La cantidad de carbono en el suelo forestal depende de su gestión

Un estudio liderado por investigadores del IIAMA ayuda a comprender los mecanismos que impulsan la pérdida de carbono a través de la superficie del suelo


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El impacto de la gestión forestal sobre la respiración del suelo en los bosques mediterráneos varía en función de la tipología de los propios ecosistemas forestales, al estar influenciados por las propias condiciones climáticas”. Esta es la principal conclusión del artículo: “Thinning decreased soil respiration differently in two dryland Mediterranean forests with contrasted soil temperature and humidity regimes”, realizado por los investigadores del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València (IIAMA-UPV), Inmaculada Bautista Carrascosa, Antonio Lidón Cerezuela y Cristina Lull Noguera, junto a los profesores del Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente, María González Sanchis y Antonio del Campo García.

El estudio, que ha sido publicado en la revista científicaEuropean Journal of Forest Research”, busca comprender los mecanismos que impulsan la pérdida de carbono a través de la superficie del suelo, ya que resulta esencial para determinar el impacto de la gestión forestal en el almacenamiento de carbono orgánico.

Los bosques del mundo almacenan más del 80% de todo el carbono terrestre y más del 70% del carbono orgánico del suelo. En los ecosistemas forestales, la respiración del suelo representa del 30 al 80 % de la respiración total del ecosistema, por lo que es necesario mejorar su conocimiento”, señala la investigadora del IIAMA, Inmaculada Bautista.

Por este motivo, se han analizado los efectos de un tratamiento de clareo sobre la respiración del suelo en dos tipos de bosques de clima mediterráneo ubicados en la Comunitat Valenciana: un encinar seco subhúmedo en La Hunde y un bosque semiárido de pino carrasco, regenerado post incendio, en la Sierra Calderona.

“El tratamiento de clareo es la práctica de manejo forestal más frecuente para aumentar la productividad forestal, pero también para mejorar la resiliencia de los ecosistemas o aumentar la disponibilidad de agua”

“El tratamiento de clareo es la práctica de manejo forestal más frecuente para aumentar la productividad forestal, pero también para mejorar la resiliencia de los ecosistemas, aumentar la disponibilidad de agua, así como el crecimiento y vigor de los árboles. Además, en áreas semiáridas se está impulsando como una estrategia de adaptación al cambio climático”, señala la investigadora del IIAMA.

 

Interesantes resultados

En cada emplazamiento se establecieron dos parcelas, una donde se había realizado gestión forestal y otra sin tratar, para evaluar los efectos del tratamiento sobre la humedad y la temperatura superficial del suelo, y sobre la respiración del suelo. Estas variables se midieron regularmente en nueve puntos por parcela durante un periodo de 3 años en el caso de “La Hunde” y 2 años en la Sierra Calderona.

“El efecto de la gestión forestal en la respiración del suelo es el resultado combinado de la reducción en la densidad de plantas, el aumento de materia orgánica que producen los residuos del tratamiento, y los cambios que el tratamiento silvícola produce en la temperatura del suelo y disponibilidad de agua”, detalla Inmaculada Bautista. De hecho, un factor determinante para comprender el efecto del manejo forestal es la influencia de la gran variabilidad espacio-temporal de los climas mediterráneos.

“Las diferencias debidas al tratamiento son más acusadas cuando la disponibilidad de agua favorece el crecimiento de la vegetación y la respiración de las raíces”

“A lo largo del período de estudio, el valor medio de la respiración del suelo en la parcela de la Hunde sin tratar fue un 13 % superior a la del tratamiento de clareo. En el caso de la Calderona, la diferencia se incrementó, siendo un 26 % superior en la parcela sin tratar”, explica la profesora de la UPV. En este sentido, afirma que las diferencias son más acusadas cuando la disponibilidad de agua favorece el crecimiento de la vegetación y la respiración de las raíces.

“Otro factor importante es la complejidad de los mecanismos que afectan a la respiración del suelo en los ecosistemas de bosque mediterráneo de montaña”

La respiración del suelo presenta una variación estacional, es decir, en invierno se produjeron valores bajos que comenzaron a incrementarse en primavera antes de disminuir a medida que el suelo se secaba en verano. Además, es necesario tener en cuenta la complejidad de los mecanismos que afectan a la respiración del suelo en los ecosistemas de bosque mediterráneo de montaña”, indica la Dra. Bautista.

Por todo ello, el estudio concluye destacando que el impacto de la gestión forestal en el balance de carbono del suelo depende de los efectos directos de la gestión forestal “como la reducción de la biomasa vegetal y la respiración de las raíces, el aumento de los residuos de plantas, la respiración heterótrofa del sustrato y de las condiciones climáticas en el Mediterráneo, especialmente la disponibilidad de agua”.

RRSS


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