El hidrógeno impulsa las renovables, que se convierten en palancas para la reactivación económica

La AeH2, en línea con el nuevo Proyecto de Ley, propone esta solución para afrontar la descarbonización del sistema energético, el transporte y el sector industrial


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España sigue avanzando hacia la descarbonización de la economía y la neutralidad climática apostando por la eficiencia energética y una mayor penetración de las renovables en el mix energético nacional, constituyéndose, así, como palancas para la reactivación económica en el corto plazo. El pasado martes 19 de mayo el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), remitió a las Cortes el primer proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética (PLCCTE). De este modo, se inicia la tramitación parlamentaria del primer proyecto legislativo para que España alcance la neutralidad de emisiones no más tarde de 2050, dando un paso más hacia una economía verde y que representa un aumento de la ambición española en materia de clima en línea con la agenda climática y el Acuerdo de París.

Con el objetivo final de que España alcance la neutralidad de emisiones a más tardar en el año 2050, el proyecto de Ley apuesta por la eficiencia energética y la progresiva penetración de energías renovables en el mix energético español como palancas para la reactivación económica en el corto plazo, mientras posibilitan la consolidación de la cadena de valor asociada a su despliegue. Además, el PLCCTE fomenta, a través de planes específicos, el uso de gases renovables, incluyendo el hidrógeno, el biogás o el biometano.

En este sentido, desde la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) destacan que el hidrógeno se presenta como un vector energético clave para la transición hacia energías verdes y como un portador de energía de emisiones cero, necesario para superar los desafíos de la transición energética. El hidrógeno permite integrar renovables a gran escala de forma eficiente, distribuir energía entre sectores y regiones y descarbonizar los sectores intensivos en emisiones: transporte, industria, producción eléctrica y edificios. Además, por su capacidad de almacenamiento de energía a gran escala durante largos periodos de tiempo, permite amortiguar los desajustes entre producción y consumo de energía.

En todo este proceso de transición energética, el hidrógeno va a jugar un papel fundamental como conexión entre los diferentes activos, ya que cada vez es más necesario un vector que acomode a España a las nuevas formas de generación energética. Es precisamente la versatilidad del hidrógeno lo que lo va a convertir en un vector de conexión disruptivo, tanto en el sector eléctrico, como en esos otros sectores difusos.

Al final, la descarbonización de España no solo supone una obligación, sino que también se convierte en una oportunidad. Se debe apostar por el desarrollo de tecnología para avanzar hacia ese objetivo energético, no solo para que España sea fuerte en el ámbito nacional, sino también para poder exportar esa tecnología y convertirnos en referente de energías limpias a nivel internacional.

En este sentido, Javier Brey, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno, asegura que “nos encontramos en un momento crítico, que a su vez supone una importante oportunidad para España. Debemos implementar soluciones cero-emisiones para limitar las consecuencias del cambio climático”, añade. “Por otra parte, en España contamos con capacidad suficiente para garantizar el autoabastecimiento de hidrógeno renovable, generando riqueza local. Además, en segundo lugar, podríamos llegar a ser exportadores a otros países, convirtiéndonos en el ‘hub’ del hidrógeno renovable hacia Europa”

Para la Asociación Española del Hidrógeno, España podría convertirse en un país líder en producción de hidrógeno verde, aprovechando el gran potencial en todo el territorio.

 

Reactivación económica y Pacto Verde Europeo

Los objetivos del PLCCTE se fijan, de cara a 2030, en una reducción de las emisiones del 23% respecto a 1990, duplicando el porcentaje de renovales en el consumo final, hasta un 42%; aumentando la presencia de energías limpias en el sistema eléctrico que llegará hasta 74% y mejorando la eficiencia en un 39,5%.

Según los modelos del PNIEC 2021-2030, a través del cual se implementarán estos objetivos, la transición ecológica atraerá más de 200.000 millones de euros de inversión en los próximos diez, generando entre 250.000 y 350.000 empleos netos anuales. La movilización de inversiones, el ahorro de energía y una mayor presencia de renovables –la fuente más barata–, permitirán que el Producto Interior Bruto (PIB) aumente en torno un 1,8% en 2030, respecto de un escenario sin medidas. En concreto, entre los 16.500 y los 25.700 millones de euros.

Ante la emergencia generada por la crisis del Covid-19, es necesario seguir impulsando actuaciones que avancen hacia una reactivación “verde” de la economía. De hecho, Úrsula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, defiende que el Pacto Verde Europeo debe ser uno de los ejes fundamentales del marco de recuperación que ultima la Comisión Europea, con un importante foco en el hidrógeno limpio como movilizador de la inversión privada a la hora de impulsar las renovables. En este sentido, el proyecto de ley español, dando apoyo a las renovables y al hidrógeno como tecnología de transición, facilita toda actuación encaminada a aprovechar las oportunidades en términos de modernización de la economía, de la industria, de la generación de empleo y de la atracción de inversiones que abre el tránsito hacia una prosperidad inclusiva y respetuosa con el medioambiente.

Asimismo, el hidrógeno continúa ganando peso en el futuro energético de España, avalado por el MITECO, que hace unas semanas comunicó la apertura de la consulta pública previa a la elaboración de la Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable en España. Esta Hoja de Ruta, que tiene como objetivo ser la herramienta central para guiar y fomentar el despliegue y desarrollo del hidrógeno renovable en España, será un documento estratégico para el cumplimiento de los objetivos establecidos en el PNIEC 2021-2030; y, además, será clave para mejorar la competitividad de los sectores económicos en España y avanzar en el camino hacia la neutralidad climática en 2050.

“España tiene el potencial suficiente para elevar el importante papel que puede jugar el hidrógeno en la transición energética hacia la descarbonización de la economía en 2050. Como vector energético y flexible, permite integrar la electricidad renovable excedentaria y desplazar el uso de materias primas industriales o fuentes de energía de origen fósil por materia prima renovable, además de abrir una nueva ruta tecnológica para la electrificación del transporte y la movilidad sostenible”, afirma Javier Brey. “Sin duda, la elaboración de esta Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable pone de manifiesto el potencial que esta tecnología tiene para conseguir la neutralidad climática en 2050, requisito indispensable para alcanzar lo pactado en el Acuerdo de París, entre otros documentos”, añade el presidente de la AeH2, organización sin ánimo de lucro, que trabaja desde el año 2002 para fomentar el desarrollo de las tecnologías del hidrógeno como vector energético, e impulsar su utilización en aplicaciones industriales y comerciales.

RRSS


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