Los compuestos orgánicos volátiles se liberan desde actividades industriales, productos de uso cotidiano y procesos naturales, contribuyendo a la contaminación del aire
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Los compuestos orgánicos volátiles (COV) pueden liberarse a la atmósfera desde numerosas fuentes, tanto naturales como relacionadas con la actividad humana. Debido a su facilidad para pasar a fase gaseosa en determinadas condiciones, pueden estar presentes tanto en el aire exterior como en espacios interiores.
Pero ¿de dónde proceden los compuestos orgánicos volátiles? Sus fuentes son muy diversas: procesos industriales, combustibles, pinturas, disolventes, productos de limpieza o determinados materiales utilizados en edificios pueden emitir COV. A ellas se suman las emisiones naturales de la vegetación, que también libera este tipo de compuestos a la atmósfera.
Industria, combustibles y tráfico como fuentes de COV
Las actividades industriales constituyen una fuente relevante de emisiones de compuestos orgánicos volátiles. Sectores como la industria química y petroquímica, el refino de petróleo o la fabricación y utilización de pinturas, recubrimientos y disolventes pueden generar emisiones durante diferentes fases de sus procesos.
Los COV pueden liberarse durante el almacenamiento y manipulación de sustancias, la utilización de disolventes o determinados procesos industriales y de combustión. Por este motivo, el control de estas emisiones constituye un aspecto importante de la gestión de la contaminación atmosférica en determinadas instalaciones.
El transporte por carretera y el uso de combustibles también pueden contribuir a las emisiones de COV, tanto por los procesos de combustión como por la evaporación de determinados combustibles.
Pinturas, productos de limpieza y otros COV en interiores
Los COV no aparecen únicamente en entornos industriales. Numerosos productos y materiales de uso cotidiano pueden liberar compuestos orgánicos volátiles durante su utilización o a lo largo del tiempo.
Entre las fuentes habituales se encuentran pinturas, barnices, adhesivos, disolventes, productos de limpieza, ambientadores y determinados materiales de construcción y mobiliario.
Esto explica la presencia de COV en viviendas, oficinas y otros espacios cerrados. Cuando la ventilación es insuficiente, algunos de estos compuestos pueden acumularse y afectar a la calidad del aire interior.
La composición y cantidad de emisiones varían considerablemente en función del producto, el material y las condiciones en las que se utiliza.
La vegetación también emite compuestos orgánicos volátiles
No todos los COV proceden de la actividad humana. La vegetación constituye una importante fuente de los denominados compuestos orgánicos volátiles biogénicos (COVB).
Árboles y otras plantas liberan naturalmente sustancias como isopreno y terpenos como parte de sus procesos biológicos. La cantidad y composición de estas emisiones dependen de factores como la especie vegetal y determinadas condiciones ambientales.
Aunque tienen un origen natural, estos compuestos participan en la química atmosférica y, en presencia de otros contaminantes y bajo determinadas condiciones, pueden intervenir en procesos relacionados con la formación de ozono troposférico.
Identificar las fuentes para reducir las emisiones de COV
La diversidad de fuentes explica por qué el control de los COV requiere actuar en ámbitos muy diferentes. Industria, transporte, utilización de disolventes y determinados productos de consumo pueden contribuir a su presencia en la atmósfera, mientras que las emisiones biogénicas forman parte de los procesos naturales.
Conocer qué actividades y productos emiten compuestos orgánicos volátiles permite identificar las principales fuentes antropogénicas y aplicar medidas destinadas a reducir su liberación y mejorar la calidad del aire.
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