Medir para mejorar: dando al agua el valor que se merece

Por Desireé Marín, Sustainability Manager de Cetaqua, impulsor de la Red EsAgua


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Ciclo tras ciclo, el agua adopta diferentes estados aportando valor a cada uno de nosotros en diferentes formas. El agua es vida, salud, naturaleza, economía, alimentación, cultura… La importancia y omnipresencia de este recurso hace muy complejo establecer cuál es su valor determinado. En definitiva: el valor del agua es incalculable. Sin embargo, reconocer y adoptar los múltiples valores del agua es un ejercicio esencial si queremos preservar este preciado recurso.

Gobiernos, ciudadanos y empresas tenemos la responsabilidad de comprender a fondo el valor real y multidimensional del agua, pues la forma en que valoremos los recursos hídricos determinará la forma en la que se van a gestionar y repartir. 

Todos nos beneficiamos del valor del agua en nuestras vidas, es por eso que su cuidado también debe ser una tarea de responsabilidad compartida. Gobiernos, ciudadanos y empresas tenemos la responsabilidad de comprender a fondo el valor real y multidimensional del agua, pues la forma en que valoremos los recursos hídricos determinará la forma en la que se van a gestionar y repartir. 

Contabilizar el uso agua es una de las formas de valorar este recurso. El físico y matemático Sir William Thomson, Lord Kelvin, escribió en el siglo XIX una de sus citas más célebres: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Si trasladamos esta filosofía al uso responsable del agua dulce, encontramos dos metodologías de interés: la Huella Hídrica (metodología de Water Footprint Network) y la Huella de Agua (metodología norma UNE ISO 14046). 

Al igual que ya ha ocurrido con la huella de carbono, las empresas se están dando cuenta del valor que tiene la gestión sostenible del agua y los beneficios que aporta, tanto ambientales como económicos, también reputacionales.

Gracias a estos indicadores, empresas de distinta naturaleza cuentan con un mismo marco de referencia a la hora de evaluar el uso que hacen de los recursos hídricos, un idioma común que define una estrategia para medir y mejorar el uso que hacemos del agua dulce. Al igual que ya ha ocurrido con la huella de carbono, las empresas se están dando cuenta del valor que tiene la gestión sostenible del agua y los beneficios que aporta, tanto ambientales como económicos, también reputacionales. En un escenario de futuras amenazas del cambio climático y escasez de agua (dos fenómenos directamente relacionados) las empresas que apuestan por la sostenibilidad pueden transformar los riesgos asociados al agua en una ventaja competitiva. 

En España tenemos un ejemplo de cómo el tejido empresarial da una respuesta a los desafíos del agua. La Red EsAgua, impulsada por Cetaqua junto a la Water Footprint Network y DNV GL, reúne ya cerca de 50 empresas españolas unidas para promover el uso responsable del agua dulce. En esta alianza pionera, las organizaciones encuentran un espacio para el intercambio de experiencias y fomento de buenas prácticas para el uso sostenible del agua. La red no ha dejado de crecer, cada vez se suman más empresas y más de 2.000 de usuarios de todo el mundo se han interesado en los webinars de EsAgua. Aunque todavía no es tan popular como la huella de carbono, el tejido empresarial ya apuesta por el valor de la huella hídrica. 

Conocimiento, compromiso, acción...Si queremos cumplir los objetivos de la Agenda 2030 y responder a los desafíos de la crisis del agua necesitamos implicarnos con estos valores. ¿Estás preparado para comprometerte? Comparte tu compromiso con la red EsAgua y contribuye a darle al agua el valor que se merece.

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