Biometano en España: una visión positiva pero prudente para 2022

Por Francisco Repullo, presidente de AEBIG
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25-02-2022
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Nuevamente y como es habitual en estas fechas, hacemos el ejercicio de vislumbrar el año entrante para poder planificar una estrategia y las acciones necesarias a realizar, de acuerdo con los retos y oportunidades que aparezcan en el horizonte. En el caso del sector del biometano, la primera impresión, es decir, la respuesta refleja, como diría un investigador de mercados, es esperanzadora. La segunda, la reflexionada, ya deja margen para el debate y unas esperanzas con restricciones.

No cabe la menor duda de que el escenario ha cambiado, mejorado radicalmente en muy poco tiempo. Por vez primera, no somos capaces en este sector de satisfacer la demanda de biometano. El interés es manifiesto en toda la cadena de producción, desde las comercializadoras y los consumidores (internacionales actualmente), hasta los productores de biogás que quieren producir biometano, siempre que sea viable económicamente. Esta demanda no sólo es nacional, sino que también nos está llegando de otros países de nuestro entorno.

¿Cómo se explica entonces el creciente entusiasmo que estamos viendo muy frecuentemente en los medios?. Por una parte los vientos soplan a favor, el tremendo aumento de los costes de la energía, la presión continuada desde Bruselas para descarbonizar la sociedad europea, el también incremento de los costes de los derechos de emisión y, por supuesto, una mayor concienciación a todos los niveles de la necesidad de hacer algo por la salud del planeta y de mejorar la imagen corporativa de las empresas y organizaciones.

No cabe la menor duda de que el escenario ha cambiado para el sector, mejorando radicalmente en muy poco tiempo, pero es clave establecer las condiciones necesarias para un mercado ordenado, estable y eficiente.

Pero siguiendo con el símil naviero, no es posible iniciar una larga travesía confiando únicamente en los buenos vientos; hay que tener un motor de apoyo y eso es lo que echamos en falta. En la consulta pública que se hizo de la Hoja de Ruta del Biogás  (siguiendo con el símil) se identificaba un destino, pero sin quedar nada claro la ruta a seguir, las etapas (medibles y con responsables), los medios para alcanzar los objetivos pretendidos (ese motor de apoyo financiero) y se sigue esperando un sistema de Garantías de Origen que facilite el desarrollo de un mercado español del biometano, que deberá aportar el valor adicional que precisa para ser competitivo frente al gas natural de origen fósil.

Ese necesario apoyo económico por parte de la Administración, no supondría un gasto sin retorno para las arcas públicas. En varios países europeos de nuestro entorno, han identificado las múltiples externalidades positivas que aporta el sector del biometano a la sociedad, le han puesto un valor a cada una de ellas, y se puede demostrar que esas ayudas a los productores constituyen realmente el pago a esas externalidades positivas.

No deberíamos dejar pasar el momento favorable. Con el necesario apoyo de la Administración nos podremos situar en el lugar que nos corresponde en Europa.

El mayor potencial de producción de biometano radica en el sector agropecuario, siendo el ganadero el principal entre todos sus integrantes y, además, ocupando España un puesto muy destacado en el ranking internacional en dicho sector. El biogás, a diferencia de otras bioenergías, no hay que fabricarlo, se está generando de forma ininterrumpida todas las horas de todos los días del año; se trata por tanto  de capturarlo, depurarlo y utilizarlo, sea inyectándolo en la red para universalizar su consumo (doméstico, comercial, industrial, movilidad, etc), o para autoconsumo. El tratamiento de las deyecciones ganaderas es un serio problema que va en aumento en la misma proporción que crece dicho sector. La mejor solución desde el punto de vista medioambiental, es la digestión anaerobia en plantas de biogás, pero para ello hay que recomponer un puzzle con muchas piezas y una buena parte de incertidumbre.

Sin tratarse de una tecnología compleja, para acometer un proyecto, por lo dicho anteriormente, se precisa de una inversión que no está al alcance de ganaderos, y menos en unos tiempos donde la rentabilidad de sus negocios está más que cuestionada. Los inversores necesitan una cierta garantía de poder recuperar, con márgenes razonables, sus inversiones contando con el compromiso de los generadores de residuos (ganaderos en este caso) que también tienen que arriesgar parte de su patrimonio sin ninguna ayuda ni prácticamente beneficio a cambio.

Se sigue esperando un sistema de Garantías de Origen que facilite el desarrollo de un mercado español del biometano.

No obstante, siguen surgiendo noticias de nuevos proyectos a pesar del panorama descrito. Un proyecto de biogás pasa por muchas etapas, desde un estudio inicial de viabilidad técnica y económica, pasando por la obtención de permisos y licencias, hasta su ejecución. Lo deseable es que todos ellos lleguen a buen fin aprovechando el viento a favor. El temor es que se produzca un crecimiento basado en situaciones coyunturales en lugar de estructurales, lo que llevaría a un crecimiento del sector desordenado y sin poder conseguir el aprovechamiento de todo el potencial disponible.

En resumen, nuestra visión de 2022, tal como empecé este artículo, es el de esperanzas con restricciones y que no deberíamos dejar pasar el momento favorable. Con el necesario apoyo de la Administración nos podremos situar en el lugar que nos corresponde en Europa.


Artículo publicado en el número 235 de RETEMA.

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