Valencia garantiza el suministro de agua gracias a la conexión de dos plantas potablizadoras
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La resiliencia del abastecimiento de agua se ha convertido en una prioridad estratégica para las grandes áreas urbanas, especialmente en un contexto de episodios extremos cada vez más frecuentes. En Valencia, la interconexión de las plantas potabilizadoras de La Presa (Manises) y El Realón (Picassent) avanza como una infraestructura clave para reforzar la seguridad del suministro metropolitano.
El objetivo es garantizar agua potable a cerca de 1,7 millones de personas y a los 50 municipios del área metropolitana mediante una red en alta más flexible, capaz de responder ante incidencias graves como apagones, inundaciones o interrupciones en una de las instalaciones.
La conexión permitirá que una potabilizadora pueda respaldar a la otra en caso de fallo, aumentando la continuidad del servicio en toda el área metropolitana.
Interconexión de ETAP como infraestructura crítica
Las obras que se ejecutan en Faitanar forman parte del tramo II de un proyecto planificado hace una década por la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (EMSHI). La actuación permitirá conectar hidráulicamente dos de las principales plantas potabilizadoras del sistema valenciano, algo que hasta ahora no era posible debido a la configuración actual de la red en alta de abastecimiento.
Según ha señalado la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, se trata de una obra fundamental para asegurar el suministro en situaciones de emergencia: si una planta dejara de operar, la otra podría mantener el abastecimiento tanto a la ciudad como al conjunto del entorno metropolitano.
Red en alta y seguridad hídrica metropolitana
El proyecto contempla la instalación de 1.667 metros de tubería en este tramo, enlazando con una conducción DN1600 en el término municipal de Valencia. En su conjunto, la interconexión incluye más de 25 kilómetros de canalización de acero de gran calibre, principalmente de 1,4 metros de diámetro.
Este tipo de infraestructuras permite mejorar el transporte y la distribución del agua potable, incrementando la eficiencia operativa y aportando redundancia a un sistema que abastece a una de las mayores concentraciones urbanas del Mediterráneo.
La inversión global supera los 113 millones de euros y sitúa esta adducción entre las infraestructuras hidráulicas más relevantes del sistema metropolitano valenciano.
Resiliencia frente a sequías, riadas y fallos eléctricos
El sistema metropolitano de abastecimiento, formado por estas dos ETAP y más de 240 kilómetros de grandes conducciones, ha demostrado su importancia ante contingencias recientes como riadas o interrupciones energéticas.
La EMSHI continúa impulsando actuaciones orientadas a mejorar la resiliencia y la flexibilidad del modelo, en un escenario donde la adaptación al cambio climático exige redes capaces de operar con mayor robustez y capacidad de respuesta.
Integración territorial y condicionantes ambientales
La ejecución de esta infraestructura se ha compatibilizado con la ordenación del territorio y el respeto ambiental. El trazado incluye túneles para el cruce de ríos y otras infraestructuras, así como pasos por el Parque Natural del Túria y la huerta metropolitana, minimizando alteraciones significativas.
Además, se han incorporado actuaciones urbanas en municipios como Xirivella y Mislata que mejoran el entorno existente.
Una pieza estructural para el abastecimiento del futuro
Con una inversión ya ejecutada superior a los 100 millones de euros, a los que se suman 13 millones en este último tramo, la interconexión entre Manises y Picassent consolida un modelo de abastecimiento basado en continuidad, redundancia y seguridad hídrica.
Más allá de una nueva conducción, el proyecto representa una infraestructura esencial para garantizar el suministro urbano en las próximas décadas, reforzando la resiliencia del abastecimiento de agua en una de las principales áreas metropolitanas del país.

