiones también podrían experimentar repercusiones positivas, como la mejora de las condiciones para la agricultura en ciertas zonas de Europa septentrional, la mayoría de regiones y sectores se verá afectada negativamente.

Ecosistemas, salud humana y economía

Los ecosistemas y las zonas protegidas de toda Europa están sometidos a la presión del cambio climático y a otros factores de estrés, como el cambio en el uso del suelo. En el informe se destaca que los impactos del cambio climático constituyen una amenaza para la biodiversidad terrestre y marina. Numerosas especies de animales y plantas están experimentando cambios en sus ciclos vitales y están migrando hacia el norte o hacia mayores altitudes, mientras que ciertas especies invasoras se han consolidado o han ampliado su área de distribución. Las especies marinas, incluidas las poblaciones de peces de importancia comercial, también están migrando hacia el norte. Estos cambios afectan a diversos servicios ecosistémicos y a sectores económicos como la agricultura, la silvicultura y la pesca.

Los principales efectos del cambio climático en la salud están relacionados con fenómenos meteorológicos extremos, cambios en la distribución de enfermedades sensibles al clima y cambios en las condiciones ambientales y sociales. Las inundaciones fluviales y costeras han afectado a millones de personas en Europa a lo largo del último decenio. Entre sus efectos en la salud se incluyen lesiones, infecciones, exposición a peligros químicos y consecuencias para la salud mental. Las olas de calor se han vuelto más frecuentes e intensas y han provocado decenas de miles de muertes prematuras en Europa. Se prevé que esta tendencia aumente y se intensifique, a menos que se adopten medidas de adaptación adecuadas. La propagación de ciertas especies de garrapatas, del mosquito tigre asiático y de otros portadores de enfermedades incrementa el riesgo de contraer la enfermedad de Lyme, la encefalitis transmitida por garrapatas, la infección por el virus del Nilo Occidental, el dengue, la fiebre chikungunya y la leishmaniasis.

Los costes económicos del cambio climático pueden ser muy elevados. Los fenómenos extremos relacionados con el clima en los países miembros de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) representan más de 400.000 millones de euros de pérdidas económicas desde 1980. Las estimaciones disponibles de los costes futuros del cambio climático en Europa tienen en cuenta únicamente ciertos sectores y presentan un considerable grado de incertidumbre. Sin embargo, las previsiones de costes de los daños asociados al cambio climático alcanzan un importe máximo en la región mediterránea. Europa también se ve afectada por los efectos del cambio climático que se producen fuera del continente y se asocian a repercusiones comerciales y en infraestructuras, riesgos geopolíticos y de seguridad y fenómenos migratorios.

Mejorar la adaptación y el conocimiento

La integración de la adaptación al cambio climático en otras políticas está avanzando, aunque podría potenciarse aún más. Cabría citar, entre otras posibles acciones, la mejora de la coherencia de las políticas entre los diferentes ámbitos políticos y de gobernanza (UE, transnacional, nacional y subnacional), unos planteamientos de gestión adaptativa más flexibles y la combinación de soluciones tecnológicas, enfoques ecosistémicos y medidas «blandas».

El desarrollo y el uso de los servicios de lucha contra el cambio climático y de adaptación a este están aumentando en Europa. Una mejora de los conocimientos resultaría útil en diversos ámbitos, por ejemplo, en las evaluaciones de vulnerabilidad y riesgo a diversas escalas y en la supervisión, la elaboración de informes y la evaluación de las acciones de adaptación, sus costes y beneficios, y sus sinergias y contrapartidas con otras políticas.

Contexto

El informe es una evaluación basada en indicadores del cambio climático pasado y previsto y sus efectos en los ecosistemas y la sociedad. También analiza la vulnerabilidad de la sociedad frente a estos impactos, la formulación de políticas de adaptación y la base de conocimientos subyacente.

El informe ha sido elaborado por la AEMA en colaboración con el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud y tres centros temáticos europeos (ETC-CCA, ETC-BD y ETC-ICM). Se trata del cuarto informe sobre Cambio climático, impactos y vulnerabilidad en Europa, el cual se publica cada cuatro años. Esta edición tiene como objetivo apoyar el proceso de ejecución y revisión de la Estrategia de Adaptación de la UE, de 2013, previsto para 2018, así como el desarrollo de estrategias y planes de adaptación nacionales y transnacionales.

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