El biofouling es un fenómeno biológico que provoca la acumulación de organismos vivos sobre superficies en contacto con el agua
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El biofouling, también conocido como bioincrustación, se produce cuando microorganismos, algas, bacterias o pequeños organismos acuáticos se adhieren y proliferan sobre superficies húmedas o sumergidas. Es un proceso natural, pero puede convertirse en un problema técnico y ambiental relevante en infraestructuras hidráulicas, instalaciones industriales, sistemas de tratamiento de agua y entornos marinos.
Este fenómeno aparece tanto en agua dulce como en agua salada y afecta a materiales tan diversos como metales, plásticos, membranas o revestimientos.
Cómo se inicia el proceso de biofouling
El biofouling no ocurre de forma repentina, sino que se desarrolla en varias etapas sucesivas. En primer lugar, la superficie entra en contacto con el agua y se cubre rápidamente por una película orgánica invisible, formada por compuestos disueltos. Sobre esta capa inicial se adhieren bacterias y microorganismos, dando lugar a lo que se conoce como biofilm.
Con el tiempo, este biofilm facilita la fijación de organismos más complejos, como algas, hongos o pequeños invertebrados, que consolidan la incrustación y hacen que su eliminación sea cada vez más difícil.
Dónde aparece el biofouling con mayor frecuencia
El biofouling es especialmente común en:
- Sistemas de tratamiento de agua, como plantas desaladoras, depuradoras o sistemas de refrigeración.
- Tuberías, intercambiadores de calor y membranas, donde reduce la eficiencia de los procesos.
- Infraestructuras marinas, como cascos de barcos, plataformas offshore y conducciones submarinas.
- Instalaciones industriales, especialmente aquellas que operan con circuitos de agua cerrados o semiabiertos.
Factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de nutrientes, la velocidad del flujo y el tipo de material influyen directamente en la rapidez y gravedad del biofouling.
Términos relacionados
Biofouling es el proceso de acumulación no deseada de organismos biológicos —como bacterias, algas, moluscos y otros invertebrados— sobre superficies sumergidas o húmedas, especialmente en entornos marinos e industriales. Este fenómeno afecta estructuras como cascos de barcos, tuberías, intercambiadores de calor y membranas de tratamiento de agua, reduciendo su eficiencia y aumentando los costes operativos y de mantenimiento. Su control requiere técnicas físicas, químicas o biotecnológicas, por lo que supone un reto importante en ingeniería ambiental, marina e industrial.