La fórmula de la huella circular, la metodología de la UE para medir los beneficios de las estrategias circulares

Por Laura Batlle Bayer, investigadora de la beca postdoctoral ARECO en la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático de ESCI-UPF


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La reutilización y el reciclaje son las dos estrategias clave para avanzar hacia la circularidad. Pero se plantean varias cuestiones a la hora de evaluar los impactos o beneficios ambientales al aplicar estas estrategias. ¿Cómo se reparten estas cargas o beneficios entre el producto que se recicla y el que utiliza este material reciclado para su fabricación? ¿Cuál es la calidad del material reciclado frente al virgen? ¿Existe el downcycling?

En este sentido, la Comisión Europea ha trabajado en estas cuestiones y ha desarrollado la llamada Fórmula de la Huella Circular (FHC). Esta fórmula define los requisitos para repartir las cargas o beneficios medioambientales del reciclaje, la reutilización o la recuperación de energía entre, por ejemplo, el proveedor y el usuario de materiales reciclados. Dado que el presente artículo se centra en las cajas de plástico reutilizables (CPR), y que el reciclaje es el destino final más común de las CPR, este artículo sólo analiza el aspecto material de la FHC.

En cuanto a los materiales, la FHC considera tres tipos de materiales para un producto: los materiales vírgenes (primarios), los reciclados (secundarios) utilizados para la fabricación, y el material reciclado que resulta del proceso de reciclaje de un producto. Dado que el FHC pretende repartir las cargas o beneficios medioambientales entre estos tres materiales, la fórmula (véase la figura) puede dividirse en tres partes:

Figura: Diagrama del ciclo de vida de una CPR y la fórmula de la huella circular (FHC) para los CPR. Algunas abreviaturas no explicadas en el texto: Erecycled (emisiones y recursos consumidos por el proceso de reciclaje del material reciclado, incluyendo el proceso de recogida, clasificación y transporte); ErecEoL (emisiones y recursos consumidos por el proceso de reciclaje al final de la vida útil, incluyendo el proceso de recogida, clasificación y transporte; Ev (emisiones y recursos consumidos por la adquisición y preprocesamiento del material virgen); E*v (emisiones y recursos consumidos por la adquisición y preprocesamiento del material virgen que se supone que es sustituido por materiales reciclables).

 

  • La primera parte, en naranja, está relacionada con las emisiones y los recursos utilizados (el llamado inventario del ciclo de vida) para extraer y preprocesar el material virgen.

  • La segunda, en verde, es el resultado de restar las emisiones y los recursos del reciclaje del material secundario (incluyendo la recogida, la clasificación y el transporte) y las emisiones y los recursos del material virgen, que ha sido sustituido por el material reciclado.

  • La tercera, en azul, son las emisiones y recursos utilizados para adquirir y preprocesar el material virgen, que se supone sustituido por los materiales reciclables.

En resumen, esta fórmula implica que para calcular el impacto ambiental de los materiales empleados para fabricar un producto, se deben de considerar los impactos asociados a obtener sus materias primas (vírgenes y recicladas) y restar parte de los impactos del material virgen, que ha sido sustituido por material reciclado en el producto y por el material reciclable obtenido una vez finalizada su vida útil.

Esta fórmula tiene cinco parámetros clave. En primer lugar, el parámetro A que es el factor de asignación de cargas y créditos entre el reciclaje y la producción de material virgen entre dos ciclos (es decir, entre el proveedor y el usuario de materiales reciclados). Su valor oscila entre 0,2 y 0,8. Cuanto más bajo sea el valor, más se centra la fórmula en la reciclabilidad al final de la vida útil; mientras que los valores más altos dan más créditos al contenido reciclado. Este valor varía entre los materiales, como se muestra en la tabla, y se basan en la situación actual del mercado. R1 es la proporción de materia prima que ha sido reciclada en un sistema anterior, mientras que R2 es la proporción del material en el producto que se reciclará en el siguiente sistema; este también considera las ineficiencias en los procesos de recolección y reciclaje. Por último, los ratios de calidad (Qsin/Qp; Qsout/Qp), que consideran la calidad de los materiales reciclados entrantes y salientes.

La Comisión Europea ha dado valores por defecto para estos cinco parámetros (véase la tabla anterior) para diferentes materiales y aplicaciones de envasado. En cuanto a las cajas de plástico reciclado (CPR), no se dan valores por defecto, y tampoco los estudios más recientes (es decir, IFCO, 2017; Tua et al., 2020; Abejón et al., 2021) han aplicado esta metodología. En este sentido, la actual beca postdoctoral de ARECO está trabajando en cómo aplicar este FHC para las CPR en las cadenas de suministro de alimentos.

RRSS


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