Innovación tecnológica: la clave para garantizar el ciclo del agua

Por Lluís Ridao, Director de la Agencia Catalana del Agua


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Por Lluís Ridao, Director de la Agencia Catalana del Agua


 

La gestión del agua se ha centrado, tradicionalmente, en la construcción de grandes infraestructuras para garantizar la disponibilidad de agua los diferentes usos. Daba la sensación de que únicamente con una gran fuente de abastecimiento, a priori inagotable, y los medios para transportarla y tratarla, ya ejercíamos un uso público correcto del agua. 

Con el paso de los años, nos hemos dado cuenta de que estábamos lejos de la realidad. Que el agua es un recurso frágil, finito e incluso impredecible. Los cambios en nuestro clima provocados por el efecto invernadero, han demostrado que la naturaleza no actúa a nuestro antojo, sino que nos advierte de la necesidad de ser muy respetuosos con el uso que hacemos de los recursos naturales. 

El ciclo del agua es el principal ciclo energético del planeta. Solo por esta razón ya debemos ser muy responsables, a la vez que decididos, al apostar por el uso y la consolidación de las nuevas tecnologías que aseguren un mejor tratamiento de nuestros recursos hídricos y que garantice la calidad del abastecimiento del agua. 

No podemos olvidar que la incertidumbre se ha presentado como un elemento a tener en cuenta en la gestión del agua. Los periodos de retorno ya no cumplen las reglas conocidas y se han convertido en una variable que juega un papel muy importante en los diferentes usos que hagamos de este recurso. Es necesario, por lo tanto, que se disponga de herramientas estratégicas y tecnológicas para que, analizando el entorno, los recursos y las posibilidades, seamos capaces de ofrecer la mejor respuesta, tanto en lo que está planificado como en los fenómenos extremos impredecibles. 

Las nuevas tecnologías están ayudando a hacer un uso más inteligente de este bien esencial para la vida, que empieza a considerarse un bien escaso. Debemos ser muy diligentes para adoptar las mejores decisiones tecnológicas que nos permitan cumplir las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relativas al agua. Y con una premisa fundamental: no es condición suficiente hacer más, sino que debemos hacerlo aún mejor: repensando cómo desde lo público y con la colaboración de la ciudadanía cómo afrontar este desafío con garantías de éxito.

En 2020 se cumplen 20 años de la creación de la Agencia Catalana del Agua. Durante dos décadas, desde la agencia se han hecho grandes avances en materia de abastecimiento, saneamiento y gestión del agua de Catalunya. Eso incluye  el despliegue de infraestructuras hídricas (122 hm3 de nueva agua gracias a la desalinización; la recuperación de pozos; mejoras en los tratamientos de potabilización; ayudas económicas, cifradas en 45 MEUR sólo entre 2016 y 2018 para mejorar las captaciones de agua de los municipios…) Y hemos actuado con firmeza en políticas de mejora de la calidad de nuestras masas de agua: 525 depuradoras activas sanean las aguas residuales del 97,1% de la población catalana. 

Sin embargo, desde la agencia somos conscientes de que, a pesar del gran avance, aún debemos alcanzar mayor excelencia en el servicio. Cada día es más urgente impulsar enfoques más amplios y sostenibles que consideren los diferentes usos del agua de manera conjunta, con la participación ciudadana, y acompañados del uso de nuevas tecnologías que ayuden a mejorar y garantizar el ciclo integral del agua.

La mejora de la situación económica de la Agencia Catalana del Agua, que ha superado una crisis, entre 2011 y 2019, con una deuda cercana a los 1.400 millones de euros, es un eje más para la creación y consolidación de este nuevo escenario. Con una economía saneada ya estamos en mejor disposición para apostar por el desarrollo de nuevas tecnologías, pero también por el impulso de nuevos modelos innovadores de gestión, financiamiento y gobernanza del agua. 

Uno de los primeros pasos, por citar algún ejemplo, será el desarrollo de un plan para analizar el estado y la evolución del saneamiento de las aguas residuales en Cataluña. Esto nos ayudará a disponer de una radiografía clara sobre la calidad del saneamiento hídrico y, al mismo tiempo, a reforzar la eficiencia energética de las depuradoras. 

Otro paso será la digitalización y el uso de la metodología BIM (Building Information Modelling) en el ciclo del agua, con el objetivo de aglutinar e interactuar con todos los actores implicados en su gestión. Y no nos olvidamos tampoco del papel que debe jugar el uso del agua regenerada: nos hemos fijado como objetivo, a medio plazo, pasar de los 30 hm3/año hasta los 100 hm3/año.

Esta apuesta por la innovación y el desarrollo debe ir enfocada en dos direcciones: expandir una señal inequívoca e inherente del nuevo ADN de la Agencia, que confía en aplicar, progresivamente, un método tecnológicamente disruptivo adaptado a los nuevos tiempos, y fomentar la investigación y su aplicación, de un modo global, en el campo de la gestión del agua. 

Por ello la Agencia ha convocado por primera vez una línea de ayudas, con una dotación de 1,3 millones de euros, para proyectos de investigación y desarrollo en el ámbito de la gestión del agua, centrándose en aquellos proyectos orientados a mejorar el estado del medio hídrico y en iniciativas que desarrollen las mejores y más avanzadas herramientas para la gestión de inundaciones. 

La voluntad es potenciar la investigación en el sector, pero con el objetivo de transferir ese conocimiento a la sociedad. La tecnología, pues, debe ser el eslabón que nos permita adaptarnos y prepararnos, con eficacia, a la incertidumbre climática y a ayudar a mitigar los efectos del cambio climático desde el uso responsable del agua. Se trata de adoptar un modelo de gestión pública del recurso más sostenible, más eficaz y, en definitiva, más beneficioso para la ciudadanía.


Artículo publicado en el número 212 Enero/Febrero 2020

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Agua, Opinión, Cataluña
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