El éxito en la gestión y la política medioambiental de las aguas de baño europeas

La proporción de lugares de baño con agua de excelente calidad en Europa ha aumentado del 53% en 1991 al 85% en 2019, gracias a acciones locales guiadas por la legislación europea vinculante


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El informe de la AEMA "Gestión de las aguas de baño en Europa: éxitos y desafíos" muestra la historia de éxito de las mejoras en la calidad de las aguas de baño desde la introducción de la Directiva de la UE sobre las aguas de baño en 1976, al tiempo que identifica los desafíos para la futura gestión de las aguas de baño.

En Europa y en muchas otras partes del mundo, la calidad de las aguas costeras, los ríos y los lagos generalmente se degradó a partir del siglo XIX, principalmente debido al crecimiento de las ciudades y las industrias que vierten aguas residuales sin tratar. Durante el siglo XX, el aumento del uso de pesticidas y fertilizantes en tierras agrícolas se sumó a esta contaminación.

Sin embargo, la política y la gestión medioambiental europeas han mejorado drásticamente la calidad de las aguas de baño en Europa durante los últimos 40 años. El baño seguro ahora es posible en muchas capitales europeas, incluidas Ámsterdam, Berlín, Budapest, Copenhague, Londres, Riga y Viena, señala el informe. Las importantes inversiones en plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas y la mejora de las redes de alcantarillado han sido las medidas clave detrás de este éxito.

Los datos de la AEMA muestran que el número de zonas de baño supervisadas en virtud de la Directiva sobre aguas de baño ha aumentado de aproximadamente 7.500 en 1990 a más de 22.000 en 2019. De 1991 a 2019, la proporción de zonas de baño con agua de calidad suficiente ha aumentado del 74% a más del 95% y la proporción de sitios con excelente calidad del agua del 53% al 85%.

Si bien la calidad del agua de baño en Europa está mejorando y hoy en día es posible bañarse incluso en algunas zonas densamente urbanizadas, sigue siendo necesario mitigar las presiones existentes y emergentes. El informe advierte que el cambio climático traerá nuevos desafíos para la gestión de las aguas de baño, por ejemplo, debido al aumento del nivel del mar, tormentas más frecuentes y fuertes, aumento del caudal de los ríos o escasez de agua. La contaminación por nutrientes y químicos, así como la contaminación por plásticos, también siguen siendo problemas que requieren una acción más enérgica.

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