Mueve tu coche con agua residual

Frank Rogalla, director de I+D de Aqualia


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08/11/2018
Fuente:

Por Frank Rogalla, director de I+D de Aqualia 


 

¿Por qué dejar que se vaya por el desagüe la energía que podría impulsar tu coche? El agua residual posee un valor energético superior al coste que conlleva deshacerse de ella… solo tenemos que romper con la tradición heredada de los romanos de verter a la cloaca máxima todas nuestras aguas. En realidad, los efluentes que llegan a las depuradoras son ríos de energía – que hoy destruimos con electricidad.

La implantación de una economía circular implica una transición hacia un menor consumo de recursos, reduciendo residuos y eliminando pérdidas de energía, y cambiar así el paradigma del sistema “producir-usar-tirar” con nuevos modos de gestión, que generan recursos en vez de consumirlos.

Tradicionalmente el tratamiento del agua residual conlleva un alto consumo energético, y en cambio, un mínimo aprovechamiento de los recursos que podría proporcionar. Los proyectos europeos liderados por Aqualia como FP7 All-gas, LIFE Methamorphosis, LIFE Memory, o Cien SMART Green Gas demuestran la transformación sostenible del agua residual en agua reutilizable, a la vez que se producen bioenergía, biofertilizantes o bioplásticos.

El consumo cero de energía en las instalaciones de tratamiento de aguas está cada vez más próximo, a medida que progresan los proyectos emprendidos por el departamento de I+D de Aqualia, que avanzan ya no solo hacia procesos autosuficientes, sino a convertirse en proveedores netos de energía y valor.

El agua residual es un biocombustible

Uno de los grandes proyectos de Aqualia es el All-gas, desarrollado bajo el paraguas del programa FP7 de la UE, que demuestra a gran escala la producción sostenible de biocombustible a base de algas y agua residual. La cadena del proceso completa se ha construido en un área de cultivo de 2 hectáreas, que propulsa 40 vehículos con bioenergía y recicla el agua y los nutrientes. 
A comienzos de diciembre del 2017 el Comisario Europeo de Acción por el Clima y Energía de la UE, Miguel Arias Cañete, inauguró la planta industrial del proyecto FP7, después de 6 años de desarrollo. Se trata de algo verdaderamente revolucionario, se está demostrando por primera vez en el mundo que los coches pueden impulsarse exclusivamente con el biocombustible procedente de las algas, de manera 4 veces más eficiente que con el bioetanol o el biodiésel.

Actualmente, como última fase del proyecto, se está llevando a cabo una demostración con una flota de vehículos de gas natural comprimido que acumulan más de 70.000 kilómetros para comprobar que el biometano de algas alcanza todos los estándares vehiculares. El próximo hito, una planta de algas de 5 hectáreas de superficie, se contempla dentro del nuevo proyecto europeo H2020 Sabana.

Otros dos proyectos liderados por Aqualia, bajo el patrocinio del programa LIFE de la UE, son Methamorphosis y Memory. Aquí son cruciales los AnMBRs (biorreactores de membrana anaeróbica) para convertir el agua residual directamente en energía, obteniendo un efluente final apropiado para su reutilización con balance energético positivo, y una huella cero de emisión de carbono. Ya han pasado 2 años de demostración del prototipo instalado en la planta de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), que demuestran la eficiencia del nuevo reactor y tratamiento. 

Todos los proyectos parten del proceso ABAD Bioenergy®, una forma sencilla de producir biogás listo para usarse en vehículos. Esta tecnología, patentada por Aqualia y desplegada en tres EDAR dentro del proyecto CIEN Smart Green Gas, depura y refina biometano para la flota local de vehículos de Aqualia, ofreciendo un nuevo paradigma dentro del transporte.

Otra forma revolucionaria de aprovechamiento energético del agua residual es la desalinización microbiana, y dentro del proyecto europeo H2020 Mides se está construyendo el primer prototipo – que se localizará en la planta de ósmosis inversa de Denia (Alicante). En el proceso, desarrollado por el instituto de investigación IMDEA, una célula de desalinización microbiana utiliza la materia orgánica de los efluentes como energía. Las bacterias muevan electrones, y consiguen así una reducción significativa de sal sin el empleo de electricidad o presión. Los resultados del prototipo arrojan que el consumo eléctrico requerido - habitualmente en procesos de ósmosis inversa convencional se requieren 4kwh/m3 - puede reducirse diez veces, produciendo agua desalinizada a la vez que se reutiliza el agua de desecho.

Los trabajos de investigación y desarrollo de Aqualia se focalizan en seguir el esquema de la sostenibilidad y la bioenergía, el lema es ‘minimizar impacto, maximizar retornos’ obteniendo de residuos nuevas materias primas tan preciadas como agua y energía. Para implementar esta visión Aqualia ha invertido millones de euros anuales, apalancados por el apoyo de los programas de la UE.


Artículo publicado en el número 209 Especial Bioenergía 2018 de RETEMA

Tags: Aqualia.


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