Agricultura y gestión de residuos en tiempos de crisis sanitaria

Por Rocio Pastor, directora general de Sigfito


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El campo se ha convertido, con permiso del sector sanitario, en unos de los grandes protagonistas de la crisis del Covid-19. Debido a la situación especial de confinamiento masivo que vive casi todo el planeta, por fin hemos entendido que la agricultura cumple un objetivo primordial, garantizar la alimentación de las personas. Y por este motivo, el sector agrario no puede quedarse en casa y debe continuar siendo el motor alimentario en una situación extrema de una pandemia global. Los agricultores no han tenido nunca las cosas fáciles, recordemos que hace un mes exactamente consiguieron a base de tractoradas que se reformara vía Real Decreto la Ley de Calidad Almentaria para que la actividad agraria y ganadera sean económicamente sostenibles. Y es que la agricultura es clave para hacer frente al reto demográfico, a los problemas ambientales y territoriales. Su papel en la gestión del entorno es fundamental, puesto que reduce el riesgo de desertificación y de incendios, al tiempo que fija población y empleo en zonas azotadas por la España vaciada.

Por todas estas razones de peso la agricultura es un patrimonio esencial que debe ser protegido y cuyo papel para frenar el cambio climático es determinante, por ello, la actividad agraria no debe cesar, pero tampoco la gestión de los residuos, ya que preservar el medio ambiente es un requisito indispensable para poder seguir produciendo con garantías de seguridad y de forma sostenible. 

De la misma forma, los residuos que se generan en la agricultura deben seguir siendo gestionados para preservar nuestro bien ambiental. Por eso en SIGFITO hemos seguido prestando nuestro servicio de recogida para que los agricultores puedan entregarnos sus envases vacíos, y aunque nuestro sistema no pueda gestionar los residuos agrarios que no son envases, seguimos insistiendo en la búsqueda de una solución definitiva e integral que facilite la gestión a un sector, que en momentos de crisis, es crítico y prioritario. 

Para buscar una solución a este problema, colaboramos actualmente con la Fundación Global Nature en la realización de un análisis sobre la actual gestión de residuos agrarios en España, para tener un diagnóstico veraz y detallado sobre la situación actual y plantear una perspectiva más amplia sobre el concepto de residuo agrario. 

Entre las acciones que se incluyen están conseguir clasificar aquellos residuos que suponen un mayor riesgo ambiental y que por lo tanto urge su correcta gestión, identificar los procesos de valorización de los mismos y crear una recopilación de experiencias de las que aprender que se han llevado a cabo tanto a nivel nacional como en otros países.

Una vez realizado este primer paso, el objetivo será volcar toda la información obtenida en un manual cuyo objetivo último es dar información y formación a los agricultores sobre cómo gestionar los residuos agrarios, y al mismo tiempo ofrecer soluciones viables a las Administraciones Públicas para fomentar la economía circular en la agricultura. Se trata de dar visibilidad a este problema al tiempo que poder conseguir que cualquier residuo producido en el medio agrario tenga garantizada una correcta gestión.

Además, SIGFITO trabaja en un Grupo Operativo coordinado por ASAJA denominado AP-Waste y que investigará la biodegradación de plásticos agrarios a través de la combinación de insectos con microoganismos. De la eliminación natural se prevé la obtención de un subproducto que puede ser reincorporado al ámbito agrario como biofertilizante, lo que supone un ambicioso proyecto de bioeconomía circular que fomenta la correcta gestión de plásticos de uso agrario, obteniendo un beneficio ambiental y económico al mismo tiempo. En el proyecto colaboran empresas y entidades de reconocido prestigio que se encargarán de realizar las labores de investigación y difusión.

SIGFITO como representante e integrante del proyecto, estudiará el comportamiento de los insectos en sus envases, especialmente en aquellos materiales que no se pueden reciclar y que tienen tratamiento menos eficiente. Que en el mundo de los residuos exista la posibilidad de que las granjas de insectos se conviertan en plantas de tratamientos, sería una revolución inédita que reportaría múltiples beneficios ambientales y económicos en la agricultura. Sería una práctica de reciclaje más responsable, ya que al no tener que valorizar energéticamente ciertos residuos, se reducirían considerablemente las emisiones de CO2 en el tratamiento. El futuro y la innovación para la gestión de los residuos está en la propia naturaleza.


Artículo publicado en el nº221 Marzo/Abril 2020

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Residuos, Opinión, España
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